Los sindicatos de tierra de Iberia presionan para que la plantilla apoye la propuesta del mediador

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(EL DIARIO.es/A.Ruíz del Arbol) 10 de marzo de 2013.- Las últimas horas antes de que el lunes a las 9 de la mañana se reúnan los sindicatos de Iberia y la dirección de la compañía, con el mediador nombrado por Fomento, Gregorio Tudela, están transcurriendo entre intensas gestiones y severas presiones. Los responsables de los principales sindicatos de tierra, CCOO y UGT, (no sin importante oposición interna) valoran que la propuesta de arbitraje de Tudela configura el escenario de ajuste más "blando" que se puede conseguir en la compañía en las actuales circunstancias. Todo ello a pesar de que deberán digerir una reducción de plantilla de 3.100 despidos (aunque sea con una indemnización razonable), hasta aceptar reducciones salariales posteriores para el resto de los trabajadores que se queden de entre el 7 y el 14%, pasando por aumentos de jornada y reducción de derechos sociales.

Los sindicatos que representan a los trabajadores de vuelo, Sepla, CTA y Sitcpla, se muestran muy reservados y aseguran que no han tomado todavía una decisión, según han expresado al eldiario.es.

Entre la plantilla de los 20.000 trabajadores de la aerolínea el sentimiento mayoritario es de "preocupación y temor". Las fuentes consultadas entienden que una mayoría aceptan como "mal menor" la propuesta del árbitro patrocinado por Fomento. Pero en las manifestaciones y concentraciones que se han producido desde el viernes pasado los gritos más escuchados han sido en contra de aceptar lo que califican de "presunto ajuste blando". Para el lunes, cuando se reúnan ambas partes con el mediador, se está organizando una concentración que, en principio, se mostrará contraria a la aceptación de la propuesta de Tudela.

Parte de la directiva aboga también por el acuerdo

En el otro bando del contencioso, las direcciones de Iberia y de IAG, la situación no es menos confusa. Los ejecutivos de la empresa, en sus niveles intermedios, son abiertamente favorables a que se acepte la vía de recorte propuesto por Tudela.

En IAG, su consejero delegado Willie Walsh, es el máximo valedor del ajuste duro, con la aplicación del Plan de transformación de noviembre (reducción del 15% en la producción en Iberia rebajas salariales generales de hasta el 35%) y aplicación del ERE a 3.800 trabajadores con 20 días por año trabajado y 12 mensualidades como máximo.

El nombramiento del mediador por el Ministerio de Fomento, por otra parte, ha terminado de enturbiar las relaciones entre la dirección de Iberia y la dirección de IAG. Willie Walsh ha retirado su confianza a toda la cúpula de ejecutivos españoles y solo se fía de dos, o a lo máximo tres, directivos del grupo: el director financiero de IAG, Enrique Dupuy; el consejero delegado de Vueling, Alex Cruz y el consejero delegado de Iberia Express, Luis Gallego.

El presidente de Iberia y de IAG, Antonio Vázquez, y el consejero delegado de Iberia, Rafael Sánchez Lozano se encuentran en situación comprometida. Según personas de su entorno, "no quieren oponerse a los planes de Walsh, pero tampoco están dispuestos a romper todos los puentes con la ministra de Fomento", Ana Pastor.

En este escenario el encuentro previsto para el lunes entre los sindicatos, la dirección de Iberia y Tudela será una reunión peculiar. El objetivo es "estudiar el plan del mediador, en su caso presentar alternativas". Las partes están forzadas a adoptar, por lo menos en principio, posturas equivocas en relación con sus verdaderos propósitos.

Los representantes de los 19.000 trabajadores de Iberia se pronunciarán, de inicio, contra la propuesta porque que exige severos sacrificios a la plantilla. Pero las fuerzas sindicales, tras el reducido impacto real obtenido con las huelgas, reconocen en privado que solo si la mediación sale adelante podrán amortiguar el ajuste que patrocina Walsh. Finalmente apoyarán la propuesta de Tudela.

La dirección de Iberia está en la posición contraria. El hecho de que el mediador haya sido nombrado por Fomento, tras muchas advertencias del Gobierno en favor de una moderación de las condiciones y dimensiones del ajuste en Iberia, pone a la cúpula de la aerolínea española en el compromiso de hacer un gesto que apacigüe el enfado de Ana Pastor. Pero en realidad, los dueños de Iberia no estarán en Madrid sino en Londres, y Willie Walsh (a no ser que alguien haya logrado convencerle en estos días) no quiere saber nada de la mediación, del mismo modo que se opuso y recurrió por vía judicial los dos laudos promovidos por Fomento y redactados por Jaime Montalvo. En el encuentro del lunes, los responsables de recursos humanos de Iberia están obligados a poner buena cara ante la propuesta de Tudela, pero serán los que más se resistan a su aplicación.

El divorcio entre Willie Walsh y los directivos de Iberia comenzó a fraguarse ya desde el comiendo de la fusión de la aerolínea española con British Airways Pero la separación definitiva ocurrió el pasado mes de agosto cuando desde Londres se cesó de manera fulminante al director general del área Comercial y de Clientes, Manuel López Aguilar, por oponerse al severo plan de ajuste que, ya entonces se diseñaba en IAG. Walsh, en ese momento, no quiso confiar en cualquier otro ejecutivo español. Nombró de manera provisional a un hombre de British Airways, Gavin Halliday, y ya en otoño eligió a otra persona de fuera de Iberia para ocupar ese cargo clave: se trata de Marco Sansavini, que venía de ocupara cargos de relevancia en el gigante franco-holandés Air France-KLM. En ese punto los directivos de Iberia comprendieron que ya no tenían futuro en la nueva andadura de la compañía una vez que estaba vinculada irreversiblemente a IAG.

Los hombres españoles de Walsh

El jefe indiscutible del proyecto IAG, Willie Walsh, a día de hoy solo se fía de dos ejecutivos españoles, a lo máximo tres, según aseguran fuentes de su entorno. El primero de ellos es Enrique Dupuy, director financiero de IAG, ocupó este mismo cargo durante más de una década en Iberia en las presidencias de Xabier de Irala y Fernando Conte. En ese período realizó operaciones de compra y alquiler de aviones en la que fue la mayor renovación de la flota de la compañía y se enfrentó a la subida de los precios del crudo con una batería de seguros de combustible, en las que solo tuvo un error, por otra parte, bastante sonado. Tras la fusión de Iberia y British se convirtió en el ejecutivo español de mayor rango en IAG y en mano derecha Walsh.

El segundo español que ha sabido ganarse la confianza del hombre fuerte de la alianza Iberia-British es Alex Cruz, actual consejero delegado de Vueling y persona a la que Walsh ha dirigido más piropos en los últimos años. Cruz comenzó en el negocio aéreo como consultor y experto externo de uno de los equipos básicos de la actividad del gigante Amadeus. Posteriormente fue fichado como primer ejecutivo de Clickair, la primera aventura en el mundo de los bajos costes de Iberia. Tras la fusión de esta empresa con Vueling pasó a ser consejero delegado de la nueva empresa. Vive desde hace muchos años con su familia en Londres. Habla tan correctamente el inglés como el castellano y al parecer ha conectado a la perfección con Walsh en lo que algunos consideran una "estrecha amistar forjada tanto en el trabajo como en las barbacoas del fin de semana". El tercer ejecutivo español aceptado por la cúpula de IAG es el consejero delegado de Iberia Express, Luis Gallego, al que ahora no favorece su cercanía con Rafael Sánchez Lozano.

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