
La aeronave, un Boeing 737-800, se estrelló el 5 de mayo de 2007 menos de dos minutos después de despegar del aeropuerto camerunés de Douala durante una tormenta aunque, según el informe, el accidente no se debió a la situación meteorológica, sino a que el piloto "reaccionó inapropiadamente al encarar una situación anormal".
El informe indica que el piloto no se dio cuenta de que el avión se había ido inclinando hacia la derecha a medida que iba ascendiendo y que de repente lo hizo girar aún más hacia ese lado, lo que provocó la caída de la nave.
El director de operaciones de vuelo de Kenya Airways, Paul Mwangi, explicó en rueda de prensa que es probable que el piloto no observara debidamente los instrumentos debido a la confusión provocada por la tormenta que había cuando se produjo el accidente y por eso no se dio cuenta de la inclinación del avión.
El ministro de Transporte de Kenia, Amos Kimunya, señaló en la comparecencia ante la prensa que "el informe establece que la nave no tenía defectos técnicos y que la tripulación estaba cualificada y contaba con las autorizaciones apropiadas".
El director ejecutivo de la aerolínea, Titus Naikuni, aseguró por su parte que ya han pagado el 92 por ciento de las reclamaciones por parte de familiares de las víctimas y que las restantes serán pagadas pronto.






