Los aeropuertos españoles ya han perdido más de 425.000 pasajeros por la guerra en Oriente Próximo

Por otra parte, las conexiones entre España y distintos mercados asiáticos registraron un fuerte crecimiento durante marzo y abril.

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Las consecuencias económicas de los conflictos geopolíticos también golpean de lleno, como no, al transporte aéreo. Esto es precisamente lo que está ocurriendo con las conexiones entre España y Oriente Próximo, donde la tensión regional ya ha comenzado a dejar un impacto más que visible en los aeropuertos españoles.

En apenas dos meses, el tráfico entre España y distintos países de Oriente Próximo se ha desplomado.  Los datos oficiales muestran una caída superior a los 425.000 pasajeros respecto al mismo periodo del año anterior.

El tráfico aéreo se desploma en apenas unas semanas

Entre marzo y abril las conexiones entre España y Oriente Próximo registraron un descenso significativo.

Durante estos dos meses se contabilizaron aproximadamente 232.000 viajeros entre ambos mercados, muy lejos de los cerca de 658.000 registrados durante las mismas fechas del año pasado.

La diferencia supera los 425.000 pasajeros y pone de manifiesto la magnitud de dicho frenazo.

La caída resulta especialmente relevante porque Oriente Próximo representa un mercado estratégico para el transporte aéreo internacional. No solo por el volumen de viajeros directos, sino por su papel como gran punto de conexión hacia Asia, África y otros destinos intercontinentales.

Muchos pasajeros utilizan aeropuertos de la región como centros de escala antes de continuar viaje hacia otros continentes.

Israel y Catar concentran las mayores caídas

El impacto no ha sido uniforme. Algunas rutas han sufrido una reducción especialmente intensa y entre los mercados más afectados aparecen Israel y Catar.

En ambos casos el tráfico aéreo ha experimentado descensos superiores al 75%, convirtiéndose en algunas de las rutas más castigadas del periodo. Además, este tipo de viajeros suelen representar un perfil especialmente atractivo para el sector turístico y aeroportuario.

Los pasajeros procedentes de Oriente Próximo destacan históricamente por un gasto elevado tanto en aeropuertos como durante sus estancias en destino, lo que multiplica el efecto económico indirecto de estas caídas.

Iberia y Air Europa reorganizan su estrategia

Las aerolíneas, como no, han tenido que reaccionar rápidamente. Las compañías españolas con mayor exposición a la región han sido algunas de las más afectadas por la situación.

Iberia y Air Europa suspendieron completamente sus conexiones con varios destinos vinculados a Oriente Próximo y han tenido que reorganizar capacidad y operaciones.

En el caso de Iberia, la región representaba aproximadamente el 2% de su capacidad total.

La compañía ha optado por redirigir parte de esos recursos hacia mercados considerados más estables y previsibles. Entre los destinos que han absorbido ese movimiento aparecen América Latina, Canarias y Baleares.

El objetivo consiste en minimizar el impacto económico y aprovechar mercados donde la demanda mantiene una evolución más sólida.

Empiezan a aparecer algunas señales de recuperación

Pese al fuerte deterioro registrado inicialmente, algunos indicadores, eso sí, comienzan a mostrar una moderación del impacto.

Durante marzo las conexiones llegaron a registrar descensos cercanos al 71%. Sin embargo, un mes después esa caída se redujo hasta aproximadamente el 60%.

La cuestión está en la relajación progresiva de restricciones y la recuperación parcial de determinadas operaciones que explican parte de esta evolución.

Algunas grandes aerolíneas internacionales también han comenzado a reactivar operaciones. Emirates ya ha recuperado gran parte de su red previa a la crisis y opera alrededor de 1.300 frecuencias repartidas entre 137 destinos.

Qatar Airways retomó operaciones a mediados de marzo y ha ido aumentando progresivamente actividad y capacidad.

Asia gana protagonismo mientras Oriente Próximo pierde peso

Mientras determinadas rutas pierden viajeros, otras avanzan en sentido contrario. Las conexiones entre España y distintos mercados asiáticos registraron un fuerte crecimiento durante marzo y abril.

El tráfico hacia Asia aumentó cerca de un 40% respecto al año anterior y rozó los 400.000 pasajeros. China aparece como uno de los principales motores de ese crecimiento.

Este movimiento refleja una tendencia cada vez más visible dentro del transporte aéreo: cuando una región pierde atractivo o estabilidad, las aerolíneas buscan rápidamente nuevas oportunidades para redistribuir capacidad y proteger ingresos. Como es lógico.

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