Eduardo Gavilán/Aviación Digital, Sp.- En 1935, un ingeniero militar granadino diseñó un traje presurizado para subir a la estratosfera. La Guerra Civil impidió probarlo y su autor murió en el exilio. Más de nueve décadas después, el 6 de octubre de 2026, una reproducción de esa escafandra quedó instalada en el Museo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), en Montreal. Al día siguiente, en un directo de Aviación Digital, entrevistamos a Margarita Asuar, comisaria del proyecto, y a los bisnietos del inventor.
Un traje pensado para la estratosfera
Según la Fundación ENAIRE, la escafandra estratonáutica combinaba tres trajes de una pieza cubiertos por una red metálica exterior, articulada pero inextensible. Llevaba además un visor de cristales multicapa, suministro de oxígeno y un micrófono para comunicarse por radio. La reproducción incluye la capa que Herrera ideó para protegerse de las radiaciones cósmicas durante el ascenso.
La Guerra Civil impidió que se probara, pero la fundación sostiene que el diseño sirvió como precedente de los primeros trajes espaciales, décadas más tarde.
Margarita Asuar: «Un superhéroe con capa y escudo»
Margarita Asuar es la directora gerente de la Fundación ENAIRE y ha dirigido el proyecto junto a su equipo y a un grupo de historiadores. Le preguntamos qué se vivió en la sala cuando se descubrió la escafandra. Respondió que, sobre todo, «mucha admiración» por Herrera: «Ha aterrizado en la OACI como lo que es: un superhéroe con capa y escudo».
El escudo al que se refiere es el emblema que acompaña a la escafandra. Según explicó, ese emblema dio origen al de los ingenieros aeronáuticos españoles. Para el montaje se ha hecho también una escultura tiflológica del escudo, que permite a las personas con discapacidad visual conocerlo con el tacto.

Asuar describe el proyecto como un ecosistema físico y digital del patrimonio aeronáutico, más que como una exposición. Junto a la pieza hay tours virtuales, realidad aumentada (del globo aerostático al cohete), vídeos, música original, una aplicación móvil con pódcast y conferencias, y un agente conversacional basado en inteligencia artificial. Las gafas de realidad virtual usan selección por mirada. «La cultura y la ciencia tienen que ser interesantes, divertidas y tener repercusión», defendió.
En el museo, los contenidos están en español e inglés. En la web de la fundación se ofrecen en las seis lenguas oficiales de la OACI: español, inglés, francés, árabe, chino y ruso. Documentos como el manual de aerotecnia de Herrera pueden consultarse en el apartado de biblioteca Espacio Emilio Herrera.

Por qué Montreal: el precedente de 1926
Asuar recordó que, en octubre de 1926, Herrera estaba en Madrid en la conferencia iberoamericana de navegación aérea, defendiendo la igualdad absoluta de todos los países para volar. Para ella, ese vínculo hace de la OACI «el lugar más apropiado y oportuno» para la pieza.
Ángel Luis Arias, representante permanente de España ante la OACI, desarrolló la misma idea en su discurso de presentación, pronunciado en inglés. En traducción propia, recordó que el Convenio Iberoamericano de Navegación Aérea (CIANA), firmado en Madrid hace un siglo, buscaba «garantizar que todos los países tuvieran las mismas libertades aéreas para volar». Según Arias, ese texto, junto con los convenios de París (1919) y La Habana (1928), sentó las bases jurídicas del Convenio de Chicago de 1944, que dio origen a la OACI.
La muestra, titulada La escafandra estratonáutica. Emilio Herrera. Del cielo al espacio, permanecerá en Montreal en virtud de un memorando de colaboración firmado el 6 de octubre por el Gobierno de España y el secretario general de la OACI, Juan Carlos Salazar. «La exhibición muestra la importante contribución de España a la historia de la aviación», afirmó Salazar.

Los bisnietos: «Estuvo olvidado durante décadas»
Los bisnietos de Herrera se conectaron al directo desde Montreal y Madrid. «Nuestro bisabuelo estuvo olvidado durante décadas y de repente está en el centro del mundo de la aviación», nos dijeron. Según su testimonio, unas 200 personas conocieron sus invenciones en el acto de presentación.
Les emociona ver que su figura sale del olvido en un organismo de Naciones Unidas. Además de los inventos, quieren dar a conocer su lado humano, el de un hombre «siempre fiel a sus valores». Destacaron también el papel de su bisabuela, que lo acompañó en el exilio en París. Según se recordó en la conversación, aprendió a volar en 1911 y fue una de las primeras mujeres en hacerlo en España.
Para la familia, el momento tiene un valor simbólico: la escafandra llega a la OACI cuando la organización empieza a extender su ámbito de trabajo hacia el espacio exterior. «Es el símbolo de que Emilio Herrera quería ir más allá», resumieron.
Un científico más allá de la escafandra
La exposición recorre la trayectoria de Emilio Herrera Linares (Granada, 1879 – Ginebra, 1967): ingeniero militar, piloto de globo, dirigible y avión, matemático, inventor y profesor. Fundó y dirigió el Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos e impulsó en 1928 la Escuela Superior de Aerotecnia. Trabajó en aerodinámica, meteorología, seguridad de vuelo y radiación cósmica, e hizo propuestas pioneras sobre exploración espacial y comunicaciones por satélite.
En la entrevista se recordó que el túnel de viento de Cuatro Vientos fue el segundo más grande de Europa y que lo admiró el propio Albert Einstein. También se mencionó que, ya en el exilio, Herrera diseñó desde su piso de París un cohete tripulado a la Luna y calculó la reentrada en la atmósfera terrestre.
En el acto de Montreal, el representante del Gobierno subrayó además su «compromiso con las libertades y la democracia»: Herrera fue presidente de la República en el exilio entre 1960 y 1962. En diciembre de 2025 recibió la declaración oficial de reconocimiento y reparación, y en julio de 2026 se le restituyó a título póstumo el empleo de general.
El archivo y los próximos pasos
La familia ha donado el Archivo Emilio Herrera al Ejército del Aire y del Espacio. Según la entrevista, se conserva en el Archivo Histórico de Villaviciosa de Odón e incluye cartas cruzadas con Einstein. El Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y del Espacio (SHYCEA) lo está catalogando y digitalizando con el patrocinio de la Fundación ENAIRE.
El siguiente objetivo, según Asuar, es instalar réplicas en varios espacios de España para que el público pueda ver la escafandra y el escudo y usar las gafas de realidad virtual. En el directo se mencionó también a la Plataforma Emilio Herrera, que reúne a 63 especialistas e instituciones, el trabajo de los historiadores Emilio Atienza y Carlos Lázaro, y un documental de Atrevidas Producciones disponible en YouTube y en la web de la fundación.
Al acto de Montreal asistieron Toshiyuki Onuma, presidente del Consejo de la OACI; Enrique Maurer, director general de ENAIRE; y representantes del Ejército del Aire y del Espacio y de la Dirección General de Aviación Civil.
Una pieza para mirar hacia delante
España llega al 12 de octubre, su Fiesta Nacional, con su patrimonio aeronáutico expuesto de forma permanente en la sede de la OACI. Herrera no llegó a probar su traje. Hoy, ese traje habla de futuro ante quienes regulan el cielo y empiezan a ocuparse del espacio.






