
Diseñado para equipar el Comando de Aviación del Ejército, el proyecto tuvo como requisitos técnicos de referencia los estándares establecidos por el organismo regulador de Estados Unidos, la Administración Federal de Aviación (FAA), adoptados mundialmente como patrón para la calificación de simuladores.

Según el Ejército, el proyecto reduce los costes. "El coste de una hora de entrenamiento en vuelo es de unos 3.000 dólares. El simulador va a costar 300 dólares", ha señalado el general Eduardo Diniz, del Comando de Aviación del Ejército. El simulador sirve para entrenar pilotos de helicópteros modelo Esquilo (el Ejército cuenta con 36 de ellos), un tipo de avión también ampliamente utilizado por la policía militar y civil en varios estados, y fabricado por Helibras / Eurocopter.
"Hay un interés del Ejército de compartir estas tecnologías, crear las condiciones para que las otras fuerzas y organismos vinculados a la defensa y la seguridad pública pueden beneficiarse de estos avances", ha indicado el general Sinclair Mayer, jefe del Departamento de Ciencia y Tecnología del Ejército.

Gracias a los conocimientos adquiridos, el CTEx podrá desarrollar simuladores para otros helicópteros utilizados por el Ejército brasileño. El proyecto, de característica multidisciplinar, empleó conocimientos de diferentes campos de la ingeniería, como la aeronáutica, electrónica, mecánica y computación.
Esta peculiaridad ha requerido un gran esfuerzo de coordinación de las diversas instituciones públicas y privadas involucradas. Dirigido por el Centro Tecnológico del Ejército (CTEx), la construcción del simulador ha contado con la importante aportación de instituciones como el Comando de Aviación del Ejército (CAVEX), el Instituto de Investigación de Vuelo y de Pruebas (ENIP) del Departamento de Ciencia y Tecnología Aeroespacial (DCTA) y la empresa Spectra Tecnología.






