
Para un hombre como Hidalgo, efectivamente el que las barreras idiomáticas no existan para sus clientes potenciales, supone un factor importante, fundamental, y un plus al producto final que ofrecerá. Recuerdo, hace 6 o 7 meses que fué el propio Juan José Hidalgo, el que nos comentó su interés en que se hablara de la ruta Miami, que en unos meses pondría en marcha la compañía bandera española Air Europa. Entonces pensaba que detrás no había mas que un interés exclusivamente comercial. Tras mi viaje, pude entender lo que decían los ojos del Sr.Hidalgo, y que el entusiasmo con el que indicó la apertura de aquella futura nueva ruta, se veía reflejada, meses antes, en el brillo que transmitía su mirada. Entusiasmo empresarial por un nuevo proyecto, pura y simplemente.
Cuando con una humedad relativa del 90% y unos treinta y cuatro grados de temperatura, uno arriba al cuarto aeropuerto internacional con más tráfico de los EE.UU., el viajero se puede dar cuenta de un primer detalle importante del caracter del pueblo que visita, el pragmatismo en los edificios y en los servicios. Esto sucede nada más desembarcar en la terminal. Ningún lujo excesivo, todo perfectamente preparado para cumplir con los trámites. Los controles, independientemente de la tecnología de seguridad, pasan por curiosos interrogatorios, quizás algo infantiles, para nuestra mentalidad, por parte del personal de inmigración. Eso sí, carteles en español, agentes hablando en español, sirven para calmar la típica angustia de enfrentarse con el trámite en un idioma que no se domina al 100%. Al final en un perfecto español el agente ¿Fernández?, te dice "Bienvenido a los EE.UU. de América".

Tuvimos la oportunidad de disfrutar de dos ambientes y dos formas de entender la estancia en Miami muy diferenciadas. Por un lado un modernísimo hotel en el Downtown de la ciudad, el EPIC, de la cadena Kimpton, y por otro el señorial sin excesos Biltmore, en Coral Gables, donde a pesar de su renombre y asociación con el lujo, lo que realmente es un lujo es que el viajero consigue desconectar de la sensación de provisionalidad de su estancia. Un verdadero logro que se debe fundamentalmente al poco exagerado trato, muy profesional, de las personas que por allá te atienden. Estos dos ambientes te pueden transportar a los dos sentidos del tiempo que existen en los EE.UU. El tiempo, no transcurre a la misma velocidad en el Dowtown o en Coral Gables, eso es evidente, y tuvimos la oportunidad de comprobar el valor del tiempo, cuando el que viaja quiere, a ratos, que se detenga.
El EPIC respira moderno desde hace un par de años (se inauguró en el 2008). Estilo límpido, de negocios, algo frío, pero agradable, impecable y algo impersonal. Para aterrizar en la ciudad perfecto. Para que el contraste entre la actividad cotidiana y el descanso no resulte excesivamente traumático. Paisaje urbano del siglo XXI, y una no casual armonía de todo el entorno, que hace que pensemos en cómo se ha construído en nuestro país en los últimos 10 años de fiebre del ladrillo. Conclusión, en España, no se ha pensado en la armonía, la estética del conjunto urbano y la posibilidad de vender tambien un paisaje urbano moderno y agradable a la vista del viajero.
Desde la terraza o la piscina del Epic(planta 18), uno se da cuenta que el ojo que todo lo ve, el del sentido práctico anglosajón, ha sido capaz de intuir que para el viajero, lo ultramoderno, la arquitectura contemporánea, tambien es un atractivo en sí mismo. Si además, uno está junto a la Bahía Biscayne, y el entretenimiento llega hasta el simple paso de un enorme barco portacontenedores por el puente levadizo del Blv.Biscayne, el entretenimiento adquiere una forma diferente a lo que entendemos por turismo clásico. La arquitectura, el agua, el urbanismo como un todo, el equilibrio tras la tormenta pemite disfrutar del paisaje de cristal, ordenado y claro. Efectivamente, Miami Dade, y todo el sector urbanístico quebraron literalmente hace tan sólo 3 años arrastrando a toda la conurbación al precipicio. Tres años después, el viajero comprueba como de las cenizas ha sobrevivido y resurgido, el nuevo Miami emprendedor-especialmente en su centro-. Pujante, distinto, caribeño y con sabor tropical al final. Cuadrículas de zonas residenciales que se difulminan hacia la naturaleza inóspita y conservada de los Everglades. Curioso es ver cómo se transforma la city en un Parque Nacional, y como, ya de noche, cuando nos alejábamos, desde el aire, la luz da paso a la oscuridad total de los manglares.

Para profundizar en ese lujo, que se podría llamar calidad turística simplemente, tendremos que esperar al segundo capítulo de esta pequeña serie sobre un viaje, el primer viaje que nos atrevemos a relatar desde estas páginas, como si fuera un diario de sensaciones. El porqué el dueño de Air Europa se fijó en todo esto, lo vamos descubriendo a golpe de impresiones subjetivas, pero auténticas, en todo momento…, como la luz, una luz que cambia por minutos, que abrasa la exposición del objetivo de una cámara, o hace que fluya una fotografía con matices increíbles. La luz, por sí sóla, ya merece un viaje a La Florida.






