Eduardo Gavilán/Aviación Digital, Sp.- Antes de que el «marketing aeroportuario» fuera siquiera un concepto, uno desarrolla un olfato especial para detectar el aroma a naftalina de la autocomplacencia. Recientemente, el sector ha asistido a una de esas escenas que rozan el surrealismo berlanguiano: el anuncio de los premios de la ACI (Airport Council International), donde el Aeropuerto de El Hierro ha sido encumbrado como epítome de la excelencia en la gestión.
He visto repartir estos galardones en foros internacionales como quien intercambia cromos en un patio de colegio, pero lo de este año cruza una línea roja. Mientras que el champán corre en los despachos en forma de notas de prensa, los pacientes herreños seguían mirando el reloj de una terminal a medio gas, preguntándose si la burocracia les permitiría llegar a sus citas médicas. Existe una desconexión total entre el brillo del trofeo y el asfalto de un aeropuerto que sobrevive a base de parches.
A continuación, diseccionamos las verdades incómodas que la foto oficial no se atreve a enfocar.
El «Club de Caballeros»: Autofelicitación en el Consejo
No hace falta ser un analista de inteligencia para detectar la endogamia estructural en este certamen. Aena no es un mero invitado en la ACI; es un peso pesado que ocupa silla en su consejo de administración y le pega su correpondiente chute económico. Estamos, por tanto, ante un ejercicio de espejismo corporativo: el premiado y el premiador comparten mesa, mantel y estrategia. Este modelo de «evaluarse frente al espejo y gustarse» es una herramienta de marketing diseñada quirúrgicamente para ¿blindar el próximo DORA (2026-2030)?
Para el usuario herreño, que su aeropuerto reciba una medalla de oro mientras sufre recortes de servicio es, en el mejor de los casos, un insulto a la inteligencia. Es la diplomacia del despacho intentando tapar la precariedad de la operativa real.
El Reloj de Arena: La farsa de la «excelencia» operativa
La realidad técnica registrada entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 cuenta una historia diferente que ningún premio puede maquillar. Durante este periodo, el aeropuerto sufrió un estrangulamiento operativo vergonzoso por la falta de personal en la torre, gestionada por SAERCO.
Si consultamos el marco oficial de Aena, el horario de invierno debería ser de 07:30 a 19:00. Sin embargo, la realidad fue una batalla de minutos miserables: se retrasó la apertura de las 08:10 a las 08:30. Para una isla cuya conectividad es una cuestión de salud pública, esos 20 minutos de «ahorro» son un hachazo.
«El recorte horario supone un castigo para la isla y un golpe directo a la conectividad y los traslados sanitarios»
Posición de la Agrupación Herreña Independiente (AHI) y el Cabildo.
Resulta hilarante, que se premie la gestión de un aeropuerto que, en plena crisis, tuvo que operar bajo mínimos mientras Aena admitía su propia incapacidad para hacer que su contratista cumpliera los pliegos. La «vuelta a la normalidad» anunciada en febrero de 2026 no es un éxito; es el fin de un secuestro operativo que nunca debió permitirse.
El Parking de la Discordia: La «limosna cínica» de las 55 plazas
Si bajamos de la torre al suelo, nos topamos con la gestión del aparcamiento, otro pilar de esta supuesta excelencia. Aena presume de 155 plazas gratuitas, utilizando la gratuidad como un escudo burocrático: «como no cobramos, no tienen derecho a quejarse». Es una estrategia brillante para evitar inversiones de calado.
- El caos institucionalizado: Durante 2023 y 2024, el Cabildo denunció una saturación constante y una «imagen caótica», especialmente en festivos.
- El parche insuficiente: Frente a la demanda local de un parking con capacidad duplicada e incluso soterrado, la respuesta de Aena ha sido proyectar una ampliación de apenas 55 plazas.
Desde esta editorial, lo decimos claro: ofrecer 55 plazas adicionales ante un crecimiento exponencial de pasajeros es una limosna cínica. No se puede presumir de gestión modélica cuando la infraestructura básica obliga a los ciudadanos a una odisea logística antes siquiera de facturar.
La Paradoja del Expediente: Premiar el incumplimiento
Lo más revelador de este episodio es la esquizofrenia administrativa de Aena. Resulta que, mientras se prepara el discurso de aceptación del premio de la ACI, la propia Aena mantiene abierto un proceso sancionador contra SAERCO por no disponer de controladores suficientes.
¿Cómo puede ser «excelente» un aeropuerto que requiere intervención legal contra sus propios proveedores para garantizar que las puertas se abran a la hora prevista? Esta paradoja demuestra que la supervisión operativa de Aena en los aeropuertos pequeños ha fallado estrepitosamente. Han premiado a un gestor que no ha sido capaz de controlar su propia casa, demostrando que para la cúpula directiva, la foto con el trofeo pesa más que el cumplimiento del contrato en la torre.
¿Trofeos de plástico o inversiones reales?
Más allá de la retórica institucional y los titulares complacientes, lo que queda en El Hierro es una infraestructura tensionada y una comunidad que se siente ciudadana de segunda. El aeropuerto tiene problemas de personal, un parking que es un embudo y una operatividad que depende del humor de una subcontrata sancionada.
Al asomarnos al horizonte del DORA 2026-2030, la pregunta es inevitable: ¿Se va a construir el futuro de la aviación canaria con premios decididos en consejos de administración o con inversiones reales que respeten el derecho a la salud y la movilidad de los herreños? Los trofeos no sirven para aterrizar aviones cuando la torre está cerrada; la inversión y el respeto a la conectividad, sí.







Excelente artículo AD
Es la verdad
Que hablen los trabajadores de SAERCO a ver que cuenta de lo que está pasando
ENAIRE debe volver ya a las Islas Canarias