España cierra la puerta al F-35, Marruecos la abre de par en par

Mientras España prioriza su independencia tecnológica con el Eurofighter y el programa FCAS, Marruecos estudia incorporar el caza furtivo F-35 como pieza clave de su estrategia militar regional.

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Claudia C./Aviación Digital, Sp.- En el mundo de la aviación militar, pocas aeronaves generan tantas pasiones, debates y titulares como el F-35 Lightning II, el caza furtivo de quinta generación que Estados Unidos presenta como la joya de su corona tecnológica. Y sin embargo, lo que para algunos es la llave de la superioridad aérea, para otros es una puerta que prefieren no abrir.

España ha decidido dar un paso atrás, renunciando a su compra y reforzando su apuesta por programas europeos propios. Marruecos, en cambio, estudia su adquisición como una jugada estratégica de gran calado en el tablero del norte de África. Dos decisiones que, aunque opuestas, comparten un mismo protagonista: un avión que simboliza tanto la innovación como la geopolítica en estado puro.


España: autonomía industrial antes que dependencia estratégica

La noticia llegó en 2024: el Ministerio de Defensa español descartaba la adquisición del F-35 pese a que el plan inicial contemplaba una inversión de más de 6.000 millones de euros para su incorporación. La razón oficial va mucho más allá de un simple cálculo económico. La prioridad es fortalecer la soberanía tecnológica europea y evitar que una parte significativa del presupuesto militar termine atada a la logística, el mantenimiento y la cadena de suministros estadounidense.

En su lugar, España refuerza su flota con Eurofighter Typhoon y dobla su compromiso con el Future Combat Air System (FCAS), el avión de combate de sexta generación que desarrolla junto a Francia y Alemania. Aunque este proyecto no verá la luz hasta alrededor de 2040, representa una visión a largo plazo: construir un ecosistema de defensa donde Europa dependa de sí misma.

Esta elección también tiene un matiz político. En un contexto de tensiones con Washington, el Gobierno español evita incrementar su dependencia de Estados Unidos, algo que podría interpretarse como una respuesta a las presiones de antiguos líderes como Donald Trump, quien insistía en aumentar drásticamente el gasto en defensa. La decisión deja a la Armada en una situación compleja, pues sus Harrier AV-8B necesitan relevo antes de 2030, pero el mensaje es claro: España prefiere esperar antes que comprometer su independencia.


Marruecos: una apuesta hacia el poder aéreo de quinta generación

Mientras España se distancia del F-35, Marruecos parece acercarse con decisión. Según medios como Morocco World News, Rabat estaría negociando la compra de 32 unidades por un valor estimado de 17.000 millones de dólares, incluyendo mantenimiento a 45 años. Si se concreta, sería el primer país árabe y africano en operar este modelo, un salto cualitativo sin precedentes para sus Fuerzas Armadas Reales.

La motivación marroquí es tanto defensiva como disuasoria. Su principal rival regional, Argelia, ha adquirido recientemente el Su-57 ruso, y el F-35 ofrecería una respuesta tecnológica y estratégica contundente. Además, reforzaría la cooperación militar con Estados Unidos e Israel, consolidando a Marruecos como un socio privilegiado en un entorno regional cada vez más competitivo.


El F-35 y sus características clave

El F-35 Lightning II no es simplemente un avión de combate, sino una plataforma de guerra aérea integral. Su diseño furtivo le permite evitar la detección por radar en entornos hostiles, mientras que su aviónica de última generación fusiona datos de múltiples sensores para ofrecer al piloto una imagen táctica unificada y precisa.

Su polivalencia es una de sus mayores virtudes: puede ejecutar misiones de superioridad aérea, ataque a tierra, reconocimiento y guerra electrónica en un mismo despliegue. Su velocidad cercana a Mach 1.6 y su autonomía superior a los 2.000 kilómetros lo convierten en una herramienta estratégica de gran alcance. Pero su auténtico valor está en su capacidad de interconexión, integrándose con otras aeronaves, buques y sistemas terrestres para formar una auténtica red de combate colaborativa.

Más que un avión aislado, el F-35 actúa como el centro neurálgico de un sistema militar interconectado, capaz de cambiar el equilibrio de poder en cualquier teatro de operaciones.


Quién lo tiene y qué supone para la industria

Hasta la fecha, el F-35 está en servicio en países como Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Australia, Japón, Noruega, Israel o Corea del Sur. Su producción, liderada por Lockheed Martin, ha superado las mil unidades entregadas, convirtiéndose en uno de los programas militares más rentables y polémicos de las últimas décadas.

El avión genera miles de empleos directos e indirectos y ha movido contratos multimillonarios en mantenimiento, formación y desarrollo tecnológico. Su elevado coste, sin embargo, sigue siendo motivo de debate incluso entre sus usuarios, que asumen que el acceso a esta tecnología implica una dependencia a largo plazo del ecosistema logístico estadounidense.


Dos cielos, un mismo horizonte tecnológico

En definitiva, el F-35 Lightning II es tanto un prodigio técnico como un símbolo de alineamientos políticos. España ha decidido esperar, apostando por su industria y por un futuro de fabricación propia. Marruecos, en cambio, busca posicionarse en la élite regional con una de las aeronaves más avanzadas del planeta.

Un mismo avión, dos destinos que reflejan cómo la tecnología de defensa no se compra solo con dinero, sino también con una visión estratégica que, a veces, es tan decisiva como las alas que se eligen para volar.



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