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mayo, sábado 28, 2022

Australia nombra a una mujer mariscal del Aire para atajar la amenaza espacial de China

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Atalayar / Juan Pons.- El inmenso país de Oceanía fortalece su sistema de defensa y crea un Mando Espacial para vigilar la defensa de ataques desde el espacio ultraterrestre. El Gobierno de Australia que dirige el primer ministro liberal Scott Morrison ha dado vida efectiva al Mando Espacial de la Defensa. Es un nuevo paso acordado con el presidente Joe Biden y el premier británico Boris Johnson para intentar contrarrestar la creciente presencia e influencia de China en la región del Indo-Pacifico y en el espacio exterior. 

El ministro de Defensa, Peter Dutton, de 51 años, y el jefe del Estado Mayor de la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF), el mariscal Mel Hupfeld, de 60 años, han consensuado que el militar más idóneo para liderar la nueva organización es una mujer, la vicemariscal del Aire Catherine Roberts. Ingeniera aeroespacial de formación, ingresó en la milicia en 1983 y en sus cargos anteriores ha capitaneado la División de Sistemas Aeroespaciales y el planeamiento de las capacidades de la RAAF.

Entre las misiones que incumben a la vicemariscal Roberts al frente del nuevo componente espacial están las de desarrollar, mantener y defender las prioridades gubernamentales e industriales de Australia vinculadas con el espacio. También le compete revisar la estrategia y la política espacial, orientar las prioridades científicas y tecnológicas y definir una arquitectura espacial resiliente en cooperación con los Washington y Londres, los socios de Canberra en la alianza AUKUS.

El Mando Espacial de Defensa de Australia se ha activado hace escasos días, el 22 de marzo, aunque su creación se remonta al 18 de enero de 2022. Complemento de la Agencia Espacial Australiana creada en julio de 2018, su finalidad es conseguir que el gran país de Oceanía vea cumplidas sus ambiciones estratégicas y encabece el esfuerzo que asegure a Australia el libre acceso al espacio, “imprescindible para nuestra seguridad”, ha subrayado el ministro Dutton.

La decisión del premier Scott Morrison ‒de 63 años y en el poder desde agosto de 2018‒ se produce en línea con las iniciativas tomadas por las grandes potencias mundiales para preservar sus ingenios colocados en órbita y la defensa de sus instalaciones terrenas. Rusia y China constituyeron sus respectivas Fuerzas o Mandos Espaciales en 2015, India lo hizo en 2018 y Estados Unidos en 2019, todas con un total o parcial grado de independencia de sus Ejércitos del Aire.

Que el espacio exterior siga siendo seguro y no un escenario de conflicto

Siguiendo el camino marcado por Washington, varias potencias regionales también han establecido organizaciones espaciales de carácter militar. El Gobierno de París constituyó su Mando Espacial en 2019, el de Tokio en 2020, mientras que Berlín y Londres lo hicieron en 2021. Todos crearon estructuras semejantes a las del Pentágono norteamericano, pero de mucha menor entidad y situadas bajo los paraguas de sus respectivos Ejércitos del Aire.

Es también la opción que acaba de tomar Australia. El jefe de la RAAF, el mariscal Mel Hupfeld, ha puntualizado que el Mando Espacial de Defensa tiene carácter conjunto y está integrado por personal de los Ejércitos de Tierra y Aire, la Armada y funcionarios civiles, pero está adscrito a la Fuerza Aérea que él mismo capitanea.

El Cuartel General está “organizado y dimensionado para sostener y operar las capacidades espaciales existentes y generar nuevas fuerzas”. También está concebido para comprender el entorno espacial y determinar si los activos en órbita del país se encuentran “sometidos a interferencias accidentales, están bajo amenaza o siendo atacados”, aclara el mariscal Mel Hupfeld.

En caso necesario o “de confirmarse una agresión”, las actividades del Mando Espacial quedaran bajo la autoridad del Mando de Operaciones Conjuntas”, subraya el jefe de la RAAF, responsable último del dominio espacial. Bajo sus directrices ya se ha redactado la actual Estrategia Espacial de Defensa, que establece la hoja de ruta y los esfuerzos que Australia debe llevar a cabo hasta el año 2040 en el marco ultraterrestre.

El ministro de Defensa Dutton ya ha expresado que Australia y sus aliados quieren que el espacio exterior siga siendo “seguro y estable” y no convertirse en “un nuevo ámbito de conflicto”. Aspira a que su país ocupe el lugar que se merece en el marco exterior, “pero para compartirlo y no como hacen otros países ‒en referencia velada a Rusia y China‒, que entienden que es como su territorio”.

Australia y España, claves para el seguimiento de misiones extraterrestres

Con una superficie mayor de 7.741.000 km² ‒más de 15 veces la de España‒ Australia es muy dependiente de las infraestructuras espaciales. Es por ello que la vicemariscal Catherine Roberts se ha mostrado “temerosa” de que una acción intencionada de Pekín o Moscú sobre las importantes instalaciones de recepción, seguimiento y control en tierra o las plataformas desplegadas en el espacio puedan “degradar, neutralizar o incluso desbaratar” la Red Nacional de Banda Ancha Regional del inmenso país.

El jefe de Estado Mayor de la RAAF considera que Australia está “entre 3 y 4 años atrasada en defensa espacial respecto a las capacidades que debería poseer”. Es por lo que el Gobierno de Canberra tiene programado invertir del orden de 7.000 millones de dólares durante los próximos 10 años para desarrollar nuevos programas nacionales o de cooperación y ampliar su flota civil y militar de satélites, incluidos los espía.

El operador de comunicaciones comerciales australiano Optus posee tres grandes ingenios que enlazan la gran nación con el resto del mundo. Las Fuerzas Armadas solo cuentan con dos pequeñas plataformas para reconocimiento y vigilancia marítima denominadas RAAF M2 A y B. Lanzadas en marzo de 2021, ambas complementan las imágenes que suministra el Departamento de Defensa de Estados Unidos. 

Las comunicaciones militares están cubiertas por los satélites Optus C1 y WSG-6. El último es un ingenio de casi 6 toneladas fabricado por Boeing. Pertenece a la constelación WSG liderada por el Pentágono, fue lanzado en agosto de 2013 y transmite en las bandas de frecuencias X y Ka. El Optus C1 es de cerca de 5 toneladas, fue fabricado por Mitsubishi Electric Co., y presta servicios en las bandas Ku, Ka, X y UHF. 

Australia no es un recién llegado al campo espacial, al contrario. En colaboración con el Reino Unido, fue nación pionera en dotarse con un centro de experimentación de misiles y armas atómicas en Woomera, a 1.300 kilómetros de Canberra. Y a mediados de los años 50 y a la par que España fue elegida por Washington para instalar las grandes antenas que, junto con las de Goldstone ‒en el desierto de Mojave, en California‒ debían efectuar el seguimiento de las misiones tripuladas Mercury, Géminis y Apolo de la NASA.

En la actualidad, la NASA y también la Agencia Espacial Europea (ESA) siguen usando Australia para rastrear las sondas que viajan por el sistema solar y más allá. El complejo de antenas de la Red de Espacio Profundo de la ESA está en Perth, en la costa Sur del país, en el océano Índico. La de la NASA se encuentra en las inmediaciones de Canberra, junto al Pacifico, a unos 3.100 kilómetros de Perth. En España, la de la ESA está en Cebreros (Ávila) y la de la NASA en Robledo de Chavela (Madrid).

SourceAtalayar
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