

Dos años y medio después, en noviembre de 2009, Barceló abandona el proyecto «debido al riesgo de financiación en la actual coyuntura económica». En román paladino, los bancos no les financiarán el proyecto. La responsabilidad de las deudas era solidaria y Barceló tendría que responder por tanto por el 100% a pesar de participar solo en un 19% en la UTE.
Sampol, compuesta y sin novio, decide buscar otro socio hotelero que se haga cargo del hotel a medio construir. El grupo AC Hoteles toma el relevo de Barceló y pretenden abrir al público en 2012.
Cuadro de Rentas Mínimas Garantizadas por la UTE Barceló S.A.-Sampol S.A. Imagínense por un momento que una concesión administrativa no es liquidada puntualmente en cualquier otro sector en España, como una simple Licencia de Taxi. ¿Qué sucedería?
El Senador Narvay Quintero propone en su pregunta al Gobierno y a AENA la cesión del espacio a alguna agencia publicitaria para tapar el esqueleto de este inacabado edificio de tres plantas. Por cierto que AC y Florentino Pérez tambien puede que hayan reparado en lo antiestético de la recepción al pasajero de la T2. Incluso Quintero propone la opción de ceder gratuitamente a alguien para tapar esta vergüenza simbólica de la burbuja, ya no sólo del ladrillo, sino de la propia AENA y sus concesiones. Una época en la que se estaba forjando la millonaria deuda precisamente de AENA. Quizás este sea un buen ejemplo de detalle de lo poco cuidadoso que se era con el dinero público.
Pero lo incisivo de las preguntas del Senador llega hasta el punto de preguntar a Fomento si consideran que la Marca España se ve afectada por esta imagen, más aún teniendo en cuenta que a esta "Marca" pertenece la propia AENA, como mayor gestor aeroportuario del mundo.
Finalmente se pregunta por el futuro del hotel. Pero no estaría de más que preguntara por las condiciones de una concesión de un terreno de más de 13.000 metros cuadrados, en el mayor aeropuerto de España y nada menos que por un período de 40 años. Así se han venido haciendo las cosas en el Ente, y además del esqueleto resultante que impacta a los ojos de nuestros visitantes de todo el mundo, seguramente tambien ha impactado en los bolsillos del contribuyente. ¿Se trata de una concesión fallida?
Literatura al respecto:







