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febrero, martes 27, 2024

A mis queridos “TROLLS”

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TrollMe dijeron que en el «argot» cibernético se les denomina así, «trolls», y yo me lo he creído, aunque a decir verdad no estoy muy seguro de ello. Se llama así a quienes entran en foros, bajo el anonimato que proporciona la red, para reventarlos, insultar a otros o tratar de joder un debate.

Aquí, en Aviación Digital, abundan. Unos son más ilustres (si es que la ruina personal puede ser ilustre) que otros.

No fallan. En el momento que alguien escribe tratando de mostrar el punto de vista de un colectivo profesional (fundamentalmente cuando lo hacemos controladores aéreos o pilotos) saltan de su guarida hedionda para insultar o tratar de desprestigiar a quienes, acertadamente o no, tratamos de exponer nuestros pareceres. Mienten, tergiversan la realidad, difaman…siempre tras el anonimato cobarde.

Aquí en Aviación Digital, repito, hay varios con cierta tradición. Me consta que a los dueños de la página les molesta su actuación, pero prefieren dejar abiertos los debates. Lógico, no vamos a coartar a todo el mundo tan sólo por el hecho de que de vez en cuando haya quien muestre sin rubor la inmundicia que le es propia.

A mí, sinceramente, no es una expresión, me dan un poquito de pena.

Sí, porque debe resultar muy duro ser «Pablo», o «Al Capone» o «Gárgamel». Y sobre todo, debe ser muy jodido serlo habiendo querido ser otro.

Imagínense que Vds. tienen una tremenda insatisfacción vital, una especie de repugnancia sorda y constante por el escozor que produce mirarse al espejo y contemplar qué poquito partido han sacado a su vida. Imaginen que, aparte de eso, Vds. hubiesen deseado ser otro, u otros. Otros a los que conocen, ven todos los días, hablan con Vds…en todas partes.

No ya en el trabajo, sino en la gasolinera, en el supermercado, en el fútbol…en todos sitios ven a gente de toda condición que acepta lo que ha conseguido en la vida, sea mucho o poco, que no echa la culpa al empedrado por sus males, que se siente orgullosa de sus logros y relaciones personales, que no desea el mal ajeno…gente !que no se odia a sí misma!

Imaginen qué impotencia no poder ser como ellos, no poder ser normales.

Pónganse en su lugar. Traten con todas sus fuerzas de sentirse así de tristes, así de apenados, así de peleados con todo. Intenten, aunque no lo van a lograr, inundar su alma de esa pez negra que debe dar la falta de conformidad con uno mismo y a eso añádanle el tener que vivir en el Mundo. Sufrir por dentro una desgracia irresoluble porque no hay capacidad personal, ni arrestos, ni determinación siquiera para enfrentarse a ella.

¿Les gustaría a Vds. haber llorado tantas veces, tantas, por ser uno mismo? ¿No les produce una cierta ternura saber que alguien puede llevar esa congoja dentro? ¿Soportarían tantas noches de soledad con quien odian, consigo mismos, sin poder salir? ¿Y si además cada vez que sacan las antenas de su miserable nido de cucaracha comprueban que sólo hace falta una pizca de valor para cambiar, y no la tienen?

No sean duros con ellos, por favor.

Piénsenlo, ser «Pablo», ser «Al Capone», ser «Gárgamel», no poder dejar de serlo ni poder ser alguien distinto, alguien que se quisiera ser. Terrible ¿no?

Pero claro. Pónganse en esa situación y súmenle que existe una opción. Un analgésico momentáneo que alivie el dolor de ser uno mismo y no poder ser otro que se quisiera ser. Si Vd. es (como es el caso) cobarde desde el día que nació, y además su capacidad mental cabe en un dado de parchís, lo lógico es que lo aproveche.

El cielo se abre a estos infelices y sus habituales y congénitas babas alcanzan el suelo cuando comprueban que pueden insultar, maldecir, desprestigiar y sobre todo, decir a otros lo que jamás tendrían cojones de decir a la cara, a través de una especie de mural en el que pueden colgar sus vómitos mentales sin ni siquiera decir quién son.

!Es fantástico! !Los lerdos, los infelices, los acomplejados, los insatisfechos…también tienen su oportunidad! Casi me atrevo a llamarlo Justicia, porque ya era hora de que en esta sociedad en la que lo que triunfa es la diferencia, hubiese algo para los amargados. Jamás reconocerá nadie a Aviación Digital la obra social que lleva a cabo con este escombrillo, pero créanme, lo es. Hacer feliz al desecho de tienta, proporcionar un respiro a tanta corrosión por ese ácido interno es algo que debería estar subvencionado.

A lo mejor ahora se preguntan por qué puedo yo publicar esto en Aviación Digital. Es muy fácil, hasta ellos lo van a entender (creo). Porque lo firmo.

El que esto escribe no tiene, ha tenido, ni tendrá, el menor inconveniente en decir, firmando con nombre y apellidos, lo que piensa. Ya sea de otro o de una situación. Estoy totalmente convencido de que si ellos optan por hacer lo mismo firmando, levantándose de ese montón de secreción intestinal que les rodea de manera crónica…Aviación Digital lo permitirá.

Háganlo, vuelvan a decir lo que piensan de mí, del grupo profesional al que pertenezco, de mi madre o del futuro laboral que me desean, no tengo inconveniente. Háganlo con nombre y apellidos y tendrán su columna. Se lo prometo.

Si a estos «trolls» no les dejan escribir con su identificación fehaciente y una foto (como hago yo) prometo no volver a escribir para este medio.

Vamos a ver de qué están hechos estos mierdas. Porque lo sospechamos, estamos casi seguros, pero queremos verlo.

O si lo prefieren, sigan. Sigan en su guarida de ratas poniéndonos a parir a todos aquellos que, entre muchos otros, representamos lo que Vds. no han podido ser (a todos los niveles, no sólo el profesional) aunque a veces nos equivoquemos, y calmen ese escozor interno un ratito.

P.D. Me he divertido mucho escribiendo esto, no lo he hecho más largo por no acaparar.

Espero no haber molestado a «Pablo», «Al Capone» o «Gargamel» y demás «trolls». Nada más lejos de mi intención…

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