Aena contra la formación de pilotos en España

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Las plataformas de aviación general ligera en los aeropuertos se quedan vacías. El ansia recaudadora del poder político y la gestión de la red de aeropuertos de AENA, por quienes desconocen o ignoran el largo espectro de la Aviación Comercial en España, han dinamitado sin escrúpulos los cimientos de toda una industria aeronáutica dedicada a lo que se denomina Aviación General de aeronaves ligeras, principalmente la dedicada a la formación.

A pesar del anuncio de AENA sobre una hipotética bajada del 50% de las tasas para la aviación general, la formación de pilotos en España sigue siendo la más castigada en este sin sentido, donde políticos y gestores aeroportuarios han actuado con la ignorancia que les caracteriza en aquello que vuela sin emitir billetes de transporte. Muestra de este desconocimiento lo encontramos en la aplicación del concepto “cuantía mínima de operación”, por el que -a efectos de tasas aeroportuarias- todas las aeronaves hasta 10 toneladas pagan lo mismo, según la categoría de aeropuerto.

De otra parte, las carencias sobre aviación de los responsables aeroportuarios en el sector de formación se han contagiado al propio personal encargado de cobrar las tasas que en ocasiones utiliza un criterio arbitrario en su aplicación y cuantía. Por ejemplo, sólo se considera vuelo de escuela el realizado por instructor y alumno con una tarjeta de alumno piloto, es decir, se excluye como vuelo de instrucción a todo aquel destinado al entrenamiento necesario para mantener al día la capacitación, a los vuelos para obtener una licencia superior –si el alumno dispone ya de una licencia – o para realizar vuelos de navegación –si no se regresa a la base- en cumplimiento de la propia normativa.

Todo esto se inicia a comienzos de 2011 con la entrada en vigor de las nuevas tarifas aeroportuarias –aprobadas por el gobierno- sin contar con el consenso del sector y sin aviso previo, lo que ha obligado a muchas escuelas de pilotos tener que asumir toda la subida y mantener así el compromiso sobre el precio de los cursos iniciados.

Para que se hagan una idea de lo que suponen las nuevas tasas -sí, esas que el señor Ministro dijo que iban a bajar- se ha elegido una aeronave tipo, el avión tipo Cessna 172, cuyo peso máximo al despegue ronda los 1.050 kg. En un vuelo Cuatro Vientos a Alicante tendría el siguiente coste de tasas por aterrizaje:


Mínimo en concepto de aterrizaje: 94,65 euros
6,31 euros/Tm o fracción: (x2 Tm): 12,62 euros
18% I.V.A sobre 107,27: 19,30 euros
Total tasa aterrizaje: 126,57 euros


Si lo comparamos con la tarifa que se aplicaba anteriormente, 14,89 euros, el resultado supone un incremento de tasas de aterrizaje próximo al 100%. Es decir, paga casi lo mismo que una aeronave comercial para el transporte de 19 personas. Sí señores políticos, saben lo que esto supone –yo se lo digo- más paro y con efectos perversos para la seguridad de la Aviación General. Sobre esto último pregunten al Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial, les pondría los pelos de punta.

Y si quieren más datos, también se los doy. Tras consultar distintas fuentes se han obtenido los siguientes resultados:

En el ámbito de los trabajos aéreos y de acuerdo con la información obtenida por el Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial, COPAC, en la actualidad existen unas 50 empresas dedicadas a operaciones agroforestales, donde se vuelan unos 150 aviones y alrededor de 200 helicópteros, y en las que trabajan, según datos de la DGAC por número de habilitaciones agroforestales, en torno a 790 pilotos. En otras empresas, como las dedicadas a la publicidad y fotografía aérea, los datos recibidos, por fuentes de AECTA (Asociación de Compañías de Trabajos Aéreos), sus compañías miembros, que lideran este sector, suman 22 en total, con un número aproximado de 60 aviones y que emplean a unos 120 pilotos.

Añadiendo el personal de tierra para mantener estas operaciones: ingenieros, mecánicos y otros operarios, la actividad de trabajos aéreos en España cuenta con unos 1.200 puestos de trabajo directos, volando unas 90.000 horas y moviendo alrededor de 54 millones de euros cada año.

En cuanto a la formación en España, existen dos modelos que siguen lo establecido en JAR-FCL 1.055, apéndice 1 y apéndice2. El primero para la formación de pilotos profesionales, y el segundo para los pilotos privados.

La formación profesional de los pilotos, a través de las Organizaciones de Formación, de acuerdo con el apéndice 1 al JAR-FCL 1.055, cuenta en la actualidad con 22 centros en España, con una flota de 290 aeronaves y 65 simuladores y/o entrenadores sintéticos de vuelo. El sector cuenta con unos 600 profesionales entre instructores de teóricas y de vuelo. Solo en el último año se han contabilizado, por fuentes oficiales de Aena, un total de 90.300 movimientos, lo que se estima en términos de horas unas 135.000 voladas durante el 2.010.


La formación privada o deportiva está tradicionalmente vinculada al Real Aeroclub de España que cuenta con unas 45 entidades asociadas, cada una con su respectiva escuela de vuelo. Además existen otras entidades deportivas no asociadas creadas para los mismos fines. No existen en la actualidad datos fiables sobre la flota total aunque se estima existen unas 120 aeronaves para la formación de pilotos privados y unos 90 profesionales de la instrucción trabajando en este segmento. Lo que no se puede estimar son las horas acumuladas por los vuelos privados en España, especialmente al operar muchos de ellos fuera de los aeropuertos de la red Aena, fruto de las condiciones cada vez más restrictivas que se imponen a estos vuelos.



En resumen, la formación en España contabiliza más de 400 aeronaves, unos 700 profesionales, y posiblemente más de 200.000 horas voladas al año, entre vuelos de instrucción de carácter profesional y privada o deportiva, que junto al resto de otros profesionales: ingenieros, mecánicos y operarios de tierra, supone un sector que genera más de 1.000 puestos de trabajo y que puede mover más de 50 millones de euros.

La repercusión por tanto para el sector de la Aviación General y los Trabajos Aéreos de la nuevas tasas aeroportuarias, sin duda marcará un antes y un después para el futuro de las operaciones en este sector, el cual, aunque desconocido para el público en general, tienen un gran peso específico para la Aviación Comercial en España, y por tanto para su economía.

Todo esto, sin duda, es algo que ni los políticos, ni los sesudos gestores de AENA han tenido en cuenta a la hora de imponer sus tasas, o como lo llaman ahora, tarifas, dirigidas seguramente al olor de las grandes cifras que pagan las compañías de transporte y expulsando al resto de la red de aeropuertos, quizás lo consideren daños colaterales. Pero que daño señores…uy!!!

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