Aviación Digital, Sp.- La madrugada del 3 de enero de 2026 no solo marcó un cambio geopolítico en la región, sino que redefinió los estándares de las operaciones aéreas complejas en el hemisferio occidental. Lo que el Departamento de Defensa de EE. UU. ha denominado Operación Resolución Absoluta no fue una simple incursión; fue la culminación de una estrategia dual que comenzó en los tribunales federales con la incautación de activos y terminó con el despliegue de 150 aeronaves en un entorno de Guerra Electrónica (EW) saturada. La pregunta esÑ ¿Cómo se penetra uno de los espacios aéreos teóricamente más densos de Sudamérica sin pérdidas catastróficas?
La Punta de Lanza: Inserción Vertical y Aviónica de Baja Cota
El éxito de la extracción en el complejo de Fuerte Tiuna recayó sobre la aviación de ala rotatoria del 160th Special Operations Aviation Regiment (SOAR). La elección del material de vuelo no fue casual, sino una respuesta directa a la orografía de Caracas y las amenazas de MANPADS (sistemas de defensa aérea portátiles).
El protagonista indiscutible fue el MH-47G Chinook Block II. A diferencia de sus variantes de carga estándar, esta plataforma cuenta con el radar multimodo Silent Knight, que permite el seguimiento del terreno a alturas inferiores a 100 pies en condiciones de visibilidad cero (DVE). Su capacidad de reabastecimiento en vuelo fue crítica para operar desde plataformas navales distantes sin escalas intermedias que comprometieran el sigilo.
Le acompañaron los MH-60M Black Hawk en configuración DAP (Direct Action Penetrator). Para el experto en aeronavegabilidad, es fascinante observar cómo esta variante sacrifica la capacidad de transporte de tropas para convertirse en una plataforma de ataque puro, integrando cañones M230 de 30mm y cohetes guiados por láser. Su rol fue quirúrgico: suprimir la resistencia en tierra sin dañar la infraestructura civil circundante, una precisión que los bombardeos convencionales no pueden garantizar.
El Colapso de la Defensa: Análisis de ‘Defensa y Aviación’
Uno de los puntos más debatidos en las últimas horas ha sido la nula respuesta de la Aviación Militar Bolivariana. En este sentido, es imprescindible remitirse al riguroso análisis publicado por Defensa y Aviación, el portal de referencia en defensa en español, que arroja luz sobre la ineficacia de las defensas de Venezuela.
Según detalla este medio especializado, la «temible» flota de Sukhoi Su-30MK2 no logró despegar debido a una combinación letal de baja operatividad crónica y falta de repuestos, un problema que se arrastra desde hace años. A esto se suma la obsolescencia de los F-16, aviones que, aunque robustos, carecen de las actualizaciones de aviónica necesarias para operar en un entorno de guerra electrónica moderna, quedando prácticamente «ciegos» ante las contramedidas estadounidenses.

El análisis de Defensa y Aviación también destaca un fallo crítico en los sistemas MANPADS (como el Igla-S). A pesar de su proliferación, estos sistemas requieren una red de mando y control (C2) coordinada para ser efectivos. La supresión electrónica no solo afectó a los radares grandes, sino que cortó el enlace de comunicaciones, dejando a los operadores de defensa aérea aislados e incapaces de coordinar un disparo efectivo contra aeronaves operando en vuelo rasante nocturno.
| Aeronave | Unidad / Origen | Misión Específica |
|---|---|---|
| F-22A Raptor | 1st Fighter Wing (Langley-Eustis) | Superioridad Aérea / «First Kick». Penetraron el espacio aéreo primero para neutralizar los radares de vigilancia de largo alcance sin ser detectados. Operaron desplegados desde Puerto Rico |
| F-35A Lightning II | Vermont Air National Guard | Ataque de Precisión Furtivo. Responsables de destruir los nodos de mando y control (C2) y baterías antiaéreas activas en el litoral central |
| F-35B Lightning II | USMC (USS Iwo Jima) | Soporte Aéreo Cercano (CAS). Operaron desde el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima (LHD-7) frente a la costa, proporcionando cobertura inmediata a la fuerza de extracción |
| EA-18G Growler | US Navy (VAQ Squadrons) | Ataque Electrónico. Cegaron los radares de control de tiro venezolanos y las comunicaciones militares mediante interferencia (jamming) masiva |
| B-1B Lancer | USAF (Global Strike Command) | Ataque Estratégico. Bombarderos pesados supersónicos utilizados para destruir infraestructura militar reforzada (búnkeres) y pistas de bases aéreas clave (como La Carlota y BAEL) para evitar el despegue de cazas hostiles |
Dominio del Espectro: La Quinta Generación contra el S-300VM
La respuesta del Pentágono a la amenaza teórica de los sistemas rusos S-300VM Antey-2500 fue el despliegue integrado de cazas de quinta generación, marcando un hito operativo en la región.
El F-22 Raptor (proveniente del 1st Fighter Wing) y el F-35 Lightning II no se limitaron a funciones cinéticas. Su misión principal fue la guerra centrada en redes. Aprovechando su baja observabilidad (stealth), penetraron el anillo defensivo del CODA para realizar labores de SEAD/DEAD (Suppression/Destruction of Enemy Air Defenses).

Técnicamente, el uso del EA-18G Growler fue el multiplicador de fuerza. Mediante el uso de jamming de banda ancha, estas aeronaves cegaron los radares de control de tiro venezolanos, permitiendo que los helicópteros operaran en un «túnel electrónico» seguro. Esto demuestra que la superioridad aérea moderna ya no se mide en dogfights, sino en la gestión del espectro electromagnético.
Conclusión
La Operación Resolución Absoluta dejará lecciones duraderas. Desde la perspectiva de la industria, y coincidiendo con la lectura de Defensa y Aviación, confirma que la acumulación de hardware (como los S-300 o los Su-30) es inútil sin una doctrina de mantenimiento impecable y una cadena de mando resiliente a la guerra electrónica.
Para Venezuela, el asalto aéreo comenzó con la pérdida de sus matrículas civiles en tribunales extranjeros y culminó con la saturación de sus radares militares.








