C. C./ Aviación Digital, Sp.- Lo que debía ser una experiencia inolvidable sobrevolando los paisajes del sur de Santa Catarina acabó en tragedia la mañana del 21 de junio. Un globo aerostático turístico con 21 ocupantes cayó estrepitosamente tras incendiarse poco después de su despegue. Ocho personas murieron y otras trece resultaron heridas, algunas de gravedad. El hecho ha causado una ola de conmoción y ha reactivado el debate sobre los protocolos de seguridad en las operaciones recreativas aéreas.
El siniestro ocurrió en las inmediaciones de Praia Grande, una zona reconocida por su oferta de vuelos en globo durante la temporada alta. Las primeras informaciones apuntan a un fallo en uno de los quemadores, lo que habría provocado un incendio incontrolado que consumió rápidamente la estructura de la aeronave.
Segundos fatales tras el despegue
Según testigos, el globo comenzó a elevarse sin incidentes. Sin embargo, apenas minutos después del despegue, uno de los quemadores presentó un fallo. Las llamas se propagaron con rapidez, alcanzando la cesta de pasajeros, donde el fuego se intensificó. A bordo, el piloto intentó ejecutar una maniobra de emergencia e instó a los pasajeros a saltar para salvar sus vidas. Solo algunos pudieron hacerlo a tiempo.
Las autoridades locales han confirmado que cuatro personas fallecieron por quemaduras y otras cuatro por traumatismos tras la caída. Las imágenes captadas por testigos, difundidas ampliamente en redes sociales y medios, muestran el globo envuelto en llamas mientras pierde altitud rápidamente, con gritos de pánico de fondo.
Perfil del piloto y respuesta de emergencia
El piloto, uno de los supervivientes, se encuentra internado con quemaduras pero estable. Según las primeras declaraciones, intentó cortar el suministro de gas y girar el globo para perder altitud de manera controlada, pero el avance del fuego fue más rápido de lo esperado.
Los equipos de rescate llegaron al lugar en menos de 15 minutos. Varios helicópteros y ambulancias aéreas participaron en la evacuación de los heridos, trasladándolos a hospitales en Criciúma y Araranguá. La rapidez en la respuesta fue clave para salvar vidas, según confirmó el gobernador del estado, quien también expresó sus condolencias a las familias de las víctimas.
Tragedia en un globo en Brasil: el piloto sobrevivió y contó qué les dijo a los pasajeros para que se salven https://t.co/a4CZvWovNP pic.twitter.com/12NgcGAJJ7
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¿Fallo técnico o negligencia? La investigación está en curso
Lo que más inquieta a los expertos es que las condiciones meteorológicas eran óptimas al momento del vuelo. Esto descarta factores como viento fuerte o baja visibilidad, y apunta directamente a una posible falla técnica. Las autoridades han iniciado una investigación en colaboración con la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) de Brasil.
La hipótesis principal se centra en un fallo del quemador de emergencia, una pieza crítica en caso de mal funcionamiento del sistema principal. No se descarta la posibilidad de una deficiente inspección previa al vuelo o errores en la operación del equipo, lo que ha intensificado la presión sobre las empresas que operan estos servicios turísticos.
🇧🇷 TRAGEDIA EN BRASIL: AL MENOS OCHO MUERTOS EN INCENDIO DE GLOBO AEROSTÁTICO
— Sivar News (@SivarNewsSV) June 21, 2025
Al menos ocho personas fallecieron tras un siniestro aéreo en el municipio de Praia Grande, en el estado de Santa Catarina, al sur de Brasil, donde un globo aerostático se incendió en pleno vuelo,… pic.twitter.com/Z9KUARzPgl
Seguridad, regulación y control: la aviación recreativa bajo la lupa
Brasil se encuentra en plena temporada de vuelos en globo, especialmente en regiones como Capadócia Brasileira, que atraen a miles de turistas cada año. Este accidente, el segundo en menos de diez días, ha reavivado el debate sobre la regulación de las actividades aéreas recreativas, especialmente en zonas de alta demanda.
Organismos aeronáuticos, como el Instituto de Seguridad Operacional, han advertido en el pasado sobre la falta de supervisión rigurosa en este tipo de vuelos, donde muchas veces se prioriza la oferta turística por encima de los protocolos técnicos y de seguridad. La presión pública y mediática podría derivar en nuevas normativas y requisitos de certificación para operadores y equipos.






