La Luna, Mr. Gorsky y el sexo oral

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Desvelado el misterio de una frase enigmática de Neil Armstrong

La pieza, tan corta como deliciosa, la escribe Jarnavic en uno de los blogs del 'Espectador' y la reproducimos porque nadie debe perdérsela:

El astronauta Neil Armstrong hizo historia cuando pronunció aquella frase a la que se debe de acudir si se quiere explicar el siglo XX:

"Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad".

Armstrong, a bordo del Apolo 11, puso fin a la carrera espacial entre las dos superpotencias por ver quién sería la primera en llegar a la Luna.

El paseo del americano supondría un gran hito para los Estados Unidos con este episodio ganaron unas de las batallas más importantes de la Guerra Fría.

Pero, además de esta gran cita, Neil Armstrong también dejo otra frase enigmática:

"Buena suerte, Mr. Gorsky".

Desde la Tierra, se pensó que era algún miembro de los soviéticos al que aludió Armstrong de forma despectiva. Aún así, todo el mundo empezó a buscar a Mr. Gorsky. Nadie sabía quién era.

Cuando Armstrong volvió, tampoco aclaró a quién aludía.

¿Quién diablos era Mr.Gorsky y por qué se le deseaba suerte? Pasaban los años y Armstrong se negaba una y otra vez a revelar la identidad del misterioso hombre.

Hay quien sostiene que todo es una leyenda urbana, pero hay testimonios escritos de que en el año 95, el cosmonauta aclaró el sentido de la frase y dio un buen titular a los periódicos Se le volvió a preguntar y aclaró aquella enigmática frase. Cuando era pequeño, Armstrong jugaba al béisbol en el porche de su casa.

En una ocasión, la pelota se desvió y fue a parar al jardín del vecino. El pequeño fue a buscar la pelota.

Se agachó para recogerla y entonces escuchó a su vecina que le gritaba a su marido:

"¿Sexo oral? ¿Quieres sexo oral? Tendrás sexo oral cuando el chico del vecino se paseé por la Luna".

El apellido de ese vecino era Gorsky. Había muerto ese mismo año, así que fue entonces cuando Armstrong decidió revelar quién era el misterioso hombre al que había deseado buena suerte desde la tierra de los selenitas.

Y así fue cómo el vecino tuvo sexo oral con su esposa gracias al chico que pisó la Luna. O por lo menos, eso le había prometido a su marido.

Para que se entretenga, la pegamos aquí el enlace a la transcripción hecha por la misma NASA, de las conversaciones que tuvieron lugar entre la Luna y la Tierra el día de marras y durante el paseo espacial.

Nosotros no nos atrevemos a pronunciarnos, pero queremos subrayar que el encanto de la historia la hace irresistible.

Viene adornada con múltiples detalles para dotarla de verosimilitud, aunque hay cosas que 'cantan' un poco:

  • Muy diversas variaciones en el nombre del vecino según la fuente.
  • No hay mención alguna en las transcripciones de la misión Apolo XI.
  • Es posible adivinar ciertos estereotipos norteamericanos en la anécdota.

En cualquier caso y como dicen los clásicos: "Se non è vero, è ben trovato".

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