“Misión Juno”: Se abre otra nueva ventana al conocimiento

Rincón de J.M.M.C. para Aviaciondigit@l

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Planeta Tierra, Sistema Solar .- Cuando se incuba un huevo, el ser que se está desarrollando el interior no es conocedor de lo que hay en el exterior, hasta que llega un momento en el que el instinto o la curiosidad le dice que fuera hay algo y que es necesario investigar y buscar una salida.
Con los únicos y limitados medios que dispone, empieza escarbando y picoteando en su reducido espacio vital, hasta que logra abrir un pequeño orificio en la cáscara, una pequeña ventana a un mundo totalmente desconocido para él.
Observando con asombro por esa pequeña abertura, descubre que fuera del habitáculo donde se ha desarrollado, hay muchas cosas que ni siquiera sospechaba que existieran. Hay luz, mucha luz y cosas raras que no sabe aún lo que son.
Decide que hay que seguir abriendo más ventanas, y con cada nuevo agujero, va descubriendo más cosas de ese novedoso mundo.
Llega un momento que ya ha visto todo lo que tenia que ver desde el interior de la cáscara y decide que hay que hacer un último esfuerzo y salir al exterior.
Nuestra situación no es muy distinta al la del polluelo. Empezamos por descubrir nuestro entorno más cercano, hace cuatro días (en la escala temporal geológica), descubrimos que la Tierra no es plana, que navegando desde Europa hacia el oeste hay otro inmenso continente, que se pueden enviar naves al espacio para abrir nuevas ventanas y poner nuestro ojo en lugares que no conocíamos y que algún día saldremos de nuestro cascarón (nuestro Sistema Solar) e igual que el polluelo, quizás tengamos que levantar el vuelo, emigrar y poner el nido en otro lugar del universo.
La sonda espacial Juno, no es más que otra ventana que nos permitirá conocer un poco más de nuestro Sistema Solar.
Esta nave, empezó a picotear el cascarón un 5 de agosto de 2011 en Cabo Cañaveral, Florida, y ahora un 4 de julio de 2016, después de transcurridos cinco años y recorridos 2.800 millones de Km. es cuando podrá empezar a observar un nuevo rincón que probablemente proporcionará novedosos hallazgos.
El camino no ha sido fácil, al igual que el polluelo salido del cascarón, no solamente aprendió a volar, sino que para desplazamientos a largas distancias y ahorrar energía, imitó a sus antecesores utilizando trucos como las corrientes de aire ascendentes para coger altura y después planear sin necesidad de tener que batir sus alas. En este caso, Juno también ha hecho un largo camino aprovechando conocimientos y experiencias anteriores, como aumentar la velocidad (sin gastar combustible), al pasar en su larga trayectoria cerca de un planeta (gravity assist trajectory), para llegar a su destino, Júpiter, gastando la minima cantidad de energía.
Al joven polluelo cuando por fin llega con éxito a su destino, le esperan nuevos retos y peligros, tormentas, perdigones, tendidos de alta tensión, etc. Juno, tampoco es bien recibido por Júpiter. Hay varias amenazas que pueden acabar con su vida.
En primer lugar, al estar a más de 800 millones de Km. del nido, las comunicaciones con sus progenitores a través de la red DSN ( Deep Space Network) tardan 48 minutos y tiene que realizar por si mismo una precisa maniobra de frenado para quedar orbitando Júpiter y no pasar de largo ni estrellarse contra este gigante. La maniobra es tan delicada, que todos los experimentos científicos se apagan antes y solo lo imprescindible para realizar esta operación permanece activo.
fotonoticia_20160704191701_644Esta es la última imagen tomada de Júpiter y sus satélites antes de apagar todos los elementos prescindibles, en preparación para la maniobra de insertar la sonda en órbita.
Si la maniobra de inserción en órbita, sale según lo previsto, la sonda enviará de forma autónoma al Centro de Control una serie de tonos, confirmando el éxito de la operación.
Siendo importante la maniobra de inserción, no lo es menos la siguiente, que consiste en orientar de nuevo los paneles solares hacia el sol, ya que la alimentación de todos los equipos de a bordo durante esta fase se ha realizado a costa de las baterías y ahora es vital que se carguen con la energía captada por los paneles.
Además del riesgo de la maniobra de inserción en órbita, Júpiter tiene un cinturón de radiación muy intenso, capaz de inutilizar y malograr la misión de Juno.
De todos es conocido que los efectos de las radiaciones producidas cuando nos hacemos una radiografía son perjudiciales para nuestra salud y no conviene abusar. Por poner un ejemplo muy gráfico, las radiaciones a las que se va a ver sometido Juno en las proximidades de Júpiter, aún eligiendo una trayectoria norte-sur para evitar las máximas concentraciones, equivalen a que nos hicieran cien millones de radiografías en menos de un año, según cuenta Heidi Becker, (Juno Radiation Monitoring Investigation Lead, JPL), en una rueda de prensa celebrada precisamente el 4 de julio del 2016, horas antes de la maniobra para la inserción en órbita. La imagen que se me ocurre, es que el aspecto final del paciente podría ser bastante peor que el que muestran las momias de Egipto.
Al igual que los humanos tenemos nuestros órganos vitales muy bien protegidos, el cerebro dentro de un duro cascarón de hueso y los órganos del tórax rodeados por las costillas, Juno, para proteger todos sus elementos electrónicos susceptibles de ser destruidos por esos elevados niveles de radiación, los ha instalado dentro de un cofre de titanio con paredes de más de un centímetro de espesor, capaz de atenuar la radiación unas 800 veces.
Otro peligro que le acecha a su llegada a Júpiter, es un anillo de pequeñas partículas, pero capaces de inutilizarlo si impactan contra algún elemento vital. Para minimizar este riesgo, cuando atraviesa esta zona, posicionan la nave con la tobera del motor (nozzle), hacia delante como escudo de protección.

