Malestar generalizado ante la militarización de AESA

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Madrid, SP, 19 de marzo de 2014.- "Y con ellas llegó el escándalo…" se puede titular este "capítulo" del culebrón AESA. El último a cuenta de la contratación por parte de AESA de pilotos como técnicos de operaciones de vuelo. El pasado 27 de febrero, con fecha de aprobación 1 de marzo, Fomento proponía a la Comisión Ejecutiva Interministerial de Retribuciones (CECIR), la modificación de la RPT (Relación de Puestos de Trabajo) para 6 puestos de Técnicos de Operaciones de Vuelo, adscritos a la Direccion Técnica de Aeronaves de niveles 28, 27 y 26, subgrupo A1 con formación específica "416": Piloto Transporte Línea Aérea", para ser ocupados por personal del Ejército del Aire. El compromiso adquirido por su directora, ante el Colegio de Pilotos había sido cubrir las 18 plazas de pilotos logicamente con pilotos de línea aérea, pero curiosamente habría obviado que entre éstos se iban a incluir militares. La tomadura del pelo de AESA es tal que según COPAC que el pasado 24 de febrero en una reunión periódica con la institución corporativa adcrita al propio Fomento, AESA no hizo mención alguna a la adscripción militar de esas 6 plazas. Pero los procedimientos, criterios y requisitos en general para los pilotos civiles, y los militares, puede que no sean los mismos exactamente se teme, además de suponer un intrusismo profesional que aunque se le haya dotado de un cierto halo de legalidad, esconde algo siempre criticado a esta Agencia, como sería la falta de independencia que se persigue corroborada con esta actuación. Algunos expertos señalan que el alejamiento de un Cuerpo de Inspección propio (de Vuelo, Operaciones y Tráfico Aéreo por ejemplo), siguiendo estos vericuetos legales, no garantiza en absoluto esta independencia, al adscribirse estos pilotos en general como técnicos de Operaciones de Vuelo, a los que se les podría dotar de atribuciones "propias de la Inspección" dado su caracter de funcionarios, pero siempre dependiendo de sus superiores últimos que finalmente son puestos políticos, y no técnicos, como un sector como éste requiere.

COPAC ha enviado ante el revuelo montado por AESA entre los profesionales, una carta a la Directora de la Agencia, Isabel Maestre, en la que directamente le preguntan lo siguiente:



Con estas preguntas el Colegio Oficial de Pilotos pretende que AESA le informe al respecto, pero dudamos mucho que en esa contestación se explique la verdadera motivación de la Agencia de fondo, además de la siempre esgrimida cuestión económica. Pero tambien es cierto que el presupuesto de la Agencia precisamente hace escasos meses, se anunció a bombo y plantillo que se incrementaba.

Por su parte el personal de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea se muestra absolutamente atónito según AD ha podido constatar en estos días, y repetimos que pese al halo de legalidad, la filosofía que subyace tras esta decisión apunta demasiado a un posible y supuesto intento de dominar las actuaciones de estos técnicos desde dentro de la propia Administración.

Como sucede en otros cuerpos de la Administración, un Estatuto propio de Inspección de Hacienda, Aduanas, Trabajo, etc…, garantiza al menos teoricamente la independencia del servicio de inspección. Aunque teoricamente cualquier funcionario está sujeto a las obligaciones de ser servidores de la cosa pública. La seguridad aérea es evidentemente un bien público, y éste es el principal cometido de AESA.

De hecho algunos de los últimos escándalos económicos denunciados por estos cuerpos de inspectores, son la inequívoca señal de su independencia. La Inspección de Trabajo, por ejemplo, ha destapado tambien irregularidades en la aviación española, y muy probablemente haya mitigado amenazas a la seguridad con sus actuaciones. Dificilmente si se sigue practicando en AESA por atajos como el presente, poner técnicos nada menos que de "vuelo", militares en puestos que logicamente deberían ocuparse por personal del ámbito civil, además de esa intromisión, entre otras cosas, dada su condición militar, se estaría asegurando una clara disciplina dada la cultura militar en este sentido, respecto a la cadena de mando, incluso en las acciones posibles de inspección, asegurándose la debida lealtad a personal civil dentro de la propia Agencia. Este es el objetivo que distintas fuentes señalan como clave.

Los complementos específicos del personal militar que ejercerá como técnicos de Operaciones de Vuelo, oscilan entre los 14.000-10.000EUR, Niveles entre 28-26, y adcritos al Grupo A1. Otra cuestión es que estos militares teoricamente, deberían solicitar una excedencia especial para poder optar a estas plazas. Pero acotar a personal militar estas seis plazas, y además con esa adscripción al Grupo A1, está levantando ampollas de difícil curación tanto dentro de los propios funcionarios de la propia AESA, como en toda la comunidad de los pilotos españoles, que ven en ello esa supuesta intromisión profesional, y señalando que muy probablemente los pilotos civiles se adscriban por ejemplo por su titulación al Grupo A2.

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