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febrero, sábado 24, 2024

El fin del uso de la mascarilla produce un «gran alivio» en el sector aeronáutico

Profesionales de la aviación se congratulan de que la mascarilla deje de ser obligatoria a bordo debido a los problemas que han experimentado con su uso durante estos últimos años

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Alba Sanz/Aviación Digital, Sp.- En febrero del año 2020, las noticias sobre la propagación de un «virus chino», conocido como el virus SARS-CoV-2, comenzaban a escucharse en España. Catorce días después de que acabase el mes de febrero, España, al igual que el resto del mundo, fue escenario de un momento histórico después de que el Gobierno decretase un estado de alarma que implicaba un estricto confinamiento en los domicilios.

Con el confinamiento, la mascarilla pasó a ser una gran aliada para tratar de paliar la propagación del virus y, por ello, el Gobierno español decretó su obligatoriedad en todos los ámbitos. Supermercados, parques, medios de transporte, restaurantes, hospitales…todos estos escenarios se convertían en lugares hostiles si no llevabas contigo una mascarilla sanitaria que pudiera protegerte del COVID-19.

A medida que la propagación del virus se ha ido combatiendo gracias a la progresiva vacunación, las medidas de protección sanitarias se han ido relajando hasta tal punto de que en abril del año 2022 la mascarilla dejaba de ser obligatoria en la mayoría de los espacios, a excepción de los medios de transporte públicos, incluyendo los aviones.

Mientras que Europa decretaba el fin del uso obligatorio de las mascarillas en este ámbito, España continuaba rigiéndose por las recomendaciones emitidas desde el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias que señalaban que los medios de transporte seguían sin ser «lugares seguros» para poder quitarse la mascarilla.

Esta medida provocó la indignación generalizada de los profesionales que se dedican a estos sectores, incluyendo el sector de la aviación y por ende del sector turístico. El propio  presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA)Javier Gándara, ha recalcado más de una vez «el sinsentido» de la medida y cómo ha afectado de manera negativa a las líneas aéreas españolas.

Sin embargo, hoy, el sector de la aviación está de enhorabuena. El Gobierno ha puesto fin a la obligatoriedad del uso de las mascarillas en el transporte público después de que el Consejo de Ministros haya aprobado su eliminación tras la «favorable situación» en la que actualmente se encuentra la pandemia y, con ello, se pone punto y final al uso de la mascarilla a bordo.

«El fin de la mascarilla obligatoria marca el fin de esta etapa tan triste»

«Volar durante la pandemia fue todo un reto», relata Sara Rodríguez, tripulante de cabina, para Aviación Digital. En relación al uso de la mascarilla, «te encontrabas de todo o gente que se la ponía y no decía nada, personas que venían con mucho miedo y exigían las máximas medidas de higiene para absolutamente todo o los más despreocupados que no se la querían poner e incluso negacionistas».

«En el avión se tomaban siempre las mayores medidas sanitarias posibles, desde los filtros hepa en todo el avión, la correcta limpieza e incluso nosotros cada dos por tres higienizábamos todo, incluso a nosotros mismos», afirma. «Todos nos protegíamos e intentábamos que todos se protegiesen también y estuviesen protegidos al menos mientras estuviesen disfrutando del vuelo con nosotros».

Ahora, con el fin de la obligatoriedad del uso de la mascarilla, Sara señala estar «aliviada», al igual que «todos por el hecho de poder elegir, si quieres te la pones o sino no».

Añade que, con la eliminación de la medida, ponerse la mascarilla pasa a ser «decisión personal de cada uno y están aceptadas ambas opciones (el llevarla o no). Nos ahorramos muchos problemas y confrontaciones y en general respiramos con tranquilidad (…) el fin de la mascarilla obligatoria marca el fin de esta etapa tan triste que nos ha tocado vivir estos últimos años».

Dificultad para comunicarse con los pasajeros y problemas de salud

Para la tripulante de cabina, Sasha, esta medida ha sido un logro para el sector debido a las «molestias» que sufría al «tener que llevar mascarilla en un trabajo en el que estás en constante movimiento y en el que pasamos muchas horas al día y sometidos a cambios de presión constante».

Denuncia que a los tripulantes «nos ha generado dificultad para respirar, calor, dolor de orejas, etc. En cuanto a la comunicación es algo que nos ha afectado también en diversos aspectos. Tenemos que tener en cuenta que se trata de un entorno muy ruidoso y en un estado normal cuesta entenderse con los pasajeros dentro de la cabina, por lo que al llevar la mascarilla la barrera en la comunicación se incrementa«.

Señala que esta situación se ha visto agravada con los pasajeros que padecen alguna discapacidad funcional. Argumenta que algunos de ellos «no pueden leer nuestros labios» ya que con la mascarilla se «reducen las expresiones faciales, algo que considero bastante importante en la comunicación».

Para los pasajeros con pánico a volar, el uso de la mascarilla también se ha interpretado como un problema. La tripulante argumenta que «hay gente que tiene pánico a volar, sufre crisis de ansiedad o tiene asma y llevar la mascarilla les complica bastante la respiración ya que en el avión se resecan bastante la mucosa de las vías respiratorias».

Sonrisas «cómplices»

Para la tripulante de cabina, Natalia Sánchez, «la eliminación de la mascarilla ha sido como una liberación». Explica que » al igual que nos tuvimos que acostumbrar a llevarla ahora toca acostumbrarse a no llevarla. Es importante que los pasajeros nos vean a nosotros para brindarles una sonrisa de bienvenida, por ejemplo, muchas veces genera complicidad».

Lamenta que cuando ha tenido que usar la mascarilla a bordo «he tenido que forzar la voz más para que nos entendieran. Hay que tener en cuenta que hay ruido y llevamos la FP2, lo que dificultaba mas que se nos escuchara». Afirma que su voz «se ha visto afectada. Son muchas horas con ella puesta y es un trabajo dinámico en el que estamos en movimiento por lo que a la hora de respirar también molestaba».

«Nos quedábamos sin dotación»

Para el tripulante de cabina, Raúl Moreno, «ya se estaba tardando en quitar la mascarilla. Era absurdo ir por el aeropuerto sin protección y luego en el avión tener la obligación de llevarlas».

Comenta que en los primeros vuelos que se han realizado sin mascarillas, «los pasajeros están súper contentos, pero algunos aún son reacios y prefieren usarla todavía».

En cuanta a experiencias negativas en cuanto a su uso, este tripulante cuenta que «todos los días había broncas (…) incluso nos quedábamos sin dotación de mascarillas por dárselas a los pasajeros. Más de un día tuve que dar de las mías para que más de un pasajero pudiese acceder al avión», recuerda.

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