De la reutilización total al coche volador: 5 claves de Elon Musk con Joe Rogan

Starship, Raptor 3, reentrada hipersónica, el futuro Roadster y la gestión de grandes constelaciones protagonizaron la conversación técnica de Musk en el episodio #2404 de The Joe Rogan Experience.

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Aviación Digital, Sp.- La reutilización completa de un sistema orbital sigue siendo uno de los problemas más difíciles de la ingeniería aeroespacial. En una entrevista en el podcast The Joe Rogan Experience, Elon Musk volvió sobre ese desafío y lo conectó con la evolución de Starship, los motores Raptor, la reentrada hipersónica y una futura generación de transporte que podría difuminar la frontera entre automóvil y aeronave.

Buena parte de lo expuesto por Musk gira alrededor de una idea común: eliminar masa, piezas, operaciones y costes que no contribuyen directamente a completar una misión.

Ese principio aparece tanto en el diseño de Starship y el Raptor 3 como en la filosofía que Musk atribuye al Cybertruck y al futuro Roadster. Sin embargo, conviene distinguir entre prestaciones ya demostradas, objetivos de ingeniería y afirmaciones todavía pendientes de materializarse.

La reutilización total como el “santo grial” del acceso al espacio

La apuesta central de SpaceX continúa siendo que tanto Super Heavy, la primera etapa, como Starship, la etapa superior, puedan reutilizarse de forma rápida. El planteamiento económico es sencillo: mientras una parte sustancial del lanzador tenga que fabricarse de nuevo después de cada misión, el coste marginal de alcanzar la órbita seguirá siendo elevado.

Durante la entrevista, Musk sostuvo que la reutilización completa podría reducir el coste de acceso al espacio en un factor de 100 y potencialmente hasta 1.000. Se trata de una proyección de Musk, no de un coste operativo actualmente demostrado.

Su analogía con la aviación comercial resume el problema: sería económicamente insostenible que, al terminar cada vuelo, los pasajeros abandonasen el avión y la aeronave se destruyera, obligando al operador a fabricar otra para realizar el siguiente servicio.

La comparación es particularmente relevante desde la óptica aeronáutica porque desplaza el concepto de lanzador desde el modelo tradicional de “vehículo consumible” hacia el de activo reutilizable de alta cadencia.

Musk también volvió sobre una limitación física fundamental: la gravedad terrestre. En su explicación, una gravedad entre un 10% y un 20% superior haría extraordinariamente difícil alcanzar la órbita mediante cohetes convencionales. Lo resumió comparando el problema con un videojuego configurado en su nivel máximo de dificultad.

El objetivo de Starship es precisamente convertir esa dificultad física en un problema operacional repetible: lanzamiento, separación, retorno, recuperación, inspección, repostaje y nuevo vuelo.

Raptor 3: más empuje con una arquitectura exterior mucho más limpia

Uno de los segmentos más técnicos de la conversación estuvo dedicado al Raptor 3, la evolución del motor de metano y oxígeno líquido utilizado por el sistema Starship.

Musk aseguró que el Raptor 3 ofrece casi el doble de empuje que el Raptor 1 y destacó especialmente la reducción de masa, tuberías y componentes externos. SpaceX ha presentado precisamente esa simplificación como una de las ventajas fundamentales del nuevo motor.

Las claves de esa evolución pueden resumirse en tres áreas:

  • Simplicidad radical: reducción de conductos, elementos y accesorios instalados externamente.
  • Integración térmica y estructural: parte de la fontanería secundaria y de los circuitos de refrigeración queda integrada en el propio motor.
  • Mayor relación empuje-peso: más prestaciones con una masa total del conjunto inferior.

La limpieza visual del Raptor 3 no responde, por tanto, únicamente a una cuestión estética. Al eliminar componentes exteriores y reforzar su integración térmica, SpaceX pretende reducir también la necesidad de protecciones adicionales en la zona de motores.

Musk utilizó durante el podcast una comparación especialmente llamativa: afirmó que un Raptor produce alrededor del doble del empuje conjunto de los cuatro motores de un Boeing 747, pese a presentar unas dimensiones significativamente menores. La comparación depende de la versión de Raptor y del modelo de motor del 747, pero el orden de magnitud es coherente con las cifras conocidas del Raptor 3.

Mach 25, escudo térmico y separación en caliente

La reentrada continúa siendo uno de los puntos críticos para cualquier arquitectura orbital reutilizable.

Musk describió una de las pruebas de Starship en la que la nave regresó hacia el océano Índico a aproximadamente 17.000 mph, unos 27.400 km/h, equivalentes de forma aproximada a Mach 25 en la comparación utilizada durante la entrevista. SpaceX sometió deliberadamente el vehículo a condiciones exigentes, incluyendo la retirada de determinadas losetas de protección térmica para estudiar la respuesta de zonas vulnerables durante la reentrada.

La nave consiguió completar una maniobra de descenso y amerizaje controlado en el océano Índico, al oeste de Australia, pese a sufrir daños localizados durante la exposición térmica. El objetivo de estas pruebas no es demostrar que el escudo térmico sea prescindible, sino caracterizar los márgenes de tolerancia del sistema ante pérdida o deterioro de elementos de protección.

Otro elemento destacado fue el hot staging, o separación en caliente.

En esta arquitectura, los motores de la etapa superior se encienden antes de que haya concluido completamente el empuje de la primera etapa. Los gases se evacuan a través de la estructura preparada para ello y Starship se separa mientras Super Heavy conserva empuje.

