El histórico Air Force One se despide: el VC-25A pone fin a 35 años de servicio a la Casa Blanca

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Uno de los aviones más reconocibles del mundo parece haber completado su última misión como aeronave principal del Air Force One. El Boeing VC-25A con matrícula 92-9000 regresó esta semana a la Base Conjunta Andrews tras transportar al presidente Donald Trump desde la cumbre del G7 celebrada en Francia, un vuelo que numerosos observadores consideran el cierre simbólico de una etapa iniciada hace 35 años.

Aunque la Casa Blanca no ha confirmado oficialmente su retirada definitiva como avión presidencial principal, varios altos cargos de la administración compartieron mensajes de despedida en redes sociales que apuntan al final de una era para una aeronave que ha acompañado a seis presidentes estadounidenses desde 1990.

Un avión presidencial convertido en icono

El VC-25A es una versión profundamente modificada del Boeing 747-200B. Estados Unidos opera dos ejemplares de este modelo, identificados con las matrículas 92-9000 y 82-8000, ambos integrados en la flota presidencial de la Fuerza Aérea estadounidense.

Estas aeronaves no son simples aviones de transporte. Están equipadas con sistemas avanzados de comunicaciones seguras, capacidad de reabastecimiento en vuelo, protección frente a amenazas electrónicas y múltiples medidas de supervivencia diseñadas para garantizar la continuidad del gobierno estadounidense en situaciones de crisis.

El avión ahora retirado de su función principal entró en servicio en diciembre de 1990, pocos meses después de que su aeronave gemela iniciara operaciones. Desde entonces ha transportado a los presidentes George H. W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden a cientos de destinos en todo el mundo.

El vuelo que podría marcar su despedida

La aeronave aterrizó en Maryland tras regresar de Europa con Trump a bordo. Poco después, comenzaron a aparecer mensajes que muchos interpretaron como una despedida oficial.

El director de comunicación de la Casa Blanca, Steven Cheung, publicó una fotografía del avión acompañada por la frase «The Last Ride», mientras definía al histórico 747 como un «buen y fiel servidor».

Por su parte, el subjefe de gabinete Dan Scavino compartió un vídeo grabado durante el aterrizaje y escribió: «He tenido la suerte de volar alrededor del mundo en este icónico avión durante 5 años y medio — de los 35 años que lleva sirviendo a presidentes de EE.UU…. GRACIAS… AIR FORCE ONE 2900«.

Estas publicaciones han alimentado la percepción de que el aparato ha completado su último servicio como aeronave principal del presidente.

El relevo llega con retraso

La retirada del VC-25A lleva años planificándose. Su sustituto definitivo será el VC-25B, una nueva generación de aviones presidenciales basada en el Boeing 747-8 Intercontinental.

Sin embargo, el programa acumula importantes retrasos. Los nuevos aparatos todavía no están listos para entrar en servicio y la Fuerza Aérea estadounidense mantiene como fecha prevista de retirada definitiva de los VC-25A el año 2029.

Mientras tanto, la administración estadounidense recurrirá a una solución provisional que ha generado una intensa controversia política y técnica.

El polémico Air Force One provisional

Según diversos medios estadounidenses, el relevo temporal podría llegar tan pronto como el próximo 3 de julio. Se trata de un Boeing 747-8i procedente de Catar que está siendo adaptado para cumplir funciones presidenciales hasta la llegada de los VC-25B.

La transformación del aparato se está realizando en Texas y las estimaciones sitúan el presupuesto de adaptación en torno a los 400 millones de dólares. No obstante, algunos analistas consideran que la cifra real podría acercarse a los 1.000 millones debido a los complejos sistemas de comunicaciones y seguridad necesarios para operar como avión presidencial.

El nuevo aparato contará con una imagen exterior renovada basada en los colores preferidos por Trump: rojo, blanco, azul oscuro y detalles dorados. De hecho, ya ha sido fotografiado recientemente con su nueva decoración tras completar distintas fases de pruebas.

Un veterano que seguirá en activo

A pesar de perder protagonismo, el VC-25A no desaparecerá inmediatamente de los cielos. La Fuerza Aérea ha confirmado que seguirá formando parte de la flota ejecutiva estadounidense y podría asumir funciones secundarias o de respaldo.

Esta decisión resulta lógica si se tiene en cuenta la experiencia acumulada por estos aviones y la fiabilidad demostrada durante décadas. No obstante, los años comienzan a pasar factura. Ambos aparatos se acercan ya a las cuatro décadas de servicio y han registrado diversos incidentes técnicos relacionados con su envejecimiento.

Uno de los más recientes ocurrió en enero, cuando una avería eléctrica obligó a modificar los planes de viaje de Trump hacia el Foro Económico Mundial de Davos. En aquella ocasión fue necesario recurrir a un Boeing C-32A como sustituto.

Un símbolo de la presidencia estadounidense

Pocas aeronaves han alcanzado el nivel de reconocimiento mundial del Air Force One. Más allá de su función operativa, el VC-25A se ha convertido en un símbolo del poder presidencial estadounidense, protagonista de innumerables viajes diplomáticos, cumbres internacionales y momentos históricos.

Durante 35 años ha sido una oficina volante, un centro de mando estratégico y una imagen habitual en los aeropuertos de todo el planeta. Su retirada como principal avión presidencial marca el final de una generación de aeronaves que acompañó la política internacional desde el final de la Guerra Fría hasta la actualidad.

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