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abril, sábado 20, 2024

Contrataciones atípicas de pilotos en Europa: ¿Qué alertas debemos considerar?

La European Cockpit Association (ECA) advierte sobre cláusulas inusuales en contratos de pilotos

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Claudia Celestes / Aviación Digital, Sp.- En el vertiginoso mundo de la aviación comercial, los pilotos son las figuras clave, pero detrás de sus vuelos, se esconde una realidad que muchos desconocen: las contrataciones atípicas propuestas por algunas aerolíneas. La aviación, considerada un sector de alto vuelo y glamour, también revela una realidad laboral turbulenta, donde las contrataciones atípicas de pilotos han pasado de ser una anécdota a una preocupación creciente.

Estas prácticas, que van desde falsos autónomos hasta esquemas de ‘Pay-to-Fly’, presentan desafíos significativos en términos de garantizar condiciones laborales justas y transparentes.

Durante la última década, la European Cockpit Association (ECA) ha estado vigilante, revisando minuciosamente múltiples contratos de trabajos como piloto. Los resultados son reveladores y, en muchos casos, preocupantes. Se han identificado cláusulas inusualmente creativas o incluso ilegales que podrían pasar desapercibidas para el ojo inexperto. Para ayudar a los pilotos a identificar estas señales de alerta, hemos recopilado algunos ejemplos que no deberían ser ignorados bajo ninguna circunstancia.

¿Qué señales de alerta debes tener en cuenta antes de firmar un contrato?

Antes de estampar la firma en un contrato laboral, es crucial entender qué tipo de relación laboral se está afrontando. Aquí algunas señales de alerta que podrían indicar una situación poco favorable:

  1. Oferta de puesto estacional: ¿La aerolínea ofrece únicamente un puesto de trabajo durante ciertas temporadas del año? Esta situación podría ser un indicio de falta de estabilidad laboral.
  2. Contratación a través de agencia: Si la aerolínea insiste en la firma del contrato a través de una agencia en lugar de hacerlo directamente con ellos, se deberían cuestionar las razones detrás de esta decisión.
  3. Condiciones en la formación: ¿Ofrecen formación, pero con condiciones poco claras o exigencias económicas adicionales como pagos o fianzas? Esto podría ser un indicativo de una política laboral poco transparente.
  4. Salario inferior al estándar: Si el salario ofrecido es notablemente inferior al que ofrecería un empleador común, hay que preguntarse si realmente se está siendo valorado adecuadamente.
  5. Piloto «autónomo»: Ser considerado un piloto «autónomo» puede parecer atractivo a primera vista, pero puede ser una forma de eludir responsabilidades y derechos laborales fundamentales.
  6. Abrir cuenta en banco suizo: La solicitud de abrir una cuenta en un banco suizo puede levantar sospechas sobre posibles prácticas financieras dudosas.
  7. Falta de transparencia en el salario: Si la aerolínea se muestra reticente a discutir de manera transparente los elementos de tu salario, es hora de pedir explicaciones.
  8. Renuncia a derecho sindical: La petición de firmar un documento renunciando al derecho de afiliación a un sindicato es una clara señal de que los derechos laborales podrían estar en peligro.
  9. Rechazo a revisión legal: Si la aerolínea se niega a permitir que un abogado revise el contrato de trabajo, puede que se esté tratando de ocultar algo.
  10. Cláusulas abusivas de baja sin sueldo: Un contrato que permite a la aerolínea dejar aun piloto en situación de baja sin sueldo durante un período prolongado es injusto.
  11. Cultura de seguridad cuestionable: Si la aerolínea tiene una reputación cuestionable en cuanto a su cultura de seguridad, debería reconsiderarse el trabajar con ella.
  12. Contabilización de días de enfermedad como días de descanso: Esta práctica no solo es injusta, sino que también puede poner en riesgo la seguridad de los vuelos.

Antes de firmar cualquier contrato, es fundamental que los pilotos comprendan plenamente las implicaciones y condiciones del mismo, ya que la falta de atención a estas señales de alerta podría llevar a situaciones laborales precarias e incluso, poner en peligro la seguridad de los vuelos.

Más turbulencias en tierra, que en el aire…

Como bien dice el refrán, más vale prevenir que lamentar. En este caso, parece que los pilotos tienen que sortear más obstáculos en tierra firme que en los cielos europeos, donde una sombra se cierne sobre la profesión de piloto, y no es precisamente la turbulencia atmosférica la que preocupa, sino la proliferación de empleos atípicos en una industria que alguna vez se consideró de élite.

Un estudio revelador

El estudio ‘Ricardo’ sobre el empleo y las condiciones laborales en 2019 reveló la situación precaria de los pilotos en Europa. Con una amplia muestra que incluyó a miles de profesionales y diversas entidades relacionadas con la aviación, los resultados fueron claros: el 20% de los pilotos estaban empleados de manera atípica. Estas formas de empleo abarcan desde contratos de cero horas hasta trabajar como autónomos, e incluso incluyen el controvertido esquema «Pay-to-Fly», donde los pilotos pagan por el privilegio de volar. ¿Pagar por trabajar? Parece una idea absurda, pero para muchos jóvenes pilotos, es la única forma de adquirir experiencia de vuelo en aviones comerciales. Con hasta un 12% de pilotos en aerolíneas chárter participando en este esquema, la idea de pagar para trabajar cobra una nueva dimensión.

