El plan de privatización de torres de control de Blanco ya es una realidad

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Madrid, SP, 20 de marzo de 2013.- Ya se ha hecho efectiva la privatización de la torre de control del aeropuerto de La Coruña y, ante esta inminente privatización de 13 torres de control del espacio aéreo español, USCA ha elaborado un informe sobre el proceso en el que pone de manifiesto su preocupación por la falta de formación de los nuevos controladores de las torres privatizadas.

El ex ministro de Fomento, José Blanco, dos meses antes de marcharse del Ministerio, firmó un contrato, por cinco años y uno renovable, en septiembre de 2011 con dos empresas, Ferronats y Saerco, por un importe de 18,1 millones de euros para privatizar 13 torres en toda España. Ese acuerdo fue el inicio del desmantelamiento de AENA y la manera de poner a la empresa estatal en manos privadas. Así, se abrió una fase de transición hacia los nuevos proveedores.


Esta privatización surge en un momento en el que era necesario para el Gobierno acallar las denuncias que estaban realizando los controladores aéreos por el exceso de horas y la falta de seguridad que se estaba produciendo en aquellos momentos, afirma la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA).

Los controladores que se encargarán de las torres que quedarán en manos privadas son "de nuevo cuño". Controladores formados de manera privada en universidades como la Camilo José Cela y que han llevado a cabo su periodo de pruebas, fundamentalmente, en Checoslovaquia.
Otro grupo de esos nuevos controladores provienen del campo castrense, son controladores militares.

Tanto los de procedencia privada como algunos militares han sido suspendidos en varias ocasiones cuando han optado a la habilitación de controlador de aeródromo o torre.
Todos ellos se han convertido o se convertirán en controladores "low cost" sin suficiente formación ni preparación poniendo en riesgo la seguridad aérea, afirma el sindicato.


Nuevos controladores no preparados

Se da la circunstancia de que los nuevos controladores de aeropuertos como los de Lanzarote, La Palma y Fuerteventura aún no están habilitados o no tienen la suficiente capacidad para afrontar situaciones de extremo riesgo como temporales, viento del sur, siroco, alta carga de trabajo o evacuaciones médicas.

Durante un tiempo han coexistido los controladores de AENA, con mayor formación y capacidad, con los nuevos de las empresas privadas. Los veteranos de AENA han ido asesorando y formando a los noveles, pero una gran mayoría de ellos, según la opinión de sus instructores de AENA, "aún no han logrado su habilitación, ni están en condiciones de controlar una torre sin asesoramiento".

En la actualidad, los controladores aéreos de AENA que prestan servicio en las 13 torres que se están privatizando tienen que decidir si se incorporan a la empresa estatal, en un nuevo destino, o se subrogan a los nuevos proveedores. Si siguen en AENA se le designará un nuevo destino y la mayoría de ellos tendrán que cambiar de lugar de residencia. En la actualidad el ofrecimiento de subrogación no se ha producido por parte de Ferronats ni de Saerco.

Este hecho ha provocado que tras hacerse cargo el nuevo proveedor todos los controladores de las dependencias sean noveles.

Torres privadas

Ferronats, una empresa formada por Ferrovial y Nats ya tiene en sus manos 10 torres, las de Alicante, Valencia, Ibiza, Sabadell, Sevilla, Jerez, Melilla, Cuatro Vientos, Vigo y La Coruña.

La empresa Nats es el proveedor de servicios de navegación aérea en el Reino Unido.

Saerco, una empresa sin experiencia aeronáutica, se ha quedado con el servicio de tres torres de control de los aeropuertos canarios de Lanzarote, Fuerteventura y La Palma. El importe del contrato entre Fomento y Saerco asciende a cuatro millones de euros.

La mayoría de los controladores que se encargarán de estas instalaciones cuando sean privatizadas no superan a la primera las pruebas de evaluación, y tiene que examinarse varias veces para conseguir aprobar. A esto se suma el hecho de que muchos de ellos ni siquiera hablan un español fluido o que se realizan las pruebas en condiciones de poco tráfico, por lo que no salen preparados.

Además, "en la instrucción se notaba que solamente habían recibido formación para controlar en torre porque no entendían bien las situaciones que suponen estudiar el espacio aéreo más allá del aeropuerto", asegura USCA en un documento que explica la situación actual de las torres que pasarán a manos privadas.


La falta de formación implica menos seguridad

Un ejemplo que pone de manifiesto la lacra de formación y que ya denunció USCA en su momento es la colisión que se produjo entre dos aviones el pasado 6 de octubre de 2012 en el aeropuerto de Barajas, en el que un avión de Air Europa chocó contra la cola de otra aeronave de Iberworld. Ya estaba implantado por estas fechas el nuevo servicio de dirección en la plataforma (SDP) del aeropuerto de Barajas, que incluía la supresión de los controladores encargados de dirigir a los aviones que ruedan por el aeropuerto.

USCA apuntó como probable causa de la colisión de los dos aviones que se haya "eliminado a los controladores" y puesto el Servicio de Dirección de Plataformas (SPD) en manos de operarios "con exigua formación".


USCA ya denunció la situación

En septiembre de 2012 USCA ya denunció la situación que se iba a vivir y producir cuando las torres de control de los 13 aeropuertos españoles pasaran a manos privadas.

USCA centró su denuncia-análisis en cinco puntos. Para empezar, destacó que no se ha respetado el derecho que tiene todo español a quedarse en su puesto de trabajo cuando se cambia de empresa, manteniendo sus condiciones y derechos laborales adquiridos, tal y como queda establecido en el Estatuto de los Trabajadores.

También destacan que los pasajeros pueden escoger una línea aérea u otra, tomando en consideración cuestiones económicas y de confianza, pero en ningún caso pueden escoger qué controlador o empresa le da separación en un determinado aeropuerto.

El sindicato de controladores ya avisaba de que el cambio de proveedor se está realizando de forma apresurada. La selección para los cursos de formación se ha realizado en base a la capacidad de afrontar el elevado coste de los mismos (40.000 – 50.000 euros), la formación es acelerada e incompleta (ha pasado de 18 meses a 6 actualmente), los procesos de instrucción en las dependencias se han realizado con calendarios muy cortos, lo que supone un riesgo actual y futuro por las deficiencias derivadas de dicha premura.

Además, para la instrucción en las torres liberalizadas se ha forzado a todos los controladores de AENA allí destinados a realizar funciones de instructor, en contra de lo establecido en la normativa europea, que establece que la instrucción debe realizar se por controladores debidamente formados y con vocación para la enseñanza, esto, es que decidan voluntariamente realizar labores de instrucción. Algunos controladores han denunciado presiones para aprobar a los candidatos.

Finalmente el proceso de capacitación de los controladores low cost aprobado por AESA adolece de defectos de forma, que pueden provocar que esos controladores obtengan su habilitación sin estar debidamente preparados para afrontar todas las situaciones operativas relativas a ese puesto de trabajo.

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