

Asimismo, en las vías limitadas a 90 km/h, la velocidad media a la que circulaban los conductores denunciados era de 122,7 km/h, es decir, 33 km por encima de la velocidad estipulada en la vía. En estas carreteras limitadas a 90 km/h, la velocidad máxima a la que fue interceptado un conductor fue de 199 km/h.
Los radares Pegasus constan de dos cámaras, una panorámica que facilita el seguimiento y captación de la velocidad y otra de detalle que tiene un objetivo que permite leer la matrícula del vehículo llegando incluso a poder detectar velocidades de hasta 360 km/h. Este tipo de sistema resulta operativo incluso desde a 300 metros de altura y a una distancia en línea recta con el vehículo controlado de un kilómetro tal y como se pueden comprobar en las imágenes que periódicamente facilitamos a los medios.
Además de la velocidad, estos radares pueden captar otras infracciones desde el aire tales como mantenimiento de la distancia de seguridad entre vehículos, distracciones, uso manual del teléfono móvil, uso de elementos de seguridad como el cinturón o el casco y maniobras peligrosas o antirreglamentarias.
La Dirección General de Movilidad y Transporte de la Comisión Europea manifiesta que la velocidad es un factor determinante en el 30% de los accidentes mortales y que el exceso de la misma aumenta tanto el riesgo de sufrir accidentes como la probabilidad de sufrir lesiones de carácter grave e incluso morir.
A pesar de esta evidencia científica, los límites de velocidad establecidos para los distintos vehículos y vías siguen sin respetarse por la totalidad de los conductores, en especial por los conductores españoles, que según el informe SARTRE 3, superan la media europea de conductores que afirman circular por encima de los límites de velocidad establecidos en los distintos tipos de vías: 37% de los españoles afirma superar los límites en autopistas o autovías; el 34% en carreteras convencionales y el 11% en zona urbana.
Con estos detallados datos facilitados hoy por la DGT para conmemorar este aniversario, baste finalmente hacer una pregunta reflexiva ¿es el helicóptero Pegasus amigo o enemigo de la seguridad en nuestras carreteras?. La respuesta es que su sóla presencia y los datos facilitados por la DGT están señalando que casi 20.000 infracciones que estaban potencialmente amenazando la seguridad de otros conductores, es decir multipliquenlas por dos, casi 40.000 deberían servir y ser entendidas como unas sanciones ejemplificadoras, en general, excepciones y casos particulares e incluso algo injustas las habrá seguramente, pueden haber servido como acicate para incrementar la seguridad en nuestras carreteras por su caracter preventivo evidentemente. Este helicóptero puede ser considerado un medio preventivo para la mejora de la seguridad en nuestras carreteras y por lo tanto en la seguridad de todos, y no debería haber nadie que lo considere una amenaza enemistosa, sino una herramienta para la mejora de ésta.







