Intervención del Representante de España en el Consejo de OACI

Víctor M. Aguado/Representante de España ante el Consejo de OACI

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Montreal, CAN.- Este año 2019 es un año de aniversarios y efemérides. Celebramos el 75 aniversario de la firma del Convenio de Chicago. Pero también recordamos la caída del muro de Berlín hace 30 años, el viaje del Apolo 11 a la luna hace 50 años. También recordamos hace 500 años la muerte de Leonardo da Vinci que pudo dibujar las ideas preliminares de lo que podría ser un helicóptero. Y con ese lapsus de 500 años……. Sr. Presidente…

Tomo la palabra para significar un hecho histórico, remarcable, que sucedió hace exactamente 500 años, y que no puedo dejar pasar estando, como estamos, en una Organización de ámbito global donde facilitar la navegación es la pieza clave de nuestra misión. Sucedió en el año 1519, y desde entonces este planeta es un lugar más accesible y conectado.

En Septiembre de ese año 1519 salía de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, una flotilla de cinco embarcaciones con el objetivo de llegar a las Islas de las Especias, hoy integradas en Indonesia, muy próximas a Borneo, Malasia y Filipinas siguiendo una ruta hacia el oeste europeo atravesando el Atlantico. Esto requería cruzar el continente americano por vía marítima. Y así sucedió descubriendo lo que llamamos hoy el estrecho de Magallanes, al sur de Argentina y Chile.

Pero eso no fue todo, pues la aventura no solo culmino llegando a esas famosas islas sino que también se dio por primera vez la vuelta al mundo, un mundo que muy pocos años atrás se concebía como plano.

Fue una odisea en toda regla donde se combinaron las artes más avanzadas de la navegación con los intereses comerciales, y el espíritu de innovación de una generación de gentes intrépidas, a veces visionarias.

Se trató de lo que hoy llamaríamos un operación de capital riesgo, “venture capital”, y como tal alto riesgo con expectativas de potenciales beneficios, encargado a un equipo de expertos en el arte y la técnica de la navegación y de un origen multinacional. Algo que nos recuerda al espíritu de constitución de nuestra Comisión de Navegación Aérea.

A sugerencia del experto navegante portugués Fernando de Magallanes la Corona española, en concreto el Rey Carlos I, financio una aventura que duraría tres años, poniendo a Magallanes al mando.

Eran 5 barcos con una tripulación de 239 personas, muchos eran españoles pero no todos. De ellos unos 40 eran portugueses, pero había también flamencos, franceses, genoveses, alemanes, griegos, napolitanos, sicilianos y según consta en los diarios de abordo también se sumó un inglés (que al parecer estaba casado con una mujer sevillana). Había un par tripulantes de origen africano y también tripulantes originarios de las américas. Dicen textualmente las crónicas que la dotación la completaban “una o dos mujeres”. 

Magallanes perdió la vida a mitad del trayecto en las islas Molucas, hoy parte de Filipinas, cuando ya les quedaban tan solo tres embarcaciones y la mitad de su tripulación había muerto. Faltaba la mitad del viaje y el retorno, siempre siguiendo una ruta hacia el oeste, quedo en manos del capitán español Juan Sebastián Elcano.

En Septiembre de 1522, tres años después de inicio, llegaba a Cádiz en el sur de España el capitán Elcano con un solo barco y con una tripulación de 18 sobrevivientes, todos ellos hambrientos y casi moribundos.

El gran escritor francés Julio Verne, 350 años más tarde, en el siglo XIX, titulaba una de sus novelas “La Vuelta al Mundo en Ochenta días”. Hoy ya la vuelta al mundo no es una novela, es (o puede ser) una realidad y no solo para una minoría de aventureros sino para una gran mayoría de los habitantes de este planeta.

Y lo menciono hoy no solamente por la efeméride de la gesta de Magallanes/Elcano en sí, sino también porque como sabemos desde Marzo de este año, 500 años más tarde se están haciendo las pruebas de puesta en operación y certificación del primer sistema satelital de vigilancia de cobertura global. Me refiero al sistema ADS-B basado en satélite.

En la aventura de los navegantes del siglo XVI se perdieron barcos y también vidas paro a la vez se abrieron oportunidades y horizontes que han beneficiado a la humanidad. 

Hasta hace muy poco, en el siglo XXI, en este sector del transporte aéreo se perdían aeronaves, “desaparecían”, recordemos el caso del MH370 de Malasyan Airways, y como consecuencia se han perdido vidas también, sin todavía saber dónde se esfumaron esas aeronaves. Es algo que nos resulta difícil de admitir y diría que resulta incluso bochornoso cuando tratamos de explicarlo a la opinión pública en pleno siglo XXI.

Hoy, 500 años más tarde de la 1ª vuelta al mundo tenemos un sistema satelital, que estoy seguro será complementado por iniciativas de otras empresas competidoras, con tecnologías semejantes o incluso más avanzadas, que nos permitirán evitar tener que referirnos a que una aeronave esta “desaparecida”. 

Estos dos hechos, con 500 años de diferencia, me sirven para subrayar la importancia del desarrollo tecnológico, de la innovación en el uso de esas tecnologías, de los esfuerzos multinacionales y de cómo es necesario, muy especialmente en nuestro ámbito de la aviación, explorar más allá de la zona de confort y de cuestionar los límites de lo comúnmente aceptado.

Muchas gracias Sr. Presidente, muchas gracias estimados colegas.

Víctor M. Aguado

Representante de España ante el Consejo de OACI

Montreal, 20 de noviembre de 2019

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