Pilotos y TCPs de Naysa denuncian un incidente en el vuelo NT123 el 4 de agosto

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(COMUNICADO DE TCPs y PILOTOS DE NAYSA) Canarias, SP, 21 de agosto de 2013. Queremos poner en conocimiento de todos, los acontecimientos ocurridos el 04 de agosto del 2013 cuando un ATR de la compañía Naysa matrícula EC-GQF, vuelo NT123 procedente de Gran Canaria y destino Tenerife Sur, sufrió una pérdida brusca de altitud, resultando heridas de consideración las dos tripulantes de cabina.

Llegados a este punto y antes de continuar, nos gustaría dejar claro que como profesionales del sector, las Tripulantes de Cabina son conscientes de la vulnerabilidad del medio al que están expuestas, asumiendo con excelente profesionalidad el desempeño de sus funciones y que por desgracia, este incidente nos podría haber ocurrido a cualquiera de nosotros, Pilotos o TCP's.

Es por ello que no vamos a centrarnos en la terrible desgracia impredecible de la turbulencia sufrida, sino que vamos a exponer y denunciar la cadena de errores y negligencias deliberadas por parte de la compañía, posterior al incidente y que pusieron en grave peligro la seguridad del vuelo.

El vuelo NT123, compuesto ese día por 5 tripulantes (3 Pilotos, uno de ellos en instrucción y 2 TCP's) despegó de Gran Canaria a las 10:12 y durante el descenso y aproximación al aeropuerto de Tenerife Sur, según reporta el comandante en el PTV (Parte Técnico de Vuelo), sufren una turbulencia severa que provoca fractura doble de tibia y peroné a la TCP2 y luxación cervical a la Sobrecargo. Las TCP's son atendidas por los propios pasajeros durante el vuelo.

El avión realiza un aterrizaje normal, con las tripulantes en estas condiciones, sin declarar emergencia médica y nos preguntamos lo siguiente:

· ¿Quién aseguró la cabina?

· Debido a dicha turbulencia severa ¿qué hubiese ocurrido si el avión tuviese algún tipo de daño estructural y al aterrizar se hubiese requerido una evacuación?

· ¿Quién realiza y coordina la evacuación en esas condiciones?

El aterrizaje tuvo lugar a las 10:40. Desde ese momento transcurren los siguientes hechos. Los pasajeros desembarcan del avión y el comandante llama por teléfono al Director de Operaciones, quien ordena que dichas Tripulantes viajen como pasajeras en el vuelo de regreso a Gran Canaria, en lugar de ser evacuadas para su atención en Tenerife. Para poder realizar el vuelo, la compañía moviliza a dos tripulantes de la base de Tenerife Norte que estaban de guardia ese día. El vuelo a Gran Canaria despega a la 13:20, lo que significa que las tripulantes heridas, estuvieron esperando dentro del avión nada menos que 2 horas y 40 minutos y a eso además tenemos que sumar los 26 minutos del vuelo a Gran Canaria, dejándolas un total de más de tres horas desatendidas.

Al aterrizar en Gran Canaria las sorpresas continúan, son los propios familiares de las Tripulantes quienes las recogen en el aeropuerto y las trasladan al hospital.

Anteriormente habíamos denunciado el acoso laboral y abuso de poder que estamos sufriendo y que estaba afectando directamente a la seguridad de las operaciones. Queremos expresar nuestra máxima repulsa al trato ofrecido por parte de la compañía hacia estas Tripulantes, donde lo único que primo por encima de la seguridad, fue el sacar el vuelo de Tenerife Sur a Gran Canaria, dejando en segundo plano la atención médica de las heridas que tendrían que haber sido evacuadas desde un primer momento.

Aunque esto pueda parecer grave, por desgracia no es más que el principio.

La copia del Parte Técnico de Vuelo (PTV) que obra en nuestro poder, muestra como el comandante anota el incidente de la turbulencia severa en el vuelo de regreso, el vuelo NT152 Tenerife Sur-Gran Canaria. El fabricante del avión ATR, obliga a que tras cualquier turbulencia severa sufrida, el avión debe ser revisado obligatoriamente por el personal de mantenimiento para encontrar posibles daños estructurales. Siguiendo órdenes del Director de Operaciones, el vuelo despegó de Tenerife Sur sin ser revisado, anotando la incidencia de la turbulencia al aterrizar en Gran Canaria, para que fuese revisado a la llegada y no cuando realmente requería, para así no cancelar el vuelo.

Esto podría haber traído consecuencias muy graves, pero una vez más el acoso laboral y las presiones hacia los comandantes hacen que no se vele al 100% por la seguridad de las operaciones.

Estamos realmente preocupados por la magnitud de los problemas que nos están afectando día a día y que siguen desviando una y otra vez la atención de los tripulantes.

A eso por desgracia tenemos que añadir que la única preocupación del Gerente y Director de Operaciones en este momento no es tratar de solucionarlo, sino que se ha iniciado una caza de brujas desesperada por averiguar quiénes son los que públicamente están denunciando lo que ocurre en Naysa.

Somos conscientes del rechazo que pueda sufrir en algunos seguir ocultos en el anonimato, pero la situación actual no nos permite denunciar en persona, ya que seriamos despedidos con carácter inmediato, les pedimos disculpas por ello.

Muchas gracias, atentamente

Afectados Naysa

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