Aviación Digital, Sp.- Washington ha intensificado su presencia militar en Europa con el despliegue de bombarderos estratégicos B-52H Stratofortress en la Base Aérea de Morón, España, en un contexto de crecientes tensiones nucleares con Moscú. Los aviones, procedentes de la base de Barksdale en Luisiana, aterrizaron el pasado 8 de noviembre como parte de la operación «Bomber Task Force Europe 26-1», según confirmó la Fuerza Aérea de EE.UU.
Esta maniobra busca reforzar la disuasión de la OTAN en el flanco oriental, con entrenamientos conjuntos junto a aliados como Finlandia, Lituania y Suecia. Los B-52, capaces de portar armas nucleares, participarán en ejercicios multilaterales para mejorar la interoperabilidad y la preparación ante amenazas.
Contexto de la escalada nuclear
El despliegue coincide con declaraciones explosivas del presidente Donald Trump, quien el 30 de octubre ordenó reanudar pruebas nucleares en EE.UU. por primera vez desde 1992, alegando mantener la paridad con supuestas actividades clandestinas de Rusos y Chinos.
En respuesta, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, reveló que Moscú no ha recibido explicaciones diplomáticas claras de Washington y que Putin ha ordenado preparar propuestas para ensayos nucleares «proporcionales» si EE.UU. procede. El Kremlin, a través de su portavoz Dmitri Peskov, ha negado preparativos inmediatos pero busca aclaraciones urgentes.
Reacciones internacionales y medidas adicionales
La OTAN, liderada por Mark Rutte, ha intentado calmar los ánimos asegurando una «sólida capacidad disuasoria» y recordando que «una guerra nuclear nunca puede ganarse«. Polonia ha elevado su alerta, desplegando cazas en el Báltico, mientras Rusia reporta pruebas exitosas de misiles y drones nucleares.
Expertos advierten de un riesgo real de ruptura en la moratoria global de pruebas explosivas, vigente desde los años 90, lo que podría desestabilizar el equilibrio nuclear y acelerar una carrera armamentística.
Implicaciones para la seguridad europea
Este movimiento subraya la volatilidad geopolítica postelectoral en EE.UU., con Trump priorizando la «paridad nuclear». La presencia de B-52 en España, un hub logístico clave para la OTAN, envía un mensaje claro de fuerza, pero también genera preocupación por una posible escalada impredecible en el continente.






