La lucha de los trabajadores de Air Comet, y su experimento sindical en el sector aeronáutico

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Repartidor entrando el las oficinas de Air CometLos trabajadores de Air Comet, ya se encuentran al límite material y espiritual, tras "un incumplimiento tras otro" por parte de la empresa. Tras la Asamblea del pasado jueves, ayer el Comité se volvía a reunir con la representación de la empresa. Mientras, en el hall de acceso, el personal esperaba noticias. Pero los trabajadores que son personas, jóvenes, pero personas, ven que la demora en la tramitación de sus contratos suspensivos al INEM, va a demorar, aún más el cobro de sus prestaciones. Mientras, en la tercera planta, Ignacio Pascual, Consejero Delegado, llega un momento en el que requiere a las Fuerzas de Seguridad, pues el ambiente se caldea y teme por su integridad física. Algunos trabajadores se ven bloqueados-los que están realizando los trámites de los expedientes-, y las explicaciones del Comité, plantean dudas, fundamentalmente de confianza, sobre las nuevas promesas de la compañía.

Los representantes de los trabajadores realmente funcionan de forma asamblearia permanente. Los sindicatos profesionales STAVLA y SEPLA, forman junto con CGT una mayoría suficiente. En este caso, el representante de CC.OO., sigue sus propias consignas en la defensa de los intereses de los trabajadores, activa y militantemente.

Curiosamente en la tercera planta, en la improvisada rueda de prensa a la que asistió AD, Ignacio Pascual, hablaba de "enfrentamientos sindicales" y "situación de violencia", pero sus palabras lo que realmente estaban indicando, es que la generación a la que pertenece no tiene experiencia en torno a verdaderos conflictos laborales, y perciben como virtual, situaciones autenticamente desesperadas y reales, e intentan solucionar virtualmente, conflictos que afectan a personas de carne y hueso, aunque en los ordenadores de las compañías se representen a éstas como números y signos. Es un poco, en cierto sentido, como la poca conciencia de la muerte, que los soldados que se entrenan de forma informática en acciones bélicas, y se encuentran con la horrible sensación de la muerte y la destrucción real cuando llegan al campo de batalla y la sangre y la muerte huele, de verdad.

Trabajador en la AsambleaEl símbolo fué la entrada de un repartidor de Telepizza. Pizzas en medio de un conflicto, alimentos basura para una situación basura.

Ignacio Pascual, es de una generación bastante aproximada en edad a la de la mayoría de sus trabajadores, y ambos son una generación donde la pizza a domicilio se ha instalado en medio de nuestras vidas, relegando la bota, el pan y el chorizo, a símbolos de un pasado donde la lucha obrera fué estrictamente necesaria, y el comportamiento sindical, llegó a la ejemplaridad. Ahora, por ejemplo, un Sr. como Gerardo Díaz Ferrán, es un interlocutor válido para los antes llamados sindicatos de clase, y la generación que tiene algo de memoria histórica, contemporánea, vital, se pregunta por su papel, más próximo cada vez a los planteamientos patronales, y al empresario, a los gobiernos y al poder. El caso de Air Comet, su experimento sindical, es un buen reflejo de estas premisas en el sector aeronáutico.

Si trasladamos lo anterior a cualquiera de los colectivos profesionales, tendremos que admitir que Ignacio, aunque joven, ha hecho un análisis acertado, pues efectivamente hay enfrentamientos sindicales entre los representantes de los trabajadores, por parte de sindicatos profesionales y los tradicionales. El asalto sindical al que estamos asistiendo por parte de los que están próximos al poder, a la empresa, de los que han profesionalizado el sindicalismo, chirría estridentemente en los oídos de la nueva clase obrera, esclavos de hipotecas y bienes materiales, sometidos por la presión de los bancos, el capital y los propios sindicatos burocráticos. Efectivamente, Ignacio Pascual, ha entendido el conflicto, el conflicto es entre un pasado sindical obsoleto-salvo gloriosas excepciones de principios- y los sindicatos profesionales en la aviación española, que como células individuales, cada vez son más representadas por sus sindicatos profesionales. Esta es la lucha en el sector, y el "enemigo", aparte de empresarios sin escrúpulos, muchas veces está dentro. Triste realidad.

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