
Lamentablemente parece estar ocurriendo algo similar con los controladores aéreos españoles. Unos y otros tienen en sus manos la responsabilidad de la seguridad de centenares de vidas .El conflicto que enfrentó a lo largo de 2010 a AENA y a los controladores se zanjó con unas condiciones de trabajo para estos mucho más duras que las de sus homólogos europeos. Según fuentes fidedignas confirmadas por diversas manifestaciones de controladores en medios de comunicación se está produciendo un ambiente de trabajo tan tenso que puede llegar a producir trastornos psíquicos con la consiguiente merma de operatividad de profesionales muy cualificados e incluso accidentes graves.
En este sentido hay un antecedente que no conviene olvidar, el caso de France Telecom ,donde entre los años 2008 y 2009 se produjeron un total de 35 suicidios y que finalizó con la imputación a la empresa por acoso a sus empleados.
El tema de la seguridad aérea que afecta directamente a un medio cada más utilizado y más necesario, y que puede provocar con un solo fallo la muerte de centenares de personas debería recibir toda la atención que merece compaginando los legítimos intereses de las empresas con el tratamiento adecuado de su personal clave, su personal de vuelo y sus controladores.






