La Unión Europea da luz verde al rescate de las grandes aerolíneas del continente

Sin embargo, los operadores denuncian que esta política puede distorsionar el mercado interno de los países de Europa, así como la competencia entre empresas

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(Atalayar/Celia López) Madrid, SP.- Bruselas ha dado luz verde a lo que ya era una realidad: el rescate por parte de los Gobiernos a las grandes aerolíneas europeas, a pesar de las implicaciones que estas ayudas tienen para la competencia en el mercado único. Algunos países cuentan con más recursos que otros para entregar fondos a sus empresas, como Alemania. Además, no todas las compañías del sector van a contar con este empujón. Ryanair calcula que sus competidores directos se van a beneficiar de hasta 300.000 millones de euros en dinero público y les preocupa que cuando se reanude la actividad se produzca una “guerra de precios” con grandes descuentos y ventas por debajo de coste. 

Muchos estados miembros habían solicitado la aprobación de la Comisión Europea para poder llevar a cabo estos rescates. Bruselas, ante la situación, ha rebajado los requisitos para pedir las ayudas y ya ha aprobado 124. Aunque toda la economía ha sufrido un fuerte impacto por la crisis sanitaria y económica propiciada por el coronavirus, las compañías aéreas se han visto afectadas de lleno y han tenido que paralizar su actividad completamente durante dos meses. Se estima que sufran pérdidas de 82.000 millones de euros en ingresos y que se destruyan entre seis y siete millones de empleos en Europa.  

Además de la paralización de los viajes, el sector tiene que lidiar con la devolución de los billetes que los clientes reservaron antes de la cancelación de vuelos. La Comisión Europea les ha recomendado devolver el dinero si el cliente no acepta un vale y les ha pedido hacer “más atractivos” sus cupones para convencer a los pasajeros. Las instituciones europeas también han instado a los Gobiernos a que avalen el reembolso en casos de insolvencia de las compañías. 

AP/FRANCOIS MORI – Aviones alineados en la pista del aeropuerto internacional de Orly, París (Francia) el 1 de abril de 2020

La Asociación Internacional de Aerolíneas Aéreas (IATA) calcula que se ha producido una caída del 50% del volumen de pasajeros medio en número de kilómetros recorridos por pasajeros de pago. La recuperación, que supone volver a los niveles de actividad de 2019, no llegará hasta 2023. Los despidos en el sector aéreo ya superan los 200.000, teniendo en cuenta los ajustes entre Europa, Oriente Medio y América.  

Las Asociaciones de Aerolíneas acogen con buenos ojos las ayudas del Estado, pero han solicitado a la Comisión Europea que no se permita la competencia desleal. “Los fondos que se entreguen no deberían desequilibrar el mercado. La Comisión Europea tiene un papel muy importante, las autoridades de competencia tienen que vigilar de cerca estas prácticas”, ha solicitado Thomas Reynaert, director ejecutivo de Airlines for Europe.  

Poco a poco, el dinero empieza a llegar para estas compañías desde sus gobiernos. La aerolínea Norwegian ha conseguido una garantía de crédito avalada por el Ejecutivo de Noruega tras reestructurar su deuda, según ha anunciado la propia empresa este miércoles a través de un comunicado en la Bolsa de Oslo y su propia web. Los tenedores de bonos y accionistas han acordado en las últimas semanas una conversión de la deuda de 12.700 coronas y la venta de acciones, por lo que la participación del Estado ha pasado de representar un 4,8% a un 17%.

PHOTO/LUFTHANSA – Avión de la compañía Lufthansa

Las españolas Iberia y Vueling ya han firmado créditos por valor de hasta 1.010 millones y se encuentra a la espera del visto bueno del ICO (Instituto de Crédito Oficial) para acceder a las ayudas. Francia y Países Bajos también han dado un paso adelante para rescatar a Air France-KLM y han movilizado ayudas de hasta 11.000 millones de euros. Alemania también ha sacado la artillería para rescatar a Lufthansa y se convertirá en accionista del 25% de la compañía.  

Brussels Airlines está negociando con el Ejecutivo belga la recepción de subsidios estatales. También busca que su accionista, Lufthansa, le eche una mano. Según los sindicatos, los planes de la compañía alemana plantean que la aerolínea belga se convierta en una empresa de bajo coste. “A la hora de pedir dinero público para transformar una aerolínea nacional en una de bajo coste, es necesario que los poderes públicos reflexionen y se preocupen de que cuando se presta dinero público, quienes lo reciban hagan buen uso de él”, ha reclamado Didier Lebbe, secretario del sindicato belga CNE. 

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