17.9 C
Madrid
junio, domingo 20, 2021

Rusia estrecha su colaboración espacial con Arabia Saudí, Emiratos, Egipto, Kenia y Túnez

Nuestros monogáficos

- Publicidad -spot_img

Atalayar / Juan Pons.- El primer satélite tunecino y el primero emiratí para supervisar la calidad del aire volarán en un cohete Soyuz. La Agencia Espacial Federal de Rusia (Roscosmos) ha programado para el próximo 20 de marzo el despegue de un cohete ruso Soyuz desde el cosmódromo de Baikonur, enorme instalación situada en la república de Kazajistán, que el Kremlin tiene arrendada al Gobierno de Kasim-Yomart Tokáyev, presidente del país desde marzo de 2019.

El día elegido para el lanzamiento coincide con la fecha conmemorativa del 65 aniversario del Día de la Independencia de Túnez, que esa jornada colocará en el espacio su primera plataforma espacial, que pretende ser la precursora de futuras iniciativas financiadas por el Gobierno del primer ministro Hichem Mechichi. 

Primer satélite del continente africano en volar al espacio en 2021, su nombre es Challenge ONE y es un nano satélite de la corporación industrial tunecina Telnet propiedad del magnate Mohamed Frikha. Grupo empresarial dedicado al desarrollo de productos electrónicos para telecomunicaciones, aeronáutica y energía, Challenge ONE ha sido hecho realidad con la colaboración de la compañía rusa Sputnix, especializada en componentes y tecnologías para micro satélites.

El Challenge ONE es un Cubesat de un peso de 3 kilos y unas dimensiones de 30x10x10 centímetros, cuya finalidad es validar las tecnologías que incorpora, con la intención de poder desplegar una futura constelación de 30 nano satélites, que debería situarse en órbita a partir de 2023.

Vuelo organizado por GK Launch Services, la rama comercial de Roscosmos, a bordo del cohete ruso viajarán otras 17 plataformas espaciales de diferentes países, entre ellas el pequeño ingenio medioambiental DMSat-1 de la Unión de Emiratos Árabes. De tan solo 15 kilos, el nano satélite será posicionado en órbita a 730 kilómetros sobre la superficie de la Tierra para determinar la calidad del aire sobre el territorio del país, en especial sobre Dubái, la ciudad más poblada de Emiratos.

Para conocer la calidad del aire de Emiratos

La pequeña plataforma DMSat-1 es el resultado de un acuerdo firmado en 2016 entre el Ayuntamiento de Dubái y el Centro Espacial Mohammed bin Rashid para desarrollar un nano satélite dotado de instrumentos para llevar a cabo observaciones multiespectrales en las bandas visibles y del infrarrojo cercano. Con ellos se pretende detectar y supervisar el volumen de aerosoles y las cantidades de gases de efecto invernadero que conforman la atmósfera de Emiratos.

Los datos facilitados por el DMSat-1 servirán para complementar los datos recogidos por la red de estaciones de control de la calidad del aire con que cuenta el Ministerio de Cambio Climático y Medio Ambiente de Emiratos, y para localizar las principales fuentes de contaminación del país, labor que impulsa el ministro Thani bin Ahmed al-Zeyoudi.

El DMSat-1 al igual que la mayoría del resto de nano satélites se soltarán en el espacio desde una estructura desarrollada para la ocasión por la sociedad rusa NPO Lavochkin, incluido el de observación óptica Najm-1 de Arabia Saudí, del que poco más se sabe.

Otro pequeño satélite que volará en el Soyuz será el SIMBA, una iniciativa internacional para rastrear el comportamiento y la migración de la fauna salvaje existente en los Parques Nacionales de Kenia.

Proyecto conjunto entre la Universidad La Sapienza de Roma, la de Tel Aviv de Israel y la de Nairobi de Kenia, con carácter previo se han colocado sensores de seguimiento en animales de diversas especies y tamaños, desde aves hasta grandes mamíferos, como leones, jirafas y elefantes.

Egipto quiere colaborar con Rusia

Egipto no envía ningún satélite a bordo del lanzador Soyuz, pero ultima sus conversaciones con Rusia para alcanzar un acuerdo bilateral de cooperación científica y tecnológica en materia espacial.

El convenio se enmarca en el seno del Tratado de Asociación y Cooperación Estratégica suscrito en octubre de 2018 entre Vladimir Putin y el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, que no ha entrado en vigor hasta el 10 de enero del presente año debido a retrasos en su ratificación por parte del país del Nilo.

Los equipos negociadores están encabezados por el director ejecutivo de la Agencia Federal Espacial de Rusia (Roscosmos), Dimitri Rogozin, y por el embajador de Egipto en Moscú, Ihab Nasr. Ambos ya han perfilado los detalles de las cláusulas de un convenio que facilite la presencia de la Agencia Espacial Egipcia (EgSA) y el acceso de los científicos egipcios a los programas espaciales rusos. 

El Gobierno de El Cairo tiene la vista puesta en que un grupo de pilotos militares egipcios se adiestren como astronautas en Rusia para que, en la primera ocasión posible, puedan viajar en una capsula Soyuz hasta la Estación Espacial Internacional. A tenor de la duración del proceso de selección en Egipto y de la fase de formación en Rusia, la presencia de astronautas egipcios en el espacio no se podrá hacer realidad hasta más allá de 2023, por lo menos.

SourceAtalayar
- Publicidad -spot_img

Más artículos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Todos los canales

Últimos artículos

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies