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junio, miércoles 16, 2021

Para que todos los días dejen de ser “20 de Agosto”

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(LAS MENTIRAS DE BARAJAS Blog).- 20 de agosto de 2008, un trágico accidente, que debió evitarse si aplicasen la normativa nacional e internacional y el sentido común aeronáutico a la operación del Aeropuerto de Madrid-Barajas, sucedió cuando el vuelo JK5022 con destino a Gran Canaria intentó el despegue desde la pista 36L. Esta pista, como todas las demás del aeródromo madrileño, tiene anuladas una de las dos funciones para las que se diseñan y construyen las pistas en el resto de aeropuertos del mundo.

PARA QUE TODOS LOS DÍAS DEJEN DE SER 20 DE AGOSTO DE 2008

Operar con seguridad en Madrid-Barajas implicaría cumplir estrictamente los criterios operativos establecidos en el Reglamento de Circulación Aérea y en la regulación de OACI para pistas cruzadas, o bien operar únicamente con dos pistas paralelas, una para aterrizajes y otra para despegues exclusivamente. En cualquier caso, no llevar a cabo las ilegales e inseguras Operaciones Simultáneas y Segregadas a Pistas Cruzadas, implantadas en la actualidad en el aeropuerto madrileño, y que dejan en manos del azar el destino de cada vuelo.

Este vuelo, el JK5022, intentó el despegue con el viento de cola. Esto supone, en equivalencia, intentarlo con más peso del propio del avión. Además no desplegaron ni los flaps ni los slats, un error de los pilotos equiparable a no desplegar el tren de aterrizaje en una aproximación, lo que disminuyó drásticamente la capacidad de sustentación de la aeronave. Esto, también, supone en equivalencia un despegue con más peso.

El sistema de alerta no avisó a la tripulación que el avión no se encontraba en configuración de despegue y ésta no tuvo más criterio que seguir adelante, como habrá pasado alguna que otra vez a algún que otro avión en la misma situación sin que lo sepamos, a menos que suceda como en Lanzarote en 2007.

Por qué los técnicos de mantenimiento y los pilotos actuaron como lo hicieron ha descubierto unas maneras poco juiciosas de entender la seguridad aérea por parte de las compañías, que deciden hacer volar los aviones como sea para no perder un euro de más, y de las autoridades de Aviación Civil, más preocupadas en denunciar a los trabajadores que diligentemente y con profesionalidad hacían su trabajo, como el Inspector del Estado Javier "Eliot Ness" Aguado del Moral recientemente jubilado, que a los infractores de la seguridad aérea.

Por su parte los políticos siguen a lo suyo, salir en la foto para ganar votos e intentar no salir en los medios para no perderlos, lo que se traduce en declaraciones grandilocuentes y hechos liliputienses, presencia en el primer momento, olvido en el segundo y desdén a partir del tercero; descargar la responsabilidad sobre los anteriores gobernantes, si la ocasión lo permite, o sobre el azaroso y fatal destino, si ven la piedra sobre sus hombros; y, en cualquier caso, nunca asumir las responsabilidad que toca ni resolver los problemas que afrontan.

Lo que debió ser, para los 172 ocupantes del avión, una terrible experiencia que relatar a los medios y a sus familiares, tras impactar el avión contra el suelo y recorrer centenares de metros fuera de la pista, terminó como la mayor tragedia de la historia del Aeropuerto de Madrid-Barajas al despeñarse el avión por un barranco y terminar en un arroyo, el de la vega, envuelto en llamas y con un balance final de 154 muertos y 18 supervivientes. Un barranco y un arroyo siguen tal cual estaban el día del accidente.

Y a los supervivientes y familiares de los fallecidos queremos dedicarles nuestro recuerdo y palabras, fuera del trasiego informativo de los dos días anteriores y los tres posteriores al aniversario, durante los cuales creemos los demás se reabre la herida del recuerdo, una herida que en realidad no se cierra y sobre la que algunos, en lugar de aliviar, se empeñan en echar sal.

La sociedad debe ayudar con todos los medios a aliviar su dolor y atender todas sus justas peticiones. Para empezar, ofrecerles la verdad con una investigación completa, exhaustiva e independiente; una reparación completa a supervivientes y familiares; un lugar privilegiado en el recuerdo social e individual y en nuestros corazones; y recuperar la dignidad que después de cuatro años muchos sienten les han negado las autoridades. Y todo esto porque es de justicia, para que todos los días dejen de ser el 20 de agosto de 2008.

Y ponemos rostro a esta tragedia, David Caballero Tacoronte, fallecido en el accidente, y su hermano Marcos, amigo al que llevamos en nuestro corazón porque su dolor es el nuestro, que desde entonces vive lo que es perder a un hermano.

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