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diciembre, martes 6, 2022

¿Es el momento de decir adiós a los pasaportes en los aeropuertos?

Aena ya ha realizado una prueba piloto con técnicas biométricas en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat

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Florencia Amat / Aviación Digital. – El reconocimiento facial está presente en los aspectos tecnológicos más cotidianos, desde el desbloqueo de la pantalla del móvil hasta la consulta de contraseñas guardadas en nuestro dispositivo. Los aeropuertos quieren aprovechar la biometría para ofrecer servicios más rápidos y olvidarse de la identificación en físico. Pero, ¿en qué se traduce esto para los usuarios?

El debate ético sobre esta cuestión se ha vuelto a disparar gracias al premio otorgado a Aena por el Consejo Internacional de Aeropuertos, a propósito de su proyecto biométrico en los viajes comerciales. Aena ha sido la primera en apostar por el desarrollo de este tipo de servicios, y tras esta prueba comenzará a expandir su servicio biométrico por su red de aeropuertos.

El premio “Mejor innovación en procesos relacionados con los pasajeros” le ha sido concedido a la gestora española de aeropuertos, por conseguir que el viajero pueda llegar desde el control de seguridad hasta el interior del avión sin presentar ningún documento. Esta simulación realizada en el Aeropuerto de Barcelona es la más completa hasta la fecha, mostrando un futuro prometedor para la tecnología biométrica.

Premio ACI biometría BCN

La triple S: segura, sencilla y sostenible

La implementación de biometría en los aeropuertos trae consigo muchas ventajas. Entre ellas, está el ahorro de tiempo en las colas de seguridad y puertas de embarque. Gracias al reconocimiento facial, se estima que se podrá embarcar al doble de personas en la misma cantidad de tiempo que se emplea actualmente comprobando documentos de identidad en papel.

Máquina de reconocimiento facial de Aena en el Aeropuerto JT Barcelona-El Prat, vía Twitter (@aena)

La seguridad se vería reforzada, tanto para los pasajeros como para los trabajadores. Cualquier empresa que se encuentre dentro de los límites del aeropuerto podría beneficiarse de estas medidas para garantizar una mejor vigilancia de sus establecimientos. Y no sólo eso: las aerolíneas podrán marcar diferentes límites dependiendo del puesto de trabajo de cada empleado. Así pues, solamente los entes autorizados estarán capacitados para entrar en según qué zonas.

Un añadido a todos estos aspectos positivos es su cualidad sostenible. La automatización e informatización de los procesos de autentificación de identidades, dejará atrás la era en la que se imprimían los boarding pass y, además, limitará el contacto físico entre el trabajador del aeropuerto y el viajero – cosa que se lleva buscando desde que inició la pandemia.

La búsqueda de la comodidad puede acarrear riesgos

El problema viene cuando nos paramos a pensar quién tiene acceso a nuestros datos, en el caso de que se los cedamos a los aeropuertos para poder viajar de una manera más cómoda. Según la política de privacidad del prototipo de Aena, su propia aplicación será la encargada de almacenar nuestra foto, la de nuestro documento de identidad y la del chip NFC para poder comprobar realmente quién somos nosotros.

Nuestros datos biométricos se almacenan en una nube que, por muy bien protegida que esté, puede ser víctima de cualquier ataque cibernético. En teoría, estos sistemas están diseñados para defenderse de cualquier ciberataque y salvaguardar nuestros datos, pero… ¿y si el sistema falla?

Equipos de biometría

Esto es lo que se preguntan muchos usuarios y, poniéndose en lo peor, afirman que la persona o personas que accedan a sus datos podrían, por ejemplo, coger un vuelo a su nombre o acceder a los datos de sus cuentas bancarias sin su permiso. Todo esto, claro está, sin contar los debates morales que puede suscitar el hecho de que una empresa privada cuente con todos tus datos.

Y ahora, ¿qué?

El número de personas que creen que esto puede ser un problema real es más bien bajo. De hecho, la biometría tiene una fiabilidad del 99,5%, por lo que lo hace mucho más fidedigna que las técnicas de identificación actuales. En general, los viajeros están dispuestos a compartir sus datos biométricos a las aerolíneas para asegurarse una experiencia de viaje más cómoda y rápida. Observando los datos de una encuesta de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, el 73% de los encuestados dirían que sí a la recogida de sus datos para ser beneficiarios de la biometría en los aeropuertos.

Las pruebas de Aena en el terreno de la biometría, las cuales comenzaron en 2019, están llegando ya a su fin revelando resultados esperanzadores. Todo apunta a que pese al conocimiento de los riesgos que puede suponer la biometría, esta se empezará a utilizar en cuanto termine de perfeccionarse. Estamos sin duda ante un proceso de digitalización en los espacios aéreos, y… ¿quién sabe lo que nos depararán los próximos años?

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