
Sobre el importe de la nómina de los que en cualquier país civilizado se consideran auténticos héroes, y por lo tanto los políticos no osan tratarles como villanos, peones sin especialización, cuando su profesión requiere una intensa preparación para la salvaguarda de vidas y bienes, no haremos referencia, pues habla por sí sólo. Si a esos 900EUR les descontamos 90EUR en concepto de plus de peligrosidad, tenemos la precariedad convertida en miseria y pobreza directamente. Tanto tripulaciones como Bomberos, además, ven agravada su miseria, con la temporalidad del trabajo que realizan (4,6,9 meses…). A la miseria ha de añadirse la incertidumbre. A la incertidumbre el riesgo. Al riesgo la desmotivación. A la desmotivación los previsibles errores. A éstos últimos la tragedia… Tragedia siempre para los mismos. Tragedia para los más débiles. Tragedia, injusta siempre, tragedia.
Pero ya no se trata de una cuestión de «pasta». Se trata de una cuestión de pundonor profesional, que los Bomberos Forestales tambien lo tienen, y de la intervención de los organismos públicos en estos megacontratos para todos, menos para los que trabajan el fuego. El Bombero Nieto habla de 3,7EUR al día por jugarse la vida… Los eslóganes ministeriales no hacen sino encender aún más la llama de su razonable indignación. La pantomima de las declaraciones públicas, no se corresponden con la miseria retributiva, acorde con el trabajo que realizan, acorde con el riesgo que asumen. Un 30% de incremento retributivo, no sólo es más que razonable (personalmente sigo opinando que especialización/responsabilidad/retribución no se ajustan ni de lejos con esto) como para mitigar algo las calorías que tienen acomuladas a sus espaldas. Sus compañeros del aire, las tripulaciones, son tambien jornaleros, que además de a la miseria, el riesgo (según SLTA mayor que el de los propios mineros por ejemplo), deben añadir una inversión cercana a los 100.000EUR en hacerse pilotos de helicópteros, con el handicap de las horas no contabilizadas de vuelo, que impiden su progresión profesional.
Este es el negro panorama, negro de cenizas, negro de difuntos que quedaron en el camino. Allá en la tierra como en el cielo. Descansen en paz. Llegó la hora de la guerra para los que quedan.






