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julio, domingo 3, 2022

Ignacio Ruipérez Aguirre, «sin la cólera de Dios»

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IRA

El acrónimo que forman las iniciales de este controlador aéreo forma la palabra "IRA". Nada más lejos de lo que hemos podido contrastar tanto a la ida como a la vuelta de su periplo europeo.
Ruipérez es tranquilo en las formas y contundente en sus convicciones. De ahí que tras un año de gestiones, de documentarse, de hablar aquí y allá con eurodiputados, parlamentarios españoles y, sobre todo, con su colectivo, haya sido capaz de dar el salto cualitativo, histórico, emblemático, inquietante, pero, fundamentalmente realista y técnico, a la sede de todos los europeos, y concretamente al PETI, la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo.
Sus reflejos los pudimos ver en vivo y en directo el pasado martes. Sin sentirse demasiado intimidado por el ambiente, fué capaz de responder a bote pronto, al intento de desprestigio de los controladores que comparecían por parte del eurodiputado "Martínez al cuadrado". Todo el tiempo empleado en preparar su comparecencia, dependía de los 30 segundos que Mazzoni le cedía para responder.

Con precisión matemática fué capaz de replicar con contundencia al Sr.Martínez en relación a lo que allí hacían, y a la competencia de Europa en el caso. De paso, apuntó sobre el foro en el que debería seguirse la Petición, la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo. Lo de su impresión sobre la falta de formas en el trato a dos compatriotas, y a todo el colectivo que representaban tanto él, como Camilo Cela, prefirió obviarlo. Este es el auténtico perfil necesario de estos profesionales. Van al meollo de la cuestión, y sus sentimientos, sus sensaciones quedan en un segundo plano, dentro de la aparente tranquilidad que acompañan sus decisiones. Martínez es un "crujido" en su cruzada, y como tal, lo primero es resolver la situación salvaguardando la seguridad de alcanzar el objetivo final. En este caso, es que Europa conozca la verdad. Sin tapujos.

Ignacio Ruipérez a su llegada a LEMD el 15 de junio de 2011

Ruipérez, nos comentaba ayer tarde a su regreso a Madrid sus impresiones. Lo fundamental, el salto cualitativo a la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo "será para julio probablemente". Ruipérez denota con su mirada la seguridad de que se ha conseguido algo importante, trascendente, un gran paso adelante. Ruipérez sabía que tenía que trascender las fronteras de España, para que la luz se hiciera sobre todo lo que lleva 16 meses sucediendo y soportando el colectivo al que con tanto tesón ha dado voz en Europa.
Algo que tanto a él, como a Cela nos consta les ha sorprendido es la proximidad que muestran los europarlamentarios a sus conciudadanos europeos. "Es cierto", nos dice, "incluso se ha dado el caso de un eurodiputado que se ha disculpado por no estar en su despacho cuando hemos acudido a él sin cita previa. Increíble e inimaginable en otras latitudes…".
Mientras Ruipérez tomaba el AVE con destino a Sevilla, donde trabaja, el eclipse de ayer seguramente le habrá hecho sopesar y analizar una experiencia tan intensa. Mientras a 300 kms. por hora, atravesando La Mancha, con los molinos quijotescos de fondo, pudiera pensar como si el fuera el personaje cervantino, que algunos siglos después los molinos siguen siendo una realidad sobre la piel de toro, que a caballo entre el Paseo de la Castellana y Arturo Soria, ladrillo y más ladrillo, fueran un monstruoso enemigo, sin alma a veces, que hay que combatir. El problema es Sancho. Ni él ni su compañero de viaje Camilo Cela, tienen el porte y hechura del gordinflón personaje. Sancho es AENA, es Fomento, es el poliburó y establishment oficial que no quiere ver la realidad de lo que él, y los demás profesionales están denunciando. No es casual que aquí se escribiera el Quijote. Pero no es de recibo que aún se sigan produciendo situaciones como las que Cervantes describía.
Pero, como decíamos, pese al acrónimo "IRA", o a su segundo apellido "Aguirre"-Aguerrido- no denota la "colera de Dios", que Herzog llevó a encarnar a Klaus Kinski, en su película de 1972. Aunque El Dorado del siglo XX-XXI, en este caso la "seguridad aérea", esté cuestionada, él se ve claramente como un visionario-profesional, y cree que es radicalmente mejorable en este momento en España, así como que él puede contribuir a hacerlo.
Esta es su "visión". De ahí la rotundidad y la fuerza que acompaña a todos sus actos. Esta es la visión de los que le acompañaban en su peregrinaje, Camilo, Marcelino…

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