
El próximo 26 de abril, los peritos del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) ratificaran su informe en el que ponen de manifiesto que el accidente no se habría producido si se hubieran incrementado las medidas de seguridad por parte del fabricante del avión.
Los pilotos se quejan de que el fabricante no incluyera un sistema que garantizase que el TOWS sonaría para alertar a los pilotos de cualquier avería o problema en la aeronave.
La investigación del juez se centra en determinar si el relé R2-5 estaba defectuoso y si ello provocó que no funcionara el Take Off Configuration Warning System (TOWS) y se conectase la calefacción de la sonda Ram Air Temperature (RAT).
El informe de la CIAIC, dependiente del Ministerio de Fomento, apuntaba a que los técnicos de mantenimiento -uno de ellos imputado- revisaron el fallo y consultaron en el libro de equipo mínimo que indicaba que se podía despachar el avión con el calefactor del RAT inoperativo, con la única condición de que el vuelo no se desarrollase en condiciones de formación de hielo, por lo que procedieron a desactivarlo tirando su circuit breaker correspondiente.






