737 MAX: Sully responde a Langewiesche

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Washington, USA.- El célebre Sully, celebre por su acuatizaje en el Hudson, y porque es un referente en temas de Safety para la comunidad aeronáutica, responde en una carta al New York Times, el artículo titulado “What Really Brought Down the Boeing 737 Max?“(Malfunctions caused two deadly crashes. But an industry that puts unprepared pilots in the cockpit is just as guilty), de William Langewiesche. En su respuesta Sully abre un interesante debate, en el que empieza a señalar abiertamente al regulador (FAA) y al fabricante, sin perder de vista la necesaria capacitación o formación y experiencia de las tripulaciones

Carta del Capt. “Sully” Sullenberger al NYT

¿Qué es lo que realmente trajo el Boeing 737 MAX?”, William Langewiesche llega a la conclusión de que los pilotos son los principales culpables de los accidentes fatales de Lion Air 610 y Etiopía 302. Al resucitar este antiguo mantra de los accidentes de aviación, Langewiesche minimiza las fallas de diseño fatal y fallas de certificación que precipitaron esas tragedias, y aún representan una amenaza para los pasajeros.

Durante mucho tiempo he declarado, como él señala, que los pilotos deben ser capaces de dominar absolutamente el avión y la situación en todo momento, un concepto que los pilotos llaman “airmanship”. La capacitación inadecuada del piloto y la experiencia insuficiente del piloto son problemas en todo el mundo, pero no disculpan un diseño fatalmente defectuoso del Sistema de Aumentado de Características de Maniobra (MCAS) que fue una trampa mortal.

Como uno de los pocos pilotos que han vivido para contar lo que es estar en el asiento izquierdo de un avión cuando las cosas salían terriblemente mal, con segundos para reaccionar, sé una o dos cosas sobre cómo superar una crisis inimaginable.

También soy uno de los pocos que ha volado un Boeing 737 MAX Level D Full Motion Simulator, replicando ambos vuelos accidentados varias veces.

Sé de primera mano los desafíos a los que se enfrentaron los pilotos condenados en los vuelos de estos accidentes, y cuán incorrecto es culparlos por no poder compensar un diseño tan pernicioso y mortal.

Estas emergencias no se presentaron como un problema clásico de estabilización controlada , sino inicialmente como situaciones ambiguas con datos poco confiables de velocidad y altitud, enmascarando el MCAS.

El diseño de MCAS nunca debería haber sido aprobado, ni por Boeing, ni por la Administración Federal de Aviación (FAA). La Junta Nacional de Seguridad del Transporte descubrió que Boeing hizo suposiciones erróneas sobre la capacidad del diseño de la aeronave para resistir daños o fallas, y el nivel de rendimiento humano posible, una vez que las fallas comenzaron a aparecer en cascada. Cuando Boeing falló, la Administración Federal de Aviación (FAA) debería haber intervenido para regular, pero no lo hizo.

Las lecciones de los accidentes se pagan en sangre, y debemos buscar todas las respuestas para evitar el próximo. Necesitamos corregir todos los defectos del Sistema actual: gobierno corporativo, supervisión regulatoria, mantenimiento de aeronaves y, sí, capacitación y experiencia de pilotos. Solo así podemos garantizar la seguridad de todos los que vuelan.

Capt. “Sully” Sullenberger

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