La ventaja es evitar una fase prolongada sin aceleración entre etapas y mejorar el rendimiento global del sistema. SpaceX ya ha incorporado esta técnica a las pruebas de Starship y continúa modificando la interfaz de separación en las sucesivas generaciones del vehículo.

4. Tesla Roadster: Musk vuelve a insinuar un “coche volador”

La conversación abandonó temporalmente la astronáutica para entrar en un terreno directamente relacionado con la futura movilidad aérea avanzada.

Al ser preguntado por el retrasado Tesla Roadster, Musk aseguró que Tesla se acercaba a la demostración de un nuevo prototipo y recuperó una conocida reflexión del inversor Peter Thiel: el futuro prometía coches voladores, pero esos vehículos nunca llegaron de la forma imaginada por la ciencia ficción.

Musk evitó revelar el sistema concreto, aunque aseguró que el vehículo incorporaría una tecnología “más loca” que la suma de los automóviles de James Bond e incluso cuestionó si debería considerarse estrictamente un coche.

Estas declaraciones no equivalen a la presentación de una aeronave certificable ni confirman que el Roadster vaya a convertirse en un eVTOL (electric Vertical Take-Off and Landing, aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical).

Hasta que Tesla revele el sistema, cualquier capacidad de vuelo, sustentación o salto asistido debe considerarse una promesa de producto pendiente de demostración.

La conexión con el Cybertruck aparece en la filosofía de diseño. Musk explicó que el acero inoxidable de alta dureza dificulta el estampado convencional y condiciona el empleo de paneles relativamente planos. Su definición de “tecnología alienígena” pretende sintetizar esa prioridad otorgada a materiales, fabricación y prestaciones frente a convenciones estilísticas tradicionales.

La quinta cuestión afecta directamente a uno de los debates centrales de la infraestructura espacial contemporánea: cómo operar grandes constelaciones sin degradar la seguridad de las regiones orbitales más utilizadas.

Durante el podcast, Musk sostuvo que el espacio disponible es enorme y describió la órbita terrestre baja (LEO, Low Earth Orbit) mediante la imagen de sucesivas capas concéntricas alrededor de la Tierra.

Joe Rogan añadió la analogía de miles de caravanas Airstream distribuidas sobre una superficie gigantesca. Musk argumentó que, mientras los satélites estén correctamente mantenidos y gestionados, existe un gran volumen físico disponible.

La analogía, no obstante, simplifica el problema operacional. La disponibilidad de volumen orbital no elimina la necesidad de seguimiento, maniobras de prevención de colisiones, retirada al final de la vida útil y coordinación entre operadores.

Para una industria que avanza hacia constelaciones de miles de vehículos, el reto se aproxima cada vez más conceptualmente al ATM/ATC (Air Traffic Management/Air Traffic Control, gestión y control del tránsito aéreo), aunque en un entorno tridimensional, orbital y con dinámicas completamente diferentes a las de la aviación convencional.

3I/ATLAS y la motivación de convertirse en una especie multiplanetaria

La conversación también abordó los objetos interestelares y su relación con los riesgos de impacto.

Aquí es necesario corregir una confusión frecuente: 3I/ATLAS no es ‘Oumuamua. Son objetos diferentes. 1I/‘Oumuamua, descubierto en 2017, fue el primer objeto interestelar identificado; 2I/Borisov llegó en 2019 y 3I/ATLAS fue descubierto el 1 de julio de 2025.

La NASA clasifica 3I/ATLAS como un cometa interestelar con núcleo helado y coma de gas y polvo. Por tanto, no resulta adecuado presentar como hecho establecido que el cuerpo esté compuesto “mayoritariamente de níquel”. Su composición continúa siendo objeto de investigación científica.

Musk utilizó el debate sobre estos visitantes y sobre los grandes impactos del pasado terrestre para volver a una de las tesis fundacionales de SpaceX: reducir el riesgo existencial de una civilización confinada a un solo planeta mediante una presencia permanente fuera de la Tierra.

De un cohete experimental a una infraestructura logística

El punto de unión entre todas estas cuestiones es la transformación del vehículo aeroespacial en infraestructura.

La reutilización rápida, los motores de elevada relación empuje-peso, la supervivencia frente al entorno térmico de la reentrada y el aumento de la cadencia no son objetivos independientes. Forman parte de una misma ecuación económica.

Desde la entrevista el programa ha seguido avanzando. El 22 de mayo de 2026, el duodécimo vuelo de Starship marcó, según SpaceX, el debut en vuelo de la generación Starship/Super Heavy V3 y de los Raptor 3. SpaceX continuaba señalando entonces que la reutilización completa y rápida de ambas etapas seguía siendo el objetivo del programa, no una capacidad operacional plenamente alcanzada.

Si la compañía consigue cerrar esa última parte de la ecuación —recuperar, reacondicionar y volver a volar ambas etapas con tiempos y costes comparables a una operación de transporte— el cambio para el sector podría ser estructural.

El acceso al espacio dejaría progresivamente de medirse solo por el precio de fabricar un lanzador y empezaría a evaluarse mediante variables mucho más familiares para la aviación: cadencia, disponibilidad, utilización del activo, mantenimiento, tiempo entre operaciones y coste por misión.

Ahí reside probablemente la idea más relevante de la conversación entre Musk y Rogan: Starship no busca simplemente convertirse en un cohete más potente. Aspira a que un sistema orbital pueda operarse cada vez más como una flota.

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