La familia de un piloto fallecido en un accidente rompe su silencio tras las graves acusaciones vertidas por su compañía

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Madrid, SP, 20 de marzo de 2013.- El 6 de junio de 2012 un Fairchild Metro III de la aerolínea Air Class despegó del Aeropuerto Internacional de Carrasco (Uruguay) con destino el Aeropuerto Internacional de Ezeiza (Buenos Aires). A bordo de la aeronave iban dos ocupantes, el piloto Walter Rigo y el copiloto Martín Riva, que nunca llegaron a su destino. La aeronave sufrió un accidente, del que aún se investigan las causas.

El 20 de julio de 2012 se encontraron los restos del avión al sur de la Isla flores (Río de Plata, Uruguay) sin rastro de los cuerpos de la tripulación ni de la carga que transportaba.


La aerolínea ha llevado a cabo uniforme interno que se ha filtrado a los medios en el que expone como causa del accidente el error de los pilotos. Según Airclass, la tripulación se enfrentó “a falsas indicaciones del horizonte artificial” porque hubo equipos que “no fueron energizados” por los pilotos. Según la compañía a este “descuido o equivocación” la aerolínea también suma la “actitud apurada” del comandante Rigo el día del accidente, que contribuyó “a la falta de concentración en la preparación del vuelo”.

Además, Airclass sostiene que el avión no tenía ningún problema técnico y el día previo y anterior al siniestro “en ninguno de los vuelos” realizados por la aeronave las tripulaciones informaron de “discrepancias ni fallas”. Versión que contrasta con la publicación del diario El País que apuntaba que la investigación oficial señala una falla técnica que el comandante Rigo notificó por correo electrónico a la empresa.

Ante tales declaraciones la familia del comandante Rigo ha enviado una nota de prensa para dar su “versión pública sobre el accidente”, situación a la que dicen haberse sentido obligados “por las graves e infundadas acusaciones emitadas por Air Class” según informa el diario El Observador.

La familia ha querido “dejar claro” que han “denunciado decenas de irregularidades que involucran, entre otras, a los dueños de la empresa Air Class y a su gerente”. Según apuntan el propio gerente de la compañía fue director de una de los departamentos de Dinacia (Dirección Nacional De Aviación Civil E Infraestructura Aeronáutica) “órgano del cual dependen quienes autorizaron a Air Class a volar y lugar donde se encuentra la investigadora del accidente”.

La familia asegura contar con “innumerables pruebas, entre otras denuncias realizadas por Rigo, declaraciones de ex pilotos de Air Class, informes técnicos, documentos en los que se reportan aterrizajes de emergencia que nunca fueron declarados, documentos falsificados relativos a seguridad operacional, e incluso el informe de un catedrático Grado 5 de Derecho Penal que fue Ministro de la Suprema Corte de Justicia durante 10 años”.



La culpa siempre es del piloto porque los muertos no hablan”

Con esta afirmación, que mucho nos recuerda al sistema de “echar la culpa al muerto” que tantas veces ha denunciado la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 en nuestro país, la familia de los fallecidos en el Río de Plata acusa a la aerolínea de no ofrecerles apoyo después del siniestro. Ellos mismo tuvieron que hacerse cargo “hasta de los pasajes de avión del buzo, Héctor Bado“, que buscó los cuerpos de los fallecidos. “La empresa Air Class nunca se hizo cargo de ningún gasto porque nunca estuvo interesada en la búsqueda ni en el accidente. Ni siquiera se tomaron la molestia de dar su pésame personalmente a esta familia” afirmaron.


Las cajas negras no funcionaban

Héctor Bado afirma que las cajas negras “no funcionaban desde hacía tiempo” por lo que no puede ser cierto lo que dice el informe de que “grabaron hasta el vuelo inmediato anterior al del accidente”.

Según un extracto del informe realizado por la NTSB “no se recuperaron datos de audio relacionados con el vuelo del accidente. Los datos de audio recuperados del CVR parecen ser consistentes con un vuelo anterior, no accidentado. Marcas de corrosión en la cinta de audio recuperada del CVR (Cockpit Voice Recorder) indican que la cinta estuvo estacionaria dentro del mecanismo de transporte de la cinta durante un período prolongado de tiempo”.

Bado denuncia que la información “de ese vuelo anterior” perfectamente pudo haber tenido lugar “meses o años atrás”. El buzo afirma que “todo indica que el CVR no estaba operativo” y se pregunta “por qué esta información fundamental no ha sido dada a conocer”.

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