Conflicto en Irán dispara el precio del combustible aéreo y desata recortes de vuelos en África y Asia

El cierre del Estrecho de Ormuz lleva al combustible de aviación a máximos históricos, obliga a países como Vietnam y Corea del Sur a activar medidas de emergencia y fuerza a aerolíneas como United y SAS a cancelar rutas y subir tarifas.

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Aviación Digital, Sp.- El conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya entra en su cuarta semana, ha desencadenado una crisis energética de alcance global, con los precios del combustible para aviación disparados a niveles sin precedentes. África y Europa se encuentran entre las regiones más vulnerables ante la disrupción del suministro que atraviesa el estrecho de Ormuz, zona estratégica por donde fluye cerca del 20% del petróleo mundial.

En el noroeste de Europa, el Jet A1 ha superado los 230 dólares por barril, mientras que en Asia ronda los 200, duplicando los valores previos a la ofensiva iraní. La Agencia Internacional de la Energía advierte que la interrupción del tráfico marítimo en el Golfo constituye «el mayor desafío a la seguridad energética global en décadas».

África, en primera línea de impacto

El continente africano es el más afectado. Reuters estima que el 70% del queroseno y Jet A1 importado proviene de rutas que cruzan el estrecho de Ormuz. El resultado: aerolíneas como FlySafair, Ethiopian Airlines, Kenya Airways y Air Mauritius han impuesto recargos sobre los billetes para compensar el alza inmediata de costes.

En Sudáfrica, el precio del Jet A1 en aeropuertos locales aumentó un 70% en una sola semana, mientras operadores alertan sobre posibles interrupciones. “Si el conflicto sigue, el problema no será solo el precio, sino también la disponibilidad”, señaló Jannie de Klerk, director de operaciones de National Airways Corporation.

En Somalia, fuentes del sector confirman que la capacidad de almacenamiento sigue siendo suficiente, pero el verdadero cuello de botella está en el transporte desde el Golfo, especialmente desde Omán.

Asia entra en fase crítica: Corea del Sur declara “emergencia” y Vietnam prepara recortes de vuelos

El cierre del Estrecho de Ormuz golpea de lleno a Asia, donde varios gobiernos están activando medidas de emergencia para asegurar el suministro. Corea del Sur, altamente dependiente del crudo de Oriente Medio, ha limitado las exportaciones de gasolina, diésel y queroseno y ha declarado una auténtica “emergencia” en el suministro de petróleo, mientras estudia incluso recurrir a crudo ruso para frenar el vaciado de reservas estratégicas. La industria aérea surcoreana advierte de un fuerte incremento de costes operativos por el encarecimiento del jet fuel, en un contexto en el que más del 70% del crudo que importa el país transita por Hormuz.

Vietnam, que depende del exterior para más de dos tercios de sus necesidades de combustible de aviación, se prepara ya para recortes de vuelos a partir de abril ante el riesgo real de desabastecimiento. La Autoridad de Aviación Civil de Vietnam ha pedido a las aerolíneas que revisen sus programaciones —especialmente en rutas domésticas— y a los aeropuertos que habiliten posiciones de estacionamiento adicionales para aeronaves que puedan quedar en tierra por falta de combustible. Los dos principales importadores de jet fuel del país, Petrolimex y Skypec, han advertido de que solo pueden garantizar suministro hasta finales de marzo y han sugerido priorizar únicamente rutas domésticas esenciales si la crisis se prolonga.

El estrechamiento de la oferta se ve agravado por las decisiones de Pekín y Bangkok de blindar sus mercados internos. China ha ordenado a sus refinerías suspender nuevas exportaciones de productos refinados y ha impuesto desde el 11 de marzo una prohibición total a las ventas al exterior de gasolina, diésel y combustible para aviones, mientras que Tailandia ha vetado desde el 6 de marzo la exportación de productos petrolíferos —incluido el jet fuel— a todos los países salvo Myanmar y Laos. Esta combinación de restricciones está dejando a países importadores netos como Vietnam con muy pocas alternativas, justo cuando la demanda aérea en la región se encontraba en plena recuperación pospandemia.

En los hubs de referencia, los precios del combustible para aviones se han disparado hasta niveles sin precedentes. En Singapur, principal centro de trading de jet fuel de Asia, las cotizaciones han llegado a incrementarse en torno a un 140% desde finales de febrero, rozando los 230–240 dólares por barril y marcando máximos históricos. En el noroeste de Europa, las referencias también se sitúan en niveles récord, más de 200 dólares por barril, con diferenciales frente al Brent cercanos a 90 dólares, mientras que en Estados Unidos el combustible de aviación ha pasado de unos 2,5 dólares por galón antes del conflicto a cerca de 3,8 dólares a mediados de marzo.

United Airlines se prepara para un dolor prolongado

El director ejecutivo de United Airlines, Scott Kirby, informó a los empleados en un memorándum del 20 de marzo que la aerolínea se está preparando para que el petróleo crudo alcance los $175 por barril y no caiga por debajo de los $100 hasta finales de 2027. «Si los precios se mantuvieran en este nivel, significaría un gasto adicional de $11 mil millones anuales solo en combustible para aviones«, dijo Kirby, según Aviation Week. La aerolínea está reduciendo aproximadamente un 5 por ciento de su capacidad en el segundo y tercer trimestre, recortando vuelos fuera de las horas pico no rentables y suspendiendo el servicio a Tel Aviv y Dubái

Europa diseña planes ante un posible racionamiento

Los efectos también amenazan a Europa. En reuniones recientes celebradas en Bruselas, varias aerolíneas advirtieron de que los proveedores solo pueden garantizar entregas de combustible durante las próximas tres o cuatro semanas.

Kenton Jarvis, CEO de EasyJet, reconoció que “la incertidumbre domina el panorama del suministro a medio plazo”. Desde Air France-KLM, Ben Smith confirmó que el grupo trabaja en escenarios de contingencia para mantener operaciones incluso con cupos reducidos de Jet A1.

El aumento de costes amenaza con trasladarse al precio de los billetes. Michael O’Leary, de Ryanair, estima una subida mínima del 4% en las tarifas, cifra que podría crecer significativamente si la guerra en la región se prolonga.

Por otro lado, a aerolínea escandinava SAS anunció que cancelará 1,000 vuelos solo en el mes de abril.

Analistas de Deutsche Bank advierten de que un estancamiento prolongado podría obligar a dejar en tierra miles de aeronaves y comprometer la viabilidad de las compañías más débiles del mercado.

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