One_of_Juno's_solar_panels_before_illumination_test
Juno dispone de tres grandes paneles solares, que convierten el escaso nivel de radiación que recibe del Sol, en electricidad para cubrir sus necesidades energéticas.
Como dicen que vale más una imagen que mil palabras, simplemente observen y comparen en la fotografía adjunta, el tamaño de estos técnicos de Astrotech en Titusville, Florida, junto a uno de los tres paneles solares.
Estos gigantescos paneles son capaces de generar 14 kilovatios en orbita terrestre, pero solamente 500 vatios cuando está en Júpiter, de los cuales casi la mitad se tienen que dedicar a calentar partes vitales de la nave.
Si logra superar todas estas dificultades, Juno dispone de 20 meses para orbitar Júpiter 37 veces a una distancia de unos 5.000 Km. y descubrir algunos de sus secretos, como su estructura interior, si tiene o no un núcleo sólido, la dinámica de su atmósfera, su campo magnético, etc. para tratar de entender un poco mejor el origen de nuestro sistema solar, la formación de los planetas gigantes y su evolución.
Al estar ahora todo el equipo centrado en posicionar adecuadamente la sonda alrededor de Júpiter, encender todos los experimentos, comprobar que funcionan correctamente, etc. hasta finales de agosto es probable que no tengamos noticia de los primeros hallazgos científicos.
Como dato humorístico, alguien ha querido dar a este proyecto un aire de misión tripulada y ha introducido en la sonda tres mini-figuras de LEGO, fabricadas en aluminio en vez de plástico, representando a Galileo Galilei y a los dioses romanos Júpiter y Juno.
Al final de su misión, para evitar la posible contaminación de alguna de las lunas de Júpiter con microorganismos terrestres, se llevará a cabo una maniobra de frenado (deorbiting), y la sonda se estrellara contra Júpiter en febrero de 2018.
Llegado a este punto, me gustaría resaltar algo que me parece importante de comentar. En primer lugar, que en estas misiones participa un gran equipo multidisciplinar formado por centenares o miles, de las mejores mentes pensantes del mundo y segundo y no menos importante para nuestro país, es que España participa de una forma muy importante en todas estas misiones desde el centro de seguimiento ubicado en el término municipal de Robledo de Chavela en la Comunidad de Madrid, denominado MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex), que junto con otras dos estaciones de seguimiento, una en los EE.UU. Goldstone, California y otra en Australia, Canberra, forman parte de la red DSN de la NASA, la red de seguimiento más importante a nivel mundial, dedicada a la investigación del llamado espacio profundo, siguiendo a las naves que viajan por nuestro sistema solar y más allá. Estas estaciones son las que están en contacto permanente con las sondas, ya sea de día, de noche, laborables o festivos, donde tengo buenos amigos y aprovecho esta ocasión para felicitarles por un trabajo silencioso pero bien hecho.

J.M.M.C.

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