Violencia verbal racista de un británico a bordo de un avión irlandés de Ryanair

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Guadalajara, SP.- Las repugnantes imágenes del típico pasajero indeseable británico a bordo de un vuelo de Ryanair, causan estupor fundamentalmente porque además del abuso y la violencia verbal con una anciana de 77 años de edad, los TCPs de la compañía no expulsaron de inmediato a semejante despojo de la humanidad. A este tipo de personajes, sin generalización ninguna, estamos cada vez más acostumbrados a verles deambulando por nuestras costas y playas durante las vacaciones, partidos de fútbol o parties salvajes de jóvenes que entre el alcohol y la falta de mínima educación invaden las zonas turísticas de nuestro país. Una de las ventajas que puede traer el Brexit es la de no poder circular libremente este tipo de humanos detritus por la Unión Europea. 

Muy probablemente en una compañía donde todo no sea lowcost, como es la no expulsión automática de un personajillo de esta calaña, no hubiera sucedido en una compañía de otro tipo queremos creer. La campaña contra la gestión del incidente de la compañía irlandesa no tiene precio para su competencia, puesto que retrata exactamente hasta dónde está llegando el concepto “lowcost” a bordo de las aeronaves irlandesas. Se trataba de un vuelo de Barcelona a Londres-Stansted.

Si a esto añadimos los insultos de este súbdito de su graciosa Majestad (la gracia aún no se la hemos encontrado en ningún momento), irreproducibles, lo cierto es que producen una inmensa rabia por la falta de un procedimiento expeditivo con semejante perfil de individuos de la aerolínea irlandesa. Con excepción de un pasajero que interviene, también llama la atención la tibieza del resto, salvo alguna voz de fondo que exige la expulsión del cenutrio albión.

En Reino Unido incluso, diputados laboristas como Karl Turner, señalaba en un tweet que “debería haber sido retirado del vuelo y entregado a la policía“. Otro diputado, Stuart McMillan señalaba que Ryanair debe identificar al hombre y estudiar el nivel de capacitación de su personal. Y otra política británica, de SNP, Margaret Ferrier señalaba que le parecían asquerosas las imágenes y que se debería haber expulsado del vuelo al pasajero racista, resaltando la intervención heróica del pasajero que aparece con camiseta negra en las imágenes.

Mientras Ryanair señalaba que había visto las imágenes y que había notificado a la policía de Essex el incidente señalando que “como esto es un asunto policial, no podemos hacer comentarios”.

La policía de Essex se limito a señalar que “creemos que se produjo en un avión en el aeropuerto de Barcelona. La policía de Essex toma en serio este tipo de crímenes basados en prejuicios. Estamos trabajando estrechamente con Ryanair y las autoridades españolas en la investigación”.

La “solución” de los TCPs de la compañía de cambiar de asiento a la pasajera resulta tan humillantemente inadmisible como inadecuada sin ningún género de dudas. El pasajero debería haber sido desalojado de inmediato del avión. El comandante podía haberlo ordenado en el acto y la compañía no hubiera sido criticada de la feroz manera en la que hoy las redes bullen por la forma de gestionar el asunto. Estos de Ryanair, no dan una ultimamente…

 

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