Aschbacher propone 10.000 millones para que Europa lance a sus propios astronautas

Con la ISS prevista para su desmantelamiento en 2032 y su probable relevo por una estación comercial, Europa podría quedarse sin vía de acceso tripulado consolidada.

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El director general de la ESA cifra en unos 10.000 millones de euros y diez años la capacidad europea de lanzar y recuperar astronautas, frente a unos 5.000 millones si se sigue comprando asientos a terceros.

Aviación Digital, Sp.- El director de la ESA, Josef Aschbacher, ha expuesto un plan para que Europa deje de depender de socios externos para enviar astronautas al espacio, con el horizonte de la retirada de la Estación Espacial Internacional (ISS) prevista en 2032.

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha dependido históricamente de la NASA y de Rusia para sus vuelos tripulados.

Aschbacher se muestra crítico: sostiene que Europa carece hoy de dos elementos clave: una nave tripulada y un sistema de recuperación, es decir, los medios para lanzar astronautas y devolverlos con seguridad a la Tierra.

A su favor cuenta con capacidades como el programa de observación de la Tierra Copernicus, el sistema de navegación por satélite Galileo y una mano de obra cualificada.

Una cuestión de cifras

Según el director general, desarrollar la capacidad independiente costaría en torno a 10.000 millones de euros a lo largo de diez años. Mientras que continuar comprando plazas a Estados Unidos y alquilar instalaciones en estaciones comerciales supondría unos 5.000 millones en el mismo periodo.

Aschbacher defiende que la primera opción mantendría el dinero en Europa y fortalecería a su industria, algo que no ocurriría con la segunda: «Prefiero invertir esta financiación en Europa, reforzar nuestra industria, aumentar la autonomía de Europa en este ámbito«.

El plan necesita aprobación y financiación de los Estados miembros. La agencia recibió en su consejo ministerial de 2025 compromisos presupuestarios récord, superiores a 22.000 millones de euros, un 32 % más que en 2022, además de un mandato para usar tecnología espacial en seguridad y defensa de carácter no agresivo, como la vigilancia de las fronteras exteriores.

Aschbacher recordó que SpaceX ha anunciado que quiere retirar el Falcon 9 y la cápsula Crew Dragon, probablemente hacia 2029, según sus palabras.

Con la ISS prevista para su desmantelamiento en 2032 y su probable relevo por una estación comercial, Europa podría quedarse sin vía de acceso tripulado consolidada. La capacidad propia podría desarrollarse en unos diez años, siempre que los Estados miembros aprueben la financiación.

El director general ha defendido también que Europa podría ofrecer asientos a socios como Japón o Australia, de modo que actuaría como socio fuerte y no aislado. Recordó que la ESA se fundó en 1975 y que su primera misión con astronauta voló en 1983.

De momento, se trata de una propuesta, no de una decisión: no hay aún un diseño de nave aprobado, un proveedor industrial seleccionado ni un compromiso de financiación de los Estados miembros.

El debate llega en un momento en que la política espacial europea combina ambición de autonomía con restricciones presupuestarias nacionales. La respuesta de los Estados miembros en próximas reuniones del consejo de la agencia dirá si el plan pasa del discurso a un programa con calendario.

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