El Hôtel du Grand Balcon y Saint-Exupéry

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Hotel Grand BalconToulouse siempre ha estado muy unida a la aviación, sigue siendo hoy en día un referente en este campo. En el centro de la ciudad podemos encontrar una reliquia histórica muy unida a los amantes de la historia de los aviadores, el hôtel du Grand Balcon. Fundado en 1880 se halla en la segunda planta de la Rue Romiguières 8, muy cerca de una de las esquinas de la céntrica "Place du Capitole" (Plaça del Capitòli, en occitano) donde encontramos varias cafeterías que mantienen el sabor de antaño, como el café restaurante "Le bibent".

La relación del Hôtel du Grand Balcon con la aviación es estrecha y empieza en 1919 cuando la esposa de Didier Daurat, jefe de la Compagnie Générale Aéropostale también conocida por Latécoère por el nombre de su fundador en 1917, sufrió una indisposición justo delante del hotel y entraron en él, donde encontraron una atención adecuada y reconfortante, madame Daurat se recuperó y esta confortable pensión familiar se convirtió en el cuartel general de los pilotos y mecánicos de la Aéropostale, que allá por el 1924 encontraban habitación por 6,50 francos el día. En él se hospedaron legendarios pilotos como Mermoz y Antoine de Saint-Exupéry autor de obras de renombre entre los pilotos como El aviador, Correo del Sur, Vuelo nocturno, Tierra de hombres, y la más conocida por el público El Principito.

A Saint-Exupéry parece que le gustaba disponer de habitación que diera al gran balcón del hotel y sus vistas a la plaza del ayuntamiento, su habitación era la nº 32, simple pero con encanto, con charme dicen los franceses.

En 1.999 fue declarado parcialmente Monumento histórico, concretamente su hall, su ascensor y, como no, la habitación nº 32, la del comandante Saint-Exupéry.

Pero la relación de este encantador hotel con los aviadores no acabó allí, en junio de 2.003 cerró sus puertas, concretamente la víspera del último vuelo del Concorde cuando se hospedaron los dos pilotos de ese vuelo, uno de ellos tuvo el privilegio de hacerlo en la mítica habitación 32.

Un poco de historia de la aviación apetece de vez en cuando, más cuando vemos el "savoir faire" de algunos.

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