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abril, sábado 10, 2021

¡Vamos a contar mentiras, tra-la-rá!

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Barcelona, SP, 8 de julio de 2014.- No imagino a Deborah Hersman, ex-mandamás de la NTSB norteamericana, escurriendo el bulto para camuflar ante la opinión pública un grave incidente aéreo, y que en su lugar apareciera un ejecutivo de la FAA en un telediario nacional de máxima audiencia para contar, que lo que muestran las imágenes grabadas por un video aficionado, en el que se ve a un avión invadir la pista y a otro interrumpir el aterrizaje para evitar con ello una posible colisión no es otra cosa que un efecto óptico y que en realidad no ha sucedido nada porque cada avión "estaba donde debía estar".

El problema, es que sí imagino a los responsables españoles de la seguridad aérea ceder sus competencias a un ejecutivo de Aena para que en un telediario de máxima audiencia le cuente a la opinión pública que lo que aparece en el video grabado el pasado sábado por la mañana en el aeropuerto de Barcelona no es otra cosa que un efecto óptico y que el avión que aterrizaba podría haberlo hecho sin problemas porque como poco había entre ellos una distancia de un kilómetro.

También llama la atención la coincidencia entre las declaraciones de Aena en los medios con la nota de prensa de Aerolíneas Argentinas.

En su comunicado, la aerolínea califica de "supuesto incidente" lo sucedido la mañana del pasado sábado y afirma que "No hubo una situación de riesgo", para a continuación añadir "Esto es corroborado por la administración de los aeropuertos españoles, quien en principio informó que ambos aviones estaban donde tenían que estar".

"Por otra parte -continúa la nota-, la administradora de aeropuertos españoles, a través de un portavoz, aseguró que el aterrizaje del UTAir se podría haber efectuado sin ningún riesgo, ya que ambas aeronaves estaban donde les correspondía, con distancia suficiente entre ellas".

"Esto se corresponde con lo informado por el comandante de la aeronave argentina, que indicó que el avión de Aerolíneas Argentinas siguió las instrucciones de la torre de control del aeropuerto de El Prat".

Y concluye la nota: "De esta manera Aerolíneas Argentinas aclara que la situación registrada por un video aficionado y ampliamente difundida por los medios de comunicación, no implicó de ninguna manera un riesgo en la operación del vuelo AR 1163 del sábado 5 del corriente".

Por tanto, tenemos a una compañía aérea cuyo avión ha invadido una pista activa y a la empresa que gestiona el aeropuerto donde está esa pista totalmente de acuerdo en que no hubo incidente alguno ni peligro para los pasajeros. No obstante, Aena informa que "ha abierto una investigación" y que la Comisión de Accidentes e Incidentes analizará lo sucedido. ¿Pero no hemos quedado en que no ha pasado nada?

De acuerdo. En realidad no pasó nada y todo el revuelo es producto de la ignorancia aeronáutica de los periodistas y del amarillismo de algunos medios, que gustan de alarmar a los pasajeros en plena temporada de verano.


Pero en esta historia falta la opinión del tercer protagonista, Nikolái Limarev, comandante del avión de la compañía rusa UTAir, que en declaraciones a la cadena Life News ha manifestado lo siguiente:




"Estábamos aterrizando a una velocidad de 280 kilómetros por hora y a unos 100 metros de altura cuando vimos un avión A-340 a la izquierda. Cuando vimos que no se iba a detener, decidimos hacer motor al aire y volver a esperar turno de aterrizaje sin esperar instrucciones del controlador aéreo, que permanecía en silencio".

Tras el aterrizaje, el controlador aéreo español se puso en contacto con la tripulación rusa y les presentó sus disculpas. Explicó que los pilotos argentinos tenían instrucciones de cruzar la pista tras el aterrizaje del Boeing ruso, pero no las siguieron.

"La maniobra que tuvimos que hacer no era en sí misma peligrosa -añade Nikolái Limarev-. Otra cosa es que no todos los días tengas que hacer algo parecido. Esto podría ser haber sido grave si el tiempo no hubiera estado despejado como hoy". Fin de la cita.

Ahora podríamos empezar a hacernos muchas preguntas sobre las operaciones del aeropuerto de Barcelona, sobre los procedimientos de control y sobre las luces de parada antes de cruzar la pista 02-20. También podríamos aseverar que los aviones en realidad estuvieron a menos de 500 metros y hasta podríamos pedir la dimisión de ciertos cargos de la administración y de Aena por mentirnos, aún sabiendo que en España la gente ni dimite ni es cesada, salvo que haya honestidad y coherencia, ambas escasas por estas tierras.

La verdad, es que voy a echar de menos a la señora Hersman, no sólo por la competencia y el garbo con los que nos obsequiaba en cada una de sus intervenciones, sino porque siempre que la veía imaginaba que algún día en España podrían funcionar las cosas de forma parecida.

Ya veo que estaba engañado.


http://actualidad.rt.com/actualidad/view/133325-aviones-aterrizajes-eeuu-espana-rusia

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