El estudio también señaló que alrededor del 9% de los pilotos se consideran autónomos, aunque esta cifra varía según el país y el tipo de aerolínea. Sorprendentemente, el 88% de estos autónomos están contratados a través de intermediarios, lo que plantea serias dudas sobre la verdadera naturaleza de su autonomía laboral. Ryanair lidera en esta práctica, con casi el 60% de sus pilotos siendo ‘autónomos’, seguido de cerca por Wizzair.

¿Quiénes son los más afectados?

Los jóvenes pilotos se encuentran entre los más afectados, con casi el 40% de los pilotos de entre 20 y 30 años sin una relación laboral directa con la aerolínea para la que vuelan. Esta generación está siendo empujada a las profundidades de la incertidumbre laboral desde el principio de sus carreras, lo que plantea serias preguntas sobre el futuro de la profesión.

Además, las aerolíneas de bajo costo son las principales protagonistas en este drama laboral. Más de la mitad de los pilotos en estas compañías no están empleados directamente, sino que trabajan a través de agencias temporales o como autónomos. La distinción entre las aerolíneas tradicionales y las de bajo costo es clara: mientras que las primeras mantienen una proporción mínima de empleo atípico, las segundas se están convirtiendo en «usuarios» destacados de estas prácticas. El panorama se complica aún más cuando descubrimos que una gran cantidad de pilotos autónomos trabajan para aerolíneas de bajo costo. ¿Quién diría que volar un avión se convertiría en una profesión independiente?

¿Por qué deberíamos preocuparnos?

La preocupación se extiende más allá de las estadísticas. ¿Cómo afecta este panorama al nivel de seguridad de los vuelos? ¿Qué pasa con las condiciones laborales y la calidad del servicio a bordo?

La creciente prevalencia del empleo atípico en la aviación no solo socava la estabilidad laboral de los pilotos, sino que también puede afectar negativamente las decisiones de seguridad en la cabina de vuelo. Después de todo, ¿Cuánto puede concentrarse un piloto en volar con preocupaciones sobre su estabilidad financiera?

Además, este estudio también resalta que la complejidad regulatoria y legal que rodea estas prácticas, solo agrava la situación. Desde la falta de aplicación efectiva de las leyes laborales hasta la confusión sobre qué normativas se aplican en el sector, el estudio pone de relieve la necesidad de una mayor claridad y acción por parte de las autoridades competentes.

Por lo tanto, es hora de que las autoridades políticas, las aerolíneas y los propios pilotos aborden esta cuestión de frente. Se necesitan medidas regulatorias para garantizar que los pilotos reciban condiciones laborales justas y estables, independientemente de la aerolínea para la que vuelen. Las aerolíneas también deben asumir su responsabilidad social y dejar de aprovecharse de las prácticas laborales precarias.

En última instancia, los pasajeros también tienen un papel que desempeñar. Al exigir estándares laborales éticos en la industria de la aviación, podemos contribuir a crear un entorno más seguro y equitativo para todos los involucrados.

Desafío para los aspirantes: Garantizar una oferta de pilotos cualificados

Como un viento de frente en la pista de despegue, la forma atípica y precaria de empleo de las tripulaciones aéreas también actúa como una importante barrera de entrada a la profesión. Especialmente en tiempos de crecimiento, la industria de la aviación necesita un número significativo de pilotos nuevos y bien calificados para volar el creciente número de aviones. Sin embargo, además de la ya dura realidad cotidiana del trabajo de piloto, los precarios contratos de agencia de intermediación, los sistemas artificiales de «autoempleo«, los contratos de cero horas o los sistemas «Pay-to-Fly» definitivamente no son algo que atraerá a las nuevas generaciones.

En la búsqueda de mantener una industria aeronáutica próspera y segura, la necesidad de nutrir la profesión de piloto con talento comprometido es innegable. Sin embargo, este objetivo se ve obstaculizado por la presencia de contratos de empleo atípicos y precarios. La vitalidad de la industria depende en gran medida de la existencia de contratos laborales directos y seguros, regidos por la legislación local. Las prácticas laborales poco convencionales, por el contrario, representan un desafío significativo para aquellos que aspiran a iniciar una carrera en la aviación y que actuarán como un importante elemento disuasorio.

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2 COMENTARIOS

  1. En España tenemos a Binter Canarias, con salarios notablemente inferiores a la media de aerolíneas españolas, prometiendo su gerente subidas salariales cada vez que ve fugas en “su” plantilla (peligro de aviones en tierra), pero que nunca lleva a cabo. A eso se añade el préstamo para la habilitación, que luego te cobran el irpf del mismo. Pero a la Aesa esto no le importa.

    • Esto hay que denunciarlo a la TGSS, INSS, AEAT, Inspección de Trabajo… y otros organismos competentes no la AESA, pero los pilotos también son cómplices y se benefician de estas prácticas.

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