
El actual aeropuerto de la Ciudad de México –con sólo dos pistas para aterrizaje y despegue– es el segundo más utilizado en Latinoamérica después de Guarulhos, en Sao Paulo.
El Gobierno se ha referido al proyecto en el documento como una "inversión pública", sin embargo las autoridades del sector siempre han dicho que para su ejecución se requerirán tanto recursos del Estado como de inversores privados.
"Esta relevante obra de infraestructura no requerirá terrenos adicionales a los actualmente disponibles, los cuales son propiedad del Gobierno federal", concluye el texto.






