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mayo, lunes 17, 2021

¿Y de lo mío qué, Mariano? (II)

Nuestros monogáficos

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ApuntoDon Mariano, voy a intentar resumirle el estado de cosas que Vd. se va a encontrar cuando tome posesión, en mi humilde e indocumentada OPINION. Si lee este humilde editorial, de este medio que se debe exclusivamente a la "corporación de ciudadanos que pretende volar con el máximo posible de seguridad", alguna idea, algún vector, puede ayudarle a orientarse en este caos que le sirven en plato frío, llamado aviación tanto comercial, como general, la próxima semana.

No le voy a contar lo complejo que es, pues cualquiera de los profesionales con los que cuenta España, se lo puede razonar con mucha más profundidad y profusión de detalles que el que suscribe. Pero generalizando algo, hay un concepto que debe prevalecer sobre todos: la seguridad operativa-"safety". En esto, aparentemente, todos los actores están de acuerdo. Y aunque no lo estuvieran, para eso está la llamada autoridad aeronáutica-desde hace años se escribe con minúscula en España-. Para hacer cumplir la profusísima normativa al respecto, y exhaustivamente supervisar inspeccionando su estricto cumplimiento. Por aquello de que la gente no se mate volando en España. Vamos, una nimiedad que se ha puesto en evidencia en estos años con nombres y apellidos detrás de todas y cada una de estas instituciones que pagamos para que no suceda lo peor. En AESA existe una "x", y además hay "y", "y´","z","z´", etc…

La lucha Don Mariano está claramente planteada entre esa seguridad operativa, "safety", en el argot, y la eficiencia de todo el sistema. La eficiencia ha de entenderse como un funcionar agilmente, siendo capaz de digerir todo ese sistema la demanda de las compañias de servicios: control aéreo (flow, etc…), handling, funcionamiento de las terminales (movimiento de pasajeros, equipajes, etc…). Pero alrededor, como le indicaba antes, y sobre todo ello la seguridad con la que estas operaciones se llevan a cabo. De la eficiencia de ese sistema CON SEGURIDAD, dependerá tambien la eficiencia económica que la operación tenga para las compañías aéreas. Vamos, que sea rentable. Pero la premisa es que la operación sea segura al máximo humanamente posible, o no sea operación.

El cortocircuito que se ha producido a partir de febrero de 2010, mediante una reglamentación a trozos, es como ha sido exactamente el modelo de cómo no se puede gobernar la aviación en un país en pleno siglo XXI. Léase el documento de actuación previsto, y piense en que se ha cumplido al pie de la letra. Era un documento oficial, no reconocido, que se presentó en rueda de prensa en febrero de 2010. Se llamaba algo así como "PLAN DE EMERGENCIA".

Si nos ceñimos al proveedor de estos servicios, AENA, que era una empresa pública unicamente-hasta hace unos meses-, ésta se encarga de las dos partes del pastel aerocomercial: aeropuertos y navegación aérea. Las dos partes tienen aspectos tecnológicos. Pero una, la de Aeropuertos Españoles, en lo que se refiere a la seguridad tiene elementos "tangibles" como son bomberos, ambulancias, control de pasajeros, centros de seguridad, etc… Y otra, la Navegación Aérea, está llena de elementos intangibles en materia de "safety", siempre basados en protocolos y procedimientos a seguir estrictamente para hacer posible esos niveles de seguridad aceptables que se persiguen. Es esa simpleza tan referida en ocasiones para indicar que se están haciendo "huelgas encubiertas", cuando simplemente se está siguiendo el "a reglamento", como por lo general se hace en el 99,9% de las ocasiones. Ningún profesional se encontrará que no diga que se trabaja SIEMPRE a Reglamento. Nadie habla del plus de seguridad que esas decisiones de los profesionales están añadiendo al propio sistema. Con criterios unicamente técnicos y profesionales. Utilizar politicamente, como se está haciendo, la cuestión de los retrasos para seguir azuzando a la ciudadanía, y enmascarando el desastre del que son responsables todos estos actores, es indignantemente repugnante para cualquiera que sepa cómo son las cosas desde dentro. Vd. debería conocerlas desde dentro, y no por la información sesgada que seguro los propios actores-responsables van a intentar venderle salvaguardando el cómodo asiento de sus traseros.

Hay un gremio que está en un limbo aparente, que son los técnicos de operaciones de los aeropuertos. Estos TOA son precisamente los que se han negado a realizar las tareas del SDP (Servicio de Dirección de Plataforma), que se implantará en la práctica el próximo día 24 de este mes. Los criterios muy al contrario de lo que ha aparecido en algunos medios de comunicación, para desestimar la amable oferta de la empresa de hacerse cargo del servicio, han sido estrictamente profesionales y, sobre todo, de responsabilidad. El incremento exponencial de responsabilidad que les suponía hacerse cargo del movimiento de aeronaves en plataforma hasta el momento en que se les autoriza el despegue por controladores con licencia para hacerlo, no les compensaba. No sólo en el aspecto económico, que tampoco, fundamentalmente en el de que cualquier mente normal que tenga dos dedos de frentes, no se enfrentaría a la implementación de un servicio como ese en las condiciones en las que se ha hecho. De consenso técnico-político nada. Se ha seguido el modelo de decretitis agudo que afecta a todo el sector.

Sobre lo de las licencias, la formación aquí y allá, a pilotos, tma, o a los "ángeles electrónicos", de los que el otro día le hablaba (ATSEP), o los propios controladores militares que por aquello del uniforme no puede piarla demasiado, tambien requiere una regulación práctica urgente. Este sector se está convirtiendo en un plazo absolutamente irrazonable y muy preocupante, en un caos de habilitaciones para ejercer funciones críticas que pasará a buen seguro una factura a las siguientes generaciones de profesionales. Pregúntese por ejemplo, ¿cúales son las competencias exactas de un operador SDP de Ineco? y mire después toda la reglamentación que sustenta esa actividad. El esquema coste de personal-beneficio empresarial o corporativo-seguridad se ha roto por el vértice más débil, pues el sistema de legislarlo lo permitía. Una cosa es que algo sea legal, al vestirlo de legalidad, y otra cosa es que sea una idiotez soberanamente peligrosa.

Lo de los Trabajos Aéreos, Mariano, y lo de los siniestros personajes que llevan años pululando por la DGAC, AESA, etc… lo dejamos para mi misiva semanal que hemos pactado. Sólo decirle una cosa, todo, absolutamente todo en este sentido ha cambiado muy preocupantemente, para mal, en estos últimos años. Tambien durante los gobiernos de su compañero Aznar. La situación es ya insostenible. España, para que lo sepa, es en el sector de trabajos aéreos el país con un índice más elevado de siniestra siniestralidad. La Administración, cuando menos, lo consiente omisivamente. Con la omisión o más de los organismos que tienen que velar porque no sea así. 20 muertos en el sector, es como si la policía que va a depender de Vd. proximamente, tuviera 300 bajas todos los años. ¿Qué diría Vd. entonces?. Pues eso, yo tambien.

Una pregunta, por cierto, ¿Vd. tiene miedo a volar? Entonces no le recomiendo que lea mi próxima entrega. Ya sé aquello de crear alarmismo social es tremendo. Mucho más alarmante para el pasajero sería consentir lo que está sucediendo aquí, y agachar la cabeza y esperar una legislatura a que venga otro y lo solucione…

Le mantengo informado, Suyo Afectísimo: Loygorri

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