
Las caras eran el reflejo de toda una vida dedicada a lo que querían ser. Rostros de deber cumplido, de "vocación aeronáutica", en palabras de alguno de los asistentes, o del "glamour de los glamoures", como reza la firma en el correo electrónico de nuestra anfitriona principal. Glamour en el buen sentido, en el sentido de que el pasajero se sintiera literalmente como en casa, encantado de volar con AVIACO. Ellos lo hicieron posible entonces, y, aún ahora, aunque todo haya cambiado tanto, lo siguen haciendo los que permanecen en activo.
En aviación no debería decirse, dado que toda esta actividad va hacia la mejora de la seguridad en las operaciones, "cualquiera tiempo pasado fue mejor", que decía J.Manrique. Pero desde el punto de vista del pasajero, salvo honrosas excepciones, que siempre las hay, el verso se hace hoy más actual que nunca, quizás porque alguno de ellos ya no está, o quizás porque todo ha cambiado tanto que ya no es facilmente posible.

"Era una compañía en la que daba gusto trabajar. Todo el personal estaba contento con su trabajo y tenía una motivación muy especial…", nos indicaba un ex-trabajador de Aviaco. "De hecho, nos seguimos reuniendo año tras año, manteniendo en lo posible, y pese a las ausencias, aquella emoción por la profesión de volar, hecha empresa, que fue AVIACO".
Han pasado ya casi trece años, desde que cesó en sus operaciones la compañía (septiembre de 1999). Pero ellos se siguen reuniendo todos los 18 de febrero. Celebran una vez al año, la alegría de volverse a reencontrar. El cruce de anécdotas, algunas irreproducibles sin sonrojo, algunas espectaculares, algunas muy emocionantes y especiales. Todo con estilo, profesionalidad, y orgullo del trabajo bien hecho, y la solución adecuada en los momentos críticos. Así es como se sentían, gente profesional y especial, incluso para sus empleadores. Algo que hoy se echa de menos entre los distintos profesionales de las compañías aéreas españolas. Sentir que ese trabajo especial, es reconocido, valorado y admirado por la empresa y los pasajeros. Quizás sea sólo eso, nada más y nada menos que eso.
NOTA: A A.Gallardo, gracias en nombre de lo que representas, y gracias por haber hecho posible que AD compartiera ese rato de aquel "glamour de los glamoures", en el mejor de los sentidos, se entiende…






