“AIRE” da alas a los amantes de la aviación

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Los "spotters", a pie de pista, capturando un avión que aterriza en Barajas (WEB de Sergio Rojas)

Más de un centenar de spotters se dieron cita en el aeropuerto de Madrid-Barajas gracias a una iniciativa promovida por AIRE. Esta asociación sin ánimo de lucro tiene como finalidad promocionar la cultura aeronáutica a través de múltiples y variadas actividades encaminadas a incrementar el conocimiento de la misma. El "II Open day" ha sido un rotundo éxito tanto en la afluencia de público como en la organización. AENA y Newrest prestaron un magnífico apoyo proporcionando autobuses para los desplazamientos internos, y un más que generoso catering respectivamente. La meteorología se alió con los asistentes quienes desde primera hora de la mañana disfrutaron de unas espléndidas condiciones climatológicas que se mantuvieron durante el resto del día. Un perfecta jornada de caza.

A las ocho de la mañana, cuando tan sólo había transcurrido una hora desde el amanecer, la mayoría de los participantes del "Open day" se agolpaban ya en el punto de encuentro designado por la organización. Llegados desde diversos puntos de la geografía peninsular (Portugal contaba con una pequeña representación), los spotters eran llamados individualmente por un miembro de la seguridad del aeropuerto. Éste confirmaba su identidad y les hacía entrega de la acreditación que permitía el acceso a la plataforma. Pasado el control rutinario (arco de detección de metales y escáner para efectos personales) tres autobuses de AENA esperaban para iniciar la marcha.

Airbus A340 de Iberia aterrizando por la pista 33L

Tras un largo paseo a través de las terminales 1 y 2 en el que los nervios a causa de la proximidad con aeronaves iban increcendo, los vehículos se detuvieron en la primera parada de la ruta. Sin duda un enclave privilegiado a escasos metros de una de las pistas por la que en ese momento se llevaban a cabo las operaciones de aterrizaje, la pista 33L.
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Superior: Airbus A330 de Avianca, Inferior: Boeing 767 de American Airlines

Tan sólo la inoportuna presencia de una estación VOR, radiobaliza que permite a los aviones conocer su posición exacta respecto a puntos del suelo conocidos, suponía un obstáculo para el spotting. En cualquier caso los casi 300 metros de libertad de movimiento disponibles permitían elegir sin mayor problema un buen lugar desde el que disparar. Los protagonistas de la mañana fueron los vuelos operados por aerolíneas estadounidenses como American Airlines (Boeing 767), Delta Airlines (Boeing 767), United-Continental (Boeing 757) o U.S. Aiways (Airbus A330 y Boeing 767).

Ante la abundancia de pequeñas y medianas aeronaves de líneas europeas (Airbus A320, Boeing 737, CRJ), las de mayor tamaño, denominadas "heavies", constituían un preciado trofeo de caza. Aerolíneas como Avianca, Santa Bárbara y, en gran medida, Iberia, también contribuyeron paseando sus enormes pájaros ante los objetivos de los aficionados. Sobre las 10.00 horas Newrest hizo su primera aparición para nutrir al grupo ofreciendo un desayuno a base de zumos y bollos variados. Pasadas las 12.00, los autobuses de AENA regresaron para proseguir con la hoja de ruta.

Airbus A340-300 de Iberia

El grado de profesionalidad de muchos de los spotters que se dieron cita en Madrid dejaría estupefacto a más de uno. Formando una extensa cadena de comunicación casi perfecta, la información sobre qué aeronaves se encontraban aproximándose al aeropuerto corría como la pólvora a través de Twitter y WhatsApp. Además de los horarios de las rutas con destino al aeródromo madrileño, muchos de los allí presentes portaban escáneres capaces de interceptar las transmisiones entre los controladores aéreos y los pilotos.

Motor del MD-83 de Swiftair, aeronave causante del pequeño altercado

Antes de la segunda y última parada del día, los autobuses de AENA realizarían cuatro breves pausas para que los spotters pudieran, a gran velocidad, tomar fotografías de determinadas aeronaves. En la cuarta de ellas tendría lugar la nota negativa de la jornada. Los autobuses abrieron sus puertas frente a un avión modelo McDonnel Douglas MD-83 de la compañía Swiftair. La extraordinaria cercanía con el aparato animó a muchos a acercarse demasiado. Algunos incluso llegaron a tocar el fuselaje o el tren de aterrizaje con sus manos. Fue entonces cuando un miembro del personal de Swiftair apareció a bordo de un coche de la compañía y abroncó enérgicamente a la multitud pidiéndole que se alejara del avión. "!Todos fuera!


Mecánicos trabajan en la reparación de un Boeing 737-400


!Vamos! !No está permitido sacar fotos a los aviones de Swiftair!" La muchedumbre embarcó rápidamente en los autocares al tiempo que el visiblemente enojado operario comenzaba una acalorada discusión con miembros de AIRE y AENA, quienes se disculparon por las molestias que hubieran podido ocasionar. Por otra parte cabe destacar la cortesía y amabilidad en el trato de dos técnicos de mantenimiento de aeronaves que se encontraban realizando reparaciones en el ala de un Boeing 737-400 de la misma compañía y quienes no tuvieron problema alguno en ser retratados durante el ejercicio de su labor.

Pasado el episodio gris de Swiftair, los spotters fueron guiados hasta una intersección en la que confluían multitud de aeronaves en rodaje. Allí verían recompensado el sudor vertido hasta el momento cuando el Boeing 747-400 de Thai, fotografía que muchos consideraban imprescindible, pasara por delante de sus narices a escasos metros de distancia. Una impresionante mole de más de 300 toneladas que provocó el asombro de muchos.

Los spotters esperan al Boeing 747-400 de Thai

No cesaron ni un instante de solicitar mediante airados aspavientos el saludo de los pilotos que pasaban por su frente, siendo en la mayoría de las ocasiones respondidos por éstos en un gesto de complicidad hacia un sector que sólo puede soñar con ocupar su lugar.

Decenas de spotters contemplan el aterrizaje de un Airbus A340 de Iberia

Equipo fotográfico de Ignacio J. Martínez, uno de los "spotters" asistentes

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A las 13.00 Newrest ofrecería una vez más su servicio de catering, con abundantes refrescos y bocadillos, perfectos para paliar el desgaste sufrido por el devastador calor que gobernó la mañana. El resto del día transcurrió sin novedad, manteniendo la posición próxima a la rodadura hasta las 18.00, momento en que el "II Open day" se dio por clausurado.

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