
Los datos eran órdenes de entrega de equipaje destinados a una empresa subcontratada por Iberia para entregar los bultos extraviados y contenían información sensible como el nombre, los teléfonos y el número de vuelo de los pasajes.
La AEPD impuso un castigo a Iberia por considerar que ésta había incurrido en la falta de custodia de los datos y además los había cedido sin garantías a una tercera empresa para su utilización y sin el acuerdo de los pasajeros.






