Air France pide 1.000 millones para comprar dos aerolíneas: la portuguesa TAP y la escandinava SAS

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Air France-KLM ha reforzado su caja con una nueva línea de crédito de 1.000 millones de euros justo cuando se prepara para una fase decisiva de expansión en Europa.

El grupo franco-neerlandés ha firmado esta financiación con un sindicato de 12 bancos internacionales, con vencimiento inicial en 2028 y opción de prórroga de un año más, hasta 2029. El movimiento responde a que la compañía necesita músculo financiero para abordar varias operaciones corporativas en cartera, con dos nombres por encima del resto, la portuguesa TAP Air Portugal y la escandinava SAS.

La operación da una pista bastante clara de por dónde quiere crecer Air France-KLM en los próximos meses. Por un lado, ya ha puesto en marcha el proceso para tomar el control de SAS, donde hoy posee un 19,9% del capital. Por otro, sigue en la carrera por TAP, una de las pocas aerolíneas tradicionales europeas que aún no ha quedado integrada en uno de los tres grandes grupos del continente.

El plan sobre SAS: pasar del 19,9% al 60,5%

En el caso de la aerolínea escandinava, el objetivo está bastante definido. Air France-KLM quiere elevar su participación desde el 19,9% actual hasta el 60,5%, lo que le daría el control de la compañía.

Para lograrlo, necesita comprar las participaciones que hoy están en manos de Castlelake y Lind Invest. Si la operación sale adelante, SAS pasaría a convertirse en una filial del grupo franco-holandés, aunque el Estado danés mantendría su 26,4% y su presencia en el consejo.

La jugada tiene lógica estratégica. SAS ya trabaja estrechamente con Air France y KLM desde 2024 mediante acuerdos ampliados de código compartido e interlínea, una relación que se reforzó todavía más con el salto de la compañía nórdica a SkyTeam.

Además, la antigua aerolínea de bandera escandinava acaba de salir de un complejo proceso de reestructuración, por lo que Air France-KLM ve margen para capturar sinergias comerciales, operativas y de fidelización en una región donde quiere ganar peso.

TAP, la otra gran pieza en disputa

La segunda gran operación es TAP Air Portugal. Aquí el tablero está más abierto. Air France-KLM y Lufthansa ya han presentado ofertas no vinculantes para adquirir el 45% de la compañía portuguesa, mientras que IAG, matriz de Iberia, Vueling y British Airways, ha decidido apartarse al no tener garantizado el control mayoritario de la aerolínea.

El calendario aprieta. El Gobierno portugués ha fijado el 29 de julio como fecha límite para recibir ofertas vinculantes, que servirán como base de la negociación definitiva.

TAP es un activo muy codiciado por su posición en Lisboa, por su fuerte red con Brasil y por su papel como puente natural entre Europa, América Latina, África y Norteamérica.

Para Air France-KLM supondría reforzar su presencia en el Atlántico Sur y sumar una compañía con un valor estratégico evidente en un momento en el que el mapa aéreo europeo sigue avanzando hacia la concentración.

Una financiación pensada para fusiones y compras

La línea de crédito anunciada por Air France-KLM tiene precisamente ese objetivo: dotar al grupo de flexibilidad para financiar operaciones de fusiones y adquisiciones previstas para la segunda mitad de 2026, además de refinanciar parte de sus instrumentos financieros actuales.

En otras palabras, no se trata solo de reforzar balance, sino de dejar listo el arsenal para moverse con rapidez en un mercado en el que las oportunidades ya no abundan.

Y ahí entra también un tercer nombre que sobrevuela el sector: easyJet. Aunque no hay ninguna operación formal sobre la mesa, el interés de Air France-KLM por seguir ganando escala en Europa no es ningún secreto.

La consolidación del negocio aéreo europeo lleva años avanzando a golpe de alianzas, rescates y compras, y cada movimiento de uno de los grandes grupos obliga al resto a recolocarse.

La consolidación del cielo europeo acelera

La ofensiva de Air France-KLM refleja precisamente esa tendencia. Lufthansa quiere crecer, IAG busca mantener su posición y el grupo franco-neerlandés no quiere quedarse atrás.

Con TAP aún en juego y SAS prácticamente encaminada, los 1.000 millones recién captados son mucho más que una simple línea de crédito: son una declaración de intenciones en una batalla por ganar tamaño, rutas y poder de negociación en el mercado aéreo europeo.

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