Aviación Digital, Sp. – Boeing y la NASA estuvieron cuatro años intentando enviar una misión tripulada con la nave Starliner a la Estación Espacial Internacional y finalmente lo ha conseguido este año. El camino ha estado repleto de problemas que retrasaron todos y cada uno de los pasos de la misión. Una vez realizadas las tareas previstas allí, los problemas persisten y la tripulación no puede volver a la Tierra.
La misión llegó a la EEI el 5 de junio y tenía previsto regresar una semana después. Sin embargo, ya estamos a mediados de julio y no hay previsión de vuelta a casa hasta al menos agosto. Lo que les retiene allí son unas fugas en los propulsores. La NASA trabaja a destajo en Nuevo México para tratar de identificar el problema y encontrar una solución.
¿Qué pasará?
Esta misión de prueba tripulada era una suerte de examen al Starliner y a Boeing para determinar si están capacitados para hacer viajes regularmente a la estación transportando carga y tripulación. El inmenso número de problemas deja muchas dudas sobre si son merecedores de tal certificación. Mientras tanto el Dragon de SpaceX de Elon Musk lleva ya años realizando esta actividad y podría arrebatarle a Starliner la misión prevista para febrero del año que viene. Boeing, por su parte, toma cada error y cada fallo como un paso más en el aprendizaje.






