
La pregunta del parlamentario de UPyD Gorriarán al Gobierno, así como la formulada recientemente por el Grupo socialista, además de oportunas, deberían haber ido un poco más allá. Esta pregunta surge a raíz del plazo dado por el Ejecutivo que vencía el pasado mes de agosto sobre el destino de algunas aeronaves abandonadas en el aeropuerto madrileño, como un Searingen, seis Gulfstream o algún viejo modelo Fokker, en puja abierta por un valor de 76.300 euros, que parece ser quedará desierta.
UPyD, como el PSOE solicitaba a principios de agosto, proponen el destino en algún museo, fundación o organización no lucrativa, antes de hacer desaparecer estas piezas aeronáuticas. Gorriarán de UPyD va más allá y pregunta sobre la posibilidad de realizar un inventario de los aviones que se encuentran en esta situación de abandono. Su pregunta debería ir más allá y extenderse a un inventario de toda una serie de vestigios materiales relacionados con el sector. Instrumentos de navegación aérea por ejemplo, piezas únicas en algunos aeropuertos sobre su pasado de gloria, incluso buenas ideas como recopilaciones de distintos documentos susceptibles en el futuro de museización, por poner algunos ejemplos, no estarían de más, antes de llegar al tan hispano sentimiendo de arrepentimiento cuando la desaparición del legado patrimonial ya ha desaparecido o resulta irrecuperable.
Esta memoria aeronáutica podría ser un buen primer paso para reconducir el déficit de cultura aeronáutica que muy probablemente esté incidiendo en el déficit de cultura de la seguridad y la falta de exigencia social de ésta, y que podría reconducirse al nivel de los países de nuestro entorno con este primer paso, como es el de su conservación y puesta en valor.
Lamentarse después de poco sirve.